LIBROS
El torneo del engaño
Le tournoi des dupes:
Roman de stratégie
Pierre Fayard
París, Editions LHarmattan,1998
Le Turnois des dupes, que puede ser traducido como El torneo del engaño, es una novela policiaca en la cual el autor, Pierre-Marie Fayard, periodista científico y director del LABCIS (Laboratorio de Investigación sobre la Comunicación y la Información Científica y Técnica) en Poitiers (Francia), relata una interesante historia de intriga en la que subyace el uso de las estrategias de la información como hilo conductor.
El presidente dimisionario de la American Think Tank Incorporated relata en forma de diario de viaje, la debacle del imperio estadounidense en un intento de exorcizar tal fracaso. En plena sociedad de la información, Estados Unidos se convierte en nada más y nada menos que en una pieza más de la aldea global. La diversidad cultural parece haber ganado la batalla al pensamiento único. Y la guerra se ha librado en el terreno de la comunicación. El arma que ha logrado desmantelar dicha hegemonía es, nada más y nada menos, la misma que el ejército norteamericano ideó en su momento con el fin de burlar cualquier ataque de sus enemigos, la World Wide Web. Y quien ha sabido utilizar las armas de la información es el protagonista de la novela, el almirante francés Jean de Menerbellec, quien a modo de catalizador consigue reunir las estrategias de especialistas en el juego de go, del awelé, de la tauromaquia y de la historia militar, todos ellos de diferentes países. África, Europa y América del Sur serán el tablero de este torneo multicéntrico, al cual no le falta ninguno de los ingredientes de intriga de la novela policíaca, ni tan sólo unas gotas de romance.
Mònica López
El sistema mediático está enfermo
La science en partage
Philippe Kourilsky
Éditions Odile Jacob*
París, 1998
Éditions Odile Jacob (París) se ha convertido en un punto de referencia en la publicación de libros sobre cultura científica. Con toda seguridad no es ajeno al éxito de esta temática en este grupo editorial el hecho de que Odile Jacob sea la hija de François Jacob (premio Nobel de Medicina 1965 junto a Lwoff y Monod) y a la gran tradición existente en Francia por la que el mundo científico participa activamente en el debate social de la ciencia y practica con habilidad el campo de la divulgación científica.
El ya amplio catálogo de Éditions Odile Jacob se ha enriquecido este año con una obra del biólogo Philippe Kourilsky, profesor del Colegio de Francia y del Instituto Pasteur, en el que se reflexiona y argumenta sobre los avances científicos y su percepción social, con los medios de comunicación como principales «culpables» de que citamos textualmente «el público esté generalmente poco informado, a menudo mal informado y a veces desinformado y la opinión pública se vea sacudida por miedos poco fundados en relación a las innovaciones científicas».
Para avalar sus duras conclusiones, Kourilsky recurre al análisis de ejemplos recientes como las polémicas relacionadas con las biotecnologías, los problemas y fantasmas vinculados con la procreación humana, la fascinación por la homeopatía (y muy concretamente el famoso caso de «la memoria del agua»), los rumores curiosamente casi sólo circunscritos al caso francés de efectos secundarios en la vacuna contra la hepatitis B, el drama de la transfusión de sangre contaminada con virus del sida y, en general, a las controversias que suscita la emergencia de la ingeniería genética.
Sin duda, la asimilación social de la ciencia y de la técnica plantea problemas complejos, pero claramente el principio de precaución y la consiguiente concepción de riesgo asumible que el mundo científico contempla y considera indisociable de la propia evolución y avances científicos es difícilmente extrapolable al mundo de la comunicación de masas, que con singular facilidad simplifica y «sensacionaliza» los interrogantes que la ciencia se plantea a diario, cuestionándose las certezas científicas de cada momento. La simplificación, generalización, masificación y descontextualización de la información científica y médica, «sin unos adecuados controles de calidad, inexistentes en los medios de comunicación», tal como afirma acertadamente Kourilsky, comporta un serio riesgo de incomprensión entre saber científico y cultura popular.
