Otro obstáculo del uso más amplio de Internet es institucional. Pocas empresas e instituciones contratan trabajadores para enseñar a sus empleados como aprovechar y utilizar correctamente este nuevo medio de comunicación. A menudo, todo esto depende de los entusiastas que han visto la luz y están frustrados por las antiguas costumbres del trabajo.
Esta lenta manera de organizar el acceso a Internet tiene implicaciones profundas. Significa que no nos podemos fiar de la información que encontramos. Esto es especialmente cierto, cuando se habla del WWW, la última herramienta, y la que ha dado más popularidad a Internet.
Pocas organizaciones tienen una política u organización estructural de la información que aparece en su propio WWW. Sólo unas pocas organizaciones de investigación utilizan un enfoque sistemático de la presentación de la información. Es muy frecuente que los entusiastas diseñen las páginas, mientras sus colegas no muestran ningún interés. Por una parte, los periodistas científicos deben estar atentos a la preponderancia norteamericana en Internet, y por otra, a la gran cantidad de información que no está disponible.
En los últimos meses, he visitado centenares de sitios de Internet para la columna que escribo para la revista Scientific Computing World. Estos lugares me han mostrado que una página del WWW ofrece mucho más que una página impresa ya que puede tener más imágenes, sonido y mucha documentación. Desafortunadamente, estas páginas están, casi siempre, creadas por personas que no reciben un sueldo ni reconocimiento especial por su trabajo. Cuando el entusiasmo desaparece, es muy fácil dejar la información anticuada, cuando una de las ventajas no aprovechadas de Internet es, precisamente, la capacidad de actualizar los datos rápidamente.
El WWW también podría ser una manera de acceder una gigantesca biblioteca de información científica. En realidad, hay muy pocos laboratorios que mantengan una biblioteca de suficiente importancia. Todo es demasiado fácil para un periodista científico, a menudo ocupado o perezoso, depender de las organizaciones que se han preocupado en crear su base de datos. Por eso, se ha de ser muy cuidadoso.
Muchos "lobbies" han aprovechado las oportunidades de Internet. Los grupos ecologistas saben utilizar los medios de comunicación en beneficio propio y su presencia en Internet es sólo parte de la misma campaña. Con esto, no quiero negar la importancia de su mensaje, ni del material que difunden. Sólo quiero advertir que esto es sólo una parte de la historia.
Espero que esta lista de problemas, no desaliente a ningún periodista científico a utilizar Internet para su trabajo. Mi objetivo ha sido dirigir los lectores hacia algunas de las herramientas y poner de manifiesto que Internet no solucionará todos sus problemas. Si se utiliza con prudencia, Internet puede hacerle la vida más fácil al periodista científico experimentado que sabe interpretar la información que se encuentra disponible a través de la red mundial de ordenadores
Cada día más organizaciones ofrecen acceso a su información de forma gratuita pero hay que tener en cuenta que tienen motivos para hacerlo. Deberíamos tratar cuidadosamente toda la información que encontramos en Internet, como los comunicados de prensa, ya que si tuviéramos que pagar por ella, las cosas serían muy diferentes.
Después de haber dicho todo esto, ¿Por dónde empezar? Afortunadamente, algunas personas se dan cuenta que el WWW es un desorden y están intentando arreglarlo con herramientas de búsqueda que ayudan a encontrar la información deseada. También existen las bibliotecas virtuales que te guían hacia las áreas de interés personal.
Algunas de las publicaciones clásicas han establecido una presencia en el WWW. En particular, la revista Science ha creado un "bridgehead" (una conexión). Pero, como todas las operaciones comerciales, no significa mucho más que un anuncio para la revista. En realidad, no tiene mucho valor.
En general, la idea de que Internet es una gran biblioteca donde se puede buscar toda la literatura científica del mundo es absurda. Incluso para los abonados de Science y la mayoría de las otras revistas que están on-line, es difícil investigar a través de los archivos de la publicación. En algunos casos hay que pagar para obtener información de servicios "on-line" pero el uso extendido de estos servicios no va a aumentar hasta que los precios sean más razonables.
Las editoriales todavía no han aceptado Internet, ni tampoco cualquier nueva tecnología. Incluso el CD ROM los tiene confundidos. Ambos, Nature y New Scientist, venden una edición en CD ROM y las dos son muy caras. New Scientist cuesta menos que Nature para sus suscriptores pero cobra más para su versión de CD ROM.
El coste de producir la versión en CD ROM es aproximadamente igual al coste de publicar revistas en papel. A la larga, las editoriales se darán cuenta de que es una buena idea ofrecer las dos versiones: papel o versión electrónica, pudiendo ser esta última en CD ROM o acceso "on-line". La primera, para leer, la segunda, para archivar, sin la necesidad de pagar doble por ello.
El problema que tiene la publicación electrónica es que es muy fácil olvidar la publicidad. Y por eso, tanto los profesionales de la publicidad como los mismos lectores quieren continuar con las versiones en papel. Quizá la única excepción a esta regla serían los anuncios destinados al sector académico. En este caso, los lectores están motivados a buscar entre los anuncios.
Una publicación, el Times Higher Education Supplement en el Reino Unido, difunde los anuncios en la versión electrónica antes que la versión en papel. Puede que funcione en el mundo universitario donde el uso de ordenadores está bastante difundido. Pero incluso en este sector del público, muchos académicos no lo usan o no saben como utilizar Internet.
Si muchos profesores universitarios son aún ignorantes en el tema de la comunicación electrónica después de tantos años, falta mucho más tiempo para que el resto de la gente utilice este tipo de comunicación tal y como se usa, hoy, el teléfono. Por ahora, ya es bastante que la comunidad científica disfrute con Internet. No hay que esperar mucho más y, sobre todo, siempre se ha de considerar la información que uno encuentra, de forma crítica.
Hay muchos lugares para empezar a usar Internet para quien quiera dar sus primeros pasos en las autopistas de la información. Para que los periodistas científicos tengan un inicio menos problemático, he destacado en este artículo algunas herramientas útiles. Por supuesto, toda la información que ofrezco está sólo disponible en forma electrónica. Así, puedo hacer uso de otra característica importante de Internet, la habilidad de intercambiar información rápidamente y mantenerla actualizada. Para saber más, visitad : http://www.worldserver.pipex.com/nc/Kenward