• Más allá del buzón

    El correo electrónico es una manera de mandar información rápidamente a la gente que ha mostrado interés en tu trabajo. Desde el punto de vista periodístico, es una manera muy fácil de aumentar el flujo de información, el oxígeno del periodista. El problema es que hay muy pocas organizaciones que hayan seguido este camino. Incluso las empresas que ganan dinero con la tecnología de la información, las mismas que han establecido este sistema electrónico, son reticentes a usar sus propias herramientas. Sólo un par mantienen listas electrónicas, a pesar de que casi todas las organizaciones escriben notas de prensa en sus ordenadores que, en teoría, están conectados con todo el mundo.

    La gente da varias excusas por no haberse conectado a las autopistas de la información y a menudo la razón es por no saber moverse en ellas. Un argumento más serio es que pocos periodistas científicos tienen acceso al correo electrónico, cosa que es cierta sobre todo en Europa. Quizás ello es válido hoy en día, pero se prevee que el correo electrónico se difundirá más rápidamente entre la sociedad que, el fax en su momento. Si las organizaciones ofrecen información por vía electrónica, los periodistas científicos pronto podrán aprovecharlo.

  • La desorganización de la propia red