«Como biólogo, desde hace tiempo comenta Kourilsky me choca la distorsión que observo frecuentemente en la transmisión de informaciones científicas destinadas al gran público.» El autor no deja de reclamar que los propios científicos sean conscientes de cómo van a ser interpretados sus mensajes y su propia aplicación del principio de precaución cuando llegue a la sociedad, por lo que el mundo científico necesita una mejor práctica comunicativa, pero no tiene duda alguna de que «el sistema mediático presenta síntomas de enfermedad». Kourilsky se muestra preocupado por el hecho de que científicos y periodistas científicos «contaminen» el conocimiento popular con una «sobreinterpretación de metáforas científicas destinadas al gran público» y cuya última consecuencia es potenciar esa distorsión social que tanto le preocupa sobre el alcance real de una determinada información científica. Indudablemente, un primer paso para resolver el problema planteado es profundizar en la cooperación entre las respectivas esferas científica y mediática.
La conclusión de Philippe Kourilsky es que «por un lado, la comunidad científica ha de abrirse más al diálogo con el público para hacerle partícipe, con paciencia y obstinación, de su saber y las perspectivas que se derivan de él. Por su parte, los medios de comunicación deben profesionalizar mucho más el sector de la información científica y velar por una separación más estricta entre los hechos, las interpretaciones y las opiniones; en resumen: ejercer una atención crítica sostenida y rigurosa».
Vladimir de Semir
* El catálogo y novedades de Éditions Odile Jacob puede ser consultado en la siguiente dirección de Internet: www.odilejacob.fr
Cómo percibe la ciencia y la tecnología la sociedad
Public Perceptions of Science and Technology
A comparative study of the European Union, the United States, Japan and Canada
Jon D. Miller, Rafael Pardo y Fujio Niwa
Bilbao, Fundación BBV, 1997
Es esta una obra largamente esperada por todos aquellos investigadores dedicados al estudio del interés, la actitud y el conocimiento de la sociedad sobre la ciencia, un área de análisis que se conoce como la «comprensión pública de la ciencia y la tecnología» (Public Understanding of Science and Technology).
Rafael Pardo, director del Centro Ciencia, Tecnología y Sociedad de la Fundación BBV y profesor de sociología en el Instituto de Economía del CSIC, fue el pionero de este tipo de estudios en España, aunque, después, se ha dedicado a coordinar trabajos a nivel internacional, siempre con la finalidad de sistematizar un área del conocimiento que preocupa cada vez más a los representantes del poder social y a varios científicos que proceden de campos de especialización muy diversos.
La comprensión pública de la ciencia es un valor en alza en las sociedades occidentales. En las últimas décadas, ciertas instituciones políticas, como la Comisión Europea, así como los sociólogos dedicados al impacto de la ciencia y la tecnología, consideran que una sociedad realmente democrática no sólo debe beneficiarse de la investigación científica a través del crecimiento económico al aplicar determinadas tecnologías, sino que, además, las personas que forman esa sociedad deberían incorporar como valor cultural el resultado de la actividad científica. Sólo así seremos capaces de participar en las importantes decisiones relacionadas con estos ámbitos.
El debate público sobre la investigación se hace totalmente necesario dadas las importantes consecuencias éticas, económicas y políticas que conlleva. Casos como el de la clonación, las pruebas genéticas o la conservación del medio ambiente reclaman una población preparada para decidir sobre su propio futuro.
Por otra parte, las propias industrias han manifestado también su interés en el estudio de la aceptación social de las tecnologías ya que de ello depende, en parte, su propio desarrollo. Un ejemplo paradigmático es el caso de la biotecnología moderna que ha recibido numerosas actitudes contrarias desde varios sectores sociales y ha obligado a cambiar radicalmente las políticas de comunicación de las empresas dedicadas a ella.
Todos estos factores hacen que haya una demanda creciente de trabajos científicos para obtener datos fiables, a modo de barómetro social, sobre el interés, la actitud y el conocimiento de una población determinada respecto a la ciencia y la tecnología. Estos datos, al menos en teoría, deberían constituir la base de programas eficaces de mejora de la cultura científica.
Desde hace dos décadas, diversos investigadores se han dedicado a ello en todo el mundo desde diferentes ámbitos y en ambientes culturales muy distintos.
En Estados Unidos, estos trabajos se iniciaron en la década de los setenta a través de encuestas periódicas a la población que incluían indicadores de la actividad científica. A pesar de las limitaciones y de las críticas, los indicadores se han mantenido sin demasiadas variaciones a través de los años para poder comparar resultados ya sea a lo largo del tiempo o contrastando sociedades diferentes. La Comisión Europea siguió los pasos de la National Science Foundation y desde hace 20 años dirige encuestas entre todos los Estados miembros para detectar conocimientos y actitudes sobre la Unión Europea. Japón y Canadá han emprendido estudios similares dirigidos desde el ámbito académico, aunque mucho más puntuales en el tiempo.
