PREVENCIÓN
Todos los Estados se muestran de acuerdo en reforzar
el elemento preventivo de la política de drogas, en
especial en el ámbito educativo. Sin lugar a dudas, se
trata del aspecto de mayor coincidencia de las políticas
nacionales, dado que todas ellas inciden en los aspectos
preventivos desde el medio escolar. Los mayores esfuerzos
realizados por los Estados en los
últimos cinco años se han orientado en esta dirección.
Las diferencias se encuentran en el sistema de
integración de la enseñanza sobre drogas en los
curricula docentes. Algunos estados prefieren desarrollar
una materia amplia sobre salud publica, en la que se
imparten contenidos sobre drogas, otros han preferido
especificar la docencia sobre esta materia, y finalmente
un tercer grupo ha preferido incorporar aspectos
parciales de la materia en diferentes asignaturas
generales.
Se plantean también diferencias en relación a los
encargados de impartir la materia, así, en la mayoría
de los Estados corresponde esta función a los profesores
y docentes, pero en algún caso, participan expertos
externos a la escuela, entre los que se encuentran
incluso policías y aduaneros.
Varios Estados destacan la importancia del T.U.E. para
analizar de forma objetiva los diversos contenidos
curriculares y profundizar en la eficacia de cada
sistema.
En lo que existen divergencias notables es en lo
referente a las campañas preventivas a través de los
medios de comunicación. Aquí se pueden identificar tres
grupos de Estados. El primero esta constituido por
aquellos que niegan cualquier utilidad a las campañas de
estas características, insistiendo en su resultado
contrapreventivo; el segundo lo forman aquellos
que realizan campañas a través de los medios utilizando
mensajes positivos, destacando el conjunto de
alternativas que existen al consumo de drogas; y el
tercero y ultimo esta configurado por aquellos Estados
que prefieren destacar los enormes riesgos individuales y
colectivos que comporta el uso de drogas, mediante
imágenes de gran impacto visual.
La actual situación europea de Televisión por
satélite, y el escenario que se prevee de T.V. por
cable, en la que los ciudadanos de un Estado pueden
visionar sin dificultades canales de otros Estados, está
generando, en lo que al tema de las campañas en los
medios de comunicación se refiere, un problema añadido
dadas las diferentes opciones que los Estados han tomado.
El principio de que no se pueden poner barreras a las
tecnologías audiovisuales adquiere aquí su máxima
expresión, y mal servicio se le hace a la juventud
europea si se le bombardea desde la pequeña pantalla con
mensajes que son claramente contradictorios entre sí.
Este es un fenómeno que se da también a nivel interno
de algunos Estados, entre los canales de T.V. de las
diversas administraciones o las privadas. La diferencia
es que ahora y en el próximo futuro este problema se
generalizara a toda la Unión Europea.
ASISTENCIA
Si hay algo que identifica de forma inequívoca a los
Estados Europeos, es que todos consideran al toxicómano
como a un enfermo. Una responsable nacional lo define con
la frase " antes la terapia que la pena".
Dos son las características que de forma mayoritaria
definen las políticas asistenciales de los diversos
países.
La primera hace referencia a la tendencia a la
normalización de la asistencia, es decir, a utilizar
recursos de atención de salud y de servicios sociales
generales, para atender los problemas derivados del
consumo de drogas. Ello se debe a la existencia de
numerosos estudios sobre eficacia de los tratamientos, y
a los costes de los mismos.
De una fase inicial en la que la mayor parte de los
recursos eran específicos y al margen de los sistemas
generales, se ha pasado a otra en la que la mayoría se
encuentran integrados en los sistemas generales de
asistencia, persistiendo para casos muy excepcionales
recursos de carácter especializado.
En algo que coinciden la mayoría de los responsables de
los Ministerios de Salud es en una falta de evaluación
de los programas de tratamiento. Consideran que de una
fase expansiva en la que lo que se precisaban eran más
recursos, se debe pasar a otra en la que se evalúen y se
establezcan programas de control de calidad. En este
sentido algunos Estados están realizando análisis para
obtener una idea clara de la eficacia de los diversos
tratamientos, intentando relacionarla con su coste.
La segunda característica es el impulso de los programas
de reducción de riesgos, estos programas constituyen uno
de los elementos en los que la convergencia europea se
observa con mayor nitidez. Actualmente, la totalidad de
los Estados desarrollan programas con sustitutivos, de
intercambio de jeringuillas y de accesibilidad a los
preservativos. En algunas ciudades se realizan programas
controlados de mantenimiento con heroína para
toxicómanos con una historia muy amplia de consumo de
opiáceos y de fracasos reiterados de otras opciones
terapéuticas.
Esta generalización de programas de reducción de
riesgos tiene como causa fundamental la importante
prevalencia del SIDA entre los toxicómanos, pero
también se justifica por parte de algunos Estados por la
necesidad de reducir diferencias en las políticas
asistenciales entre Estados vecinos, lo que provocaba que
toxicómanos de un país se trasladaran a otro para
beneficiarse de ofertas terapéuticas inexistentes en el
suyo.
En la actualidad son varias decenas de miles de
toxicómanos que en Europa se encuentran en tratamiento
de mantenimiento con Metadona, concentrándose de forma
mayoritaria en las grandes ciudades.
Algunos Estados consideran que sería muy útil estudiar
conjuntamente los protocolos terapéuticos que se
utilizan en estos y otros programas de tratamiento. En
concreto, los responsables del Ministerio de Salud de un
gobierno destacan que para la mayoría de las
patologías, en cualquier centro asistencial de la Unión
Europea se aplican similares procedimientos y métodos
terapéuticos, mientras que en el ámbito de las
adicciones existe una excesiva disparidad. Por todo ello,
valoran del máximo interés el profundizar en el diseño
de protocolos más uniformes.