La monografía que presentan Miller, Pardo y Niwa es el primer análisis comparativo y sistemático del conocimiento, las imágenes y las actitudes públicas hacia la ciencia que se producen en Europa, Japón, Estados Unidos y Canadá. El objetivo del trabajo se centra en el desarrollo de una serie de indicadores para analizar las relaciones entre el interés por los temas científicos, el nivel de comprensión del corpus y la metodología de la actividad científica, y los patrones de actitudes que despierta entre la población.
Los autores se basan en los resultados del Eurobarómetro de 1992, que llevó a cabo la Comisión Europea a través de una serie de entrevistas a más de 12 000 personas adultas de los 11 Estados miembros. En el caso de Estados Unidos, se ha elegido el Estudio de Indicadores de 1995, patrocinado por la National Science Foundation, en el que se entrevistaron 2000 individuos y cuya dirección fue asumida por uno de los autores de esta monografía, Jon D. Miller, vicepresidente de la Academia de Ciencias de Chicago y profesor de Ciencia Política en la Universidad del Norte de Illinois. El Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología japonés financió en 1991 un estudio similar entre 1400 personas de la población de ese país, bajo la dirección de Hajime Nagahama de la Universidad de Tokio. También se ha incluido en el análisis comparativo los resultados de una encuesta entre 2000 canadienses realizada por Edna Einsiedel de la Universidad de Calgary en 1989.
En realidad, la voluntad de los autores va mucho más allá de la simple exposición de datos. La obra formula hipótesis sobre el papel de la sociedad en las controversias científicas. A través de técnicas estadísticas de confirmación del análisis factorial y de ecuaciones estructurales, se propone un modelo de análisis riguroso que sirva para emprender nuevas series comparativas sobre la cultura científica en las sociedades avanzadas. Justamente la comparación de resultados permite aventurar hipótesis sobre los factores que determinan o condicionan ciertas posturas sociales frente a la ciencia, sus aplicaciones o sus consecuencias.
Aparte de los análisis y las interpretaciones de los resultados y de una bibliografía especializada, los autores proponen un método riguroso y de extrema utilidad para llevar a cabo estudios similares que permitan una interpretación fiable sobre las deficiencias del sistema de comunicación en relación a la actividad científica. Por ello, esta obra constituye un paso importantísimo para profundizar en la aplicación de los resultados sobre la cultura científica de una población. Los programas de divulgación científica, las campañas comunicativas e incluso la formación de los periodistas y comunicadores científicos deberían basarse en los resultados de estos trabajos para ser realmente eficaces.
Cristina Ribas
Medicina Clínica: seis años en línea
Medicina Clínica
Contenido íntegro 1991/1996
CD-ROM
Barcelona, Ediciones Doyma, 1998
Con el patrocinio de la empresa Pharmacia & Upjohn, Doyma ha editado un CD-ROM que contiene seis años íntegros (1991-1996) de la revista Medicina Clínica, como es sabido, una de las publicaciones sobre ciencias de la vida de mayor prestigio de nuestro país y una de las que posee, por tanto, uno de los mayores (si no el mayor) índice de impacto entre las de su clase.
En este caso, un solo CD-ROM contiene la edición facsímil de unos 2000 artículos de la mencionada revista, es decir, que los artículos pueden leerse en el monitor del ordenador en el mismo formato, incluyendo tipografía, gráficos e ilustraciones, en el que fueron publicados en su momento en la versión original en papel. Todo ello supone el equivalente a unas 8000 páginas y unas 2500 ilustraciones.
Ahora bien, acumular varios miles de páginas en un solo documento digital presenta diversos problemas. En primer lugar, está la cuestión de la navegación, es decir, cómo proporcionar herramientas de desplazamiento entre toda la masa de información que contiene el disco para que el lector no se pierda en ella.
En segundo lugar, hay que referirse a la recuperación de información, es decir, cómo proporcionar al lector formas de llegar a la información de manera selectiva y evitar así que acabe desistiendo de su uso ante la dificultad de separar el trigo de la paja.
En esta edición, ambos problemas se han resuelto de manera bastante correcta con el uso del programa Acrobat, actualmente uno de los sistemas más extendidos de edición digital y propiedad de Adobe, una de las empresas líderes de mercado en programas de edición asistida por ordenador.
En particular, la navegación ha quedado relativamente bien resuelta gracias, entre otras cosas, a un detallado índice general. Desde este índice puede accederse a cualquier número de los seis años de Medicina Clínica que contiene el volumen. Además, la publicación contiene un sistema de desplazamiento por el cual puede efectuarse un recorrido secuencial por el texto de cada artículo con la posibilidad, en principio, de volver tanto al índice de cada número como al índice general.
El problema es que es fácil perder la posibilidad de volver con un solo clic a cualquiera de ambos índices por poco que se avance en la lectura de uno de los documentos individuales. La cosa tiene fácil solución, ya que siempre se puede retroceder hasta el índice general abriendo un archivo denominado «indice.pdf» o desplegando el menú «Ventana» y seleccionándolo desde allí. El resultado es que se pierde una cierta facilidad de desplazamiento.
Salvo en ese detalle referido, el resto de la navegación es excelente e incluso podría decirse que es ejemplar. Existen enlaces entre los sumarios de cada número de Medicina Clínica y los correspondientes artículos, así como entre las notas en el texto y las correspondientes referencias, tablas o gráficos del mismo.
Cabe señalar una comodidad de lectura reciente en Acrobat y que consiste en que el ancho de la página se adapta automáticamente al ancho máximo disponible en pantalla si el lector hace clic sobre un icono ad hoc (es muy recomendable leer las instrucciones del CD-ROM para aprovechar al máximo sus posibilidades).
En cuanto a la recuperación de información se ha optado en este caso por una edición, digamos, de lujo (por lo menos en nuestro entorno editorial) del sistema de distribución, ya que incorpora un índice analítico y un sistema de consulta completo. Cabe señalar que la edición convencional, sea mediante el sistema que proporciona el programa Acrobat o con cualquier otro, suele incluir únicamente el sistema de navegación, pero no el de recuperación.
La diferencia ente ambos es importante, aunque en nuestro país suele obviarse sistemáticamente. En concreto, mediante navegación es posible desplazarse por el contenido del volumen hasta alcanzar, a veces por ensayo y error, el artículo deseado. En cambio, mediante el sistema de recuperación es posible saber qué artículos cumplen (y en qué grado) determinada condición, por ejemplo, qué artículos tienen la palabra comunicación en el título o en cualquier otra sección, o cuáles incluyen esa palabra en algún lugar del texto. En este caso, el sistema muestra una lista de los artículos que cumplen la condición junto con un icono que indica en qué grado la satisfacen.
Adicionalmente, esta edición incluye un importante valor añadido: cada uno de los artículos ha sido indizado, es decir, representado mediante asignación de términos de indización o descriptores, lo cual permite una recuperación muy selectiva de la información. Si el lector quiere ver cómo han sido indizados los documentos hay que efectuar una recuperación de información, seleccionar uno de los artículos del listado y hacer clic sobre el botón «Adatos@».
El CD-ROM contiene también la lista de descriptores utilizados, que ha sido preparada por el Instituto de Estudios Documentales e Históricos sobre la Ciencia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia. Nos hubiera gustado que hubiera sido posible acceder a los artículos correspondientes desde cualquiera de los descriptores, pero entendemos que aun sin esa posibilidad debe valorarse muy positivamente el trabajo realizado en este sentido.
Pasando a otros aspectos, vale la pena señalar que, en general, Acrobat soluciona bastante bien la cuestión de transformar archivos originalmente creados para ser impresos en papel en otros archivos para ser distribuidos y leídos en versión digital, como podemos apreciar en esta edición, así que no es extraño su predominio en el mercado.
Ahora bien, el precio a pagar por esa facilidad de conversión y por la calidad resultante, todo hay que decirlo, es que el producto final queda en un formato propietario (el formato PDF), en lugar de quedar en un formato abierto, tal como es el formato HTML. Hay que señalar que existe una buena compatibilidad entre los lectores de documentos HTML y el lector de documentos PDF y que existe también una extendida práctica de publicar documentos PDF a través de Internet.
En cualquier caso, hay que destacar que se trata de un tipo de producción poco habitual en nuestro país. En general, para el mundo editorial español no existe la información retrospectiva y mucho menos información acumulada de más de un año.
Por eso, encontrar una iniciativa que reúne seis años (¡seis!) completos de una publicación científica de referencia y en un solo soporte digital merece ser convenientemente destacado. Si además incorpora un trabajo de valor añadido, realizado a través del uso de indización y descriptores documentales, entonces estamos hablando de algo inusualmente completo. Por ello, si la iniciativa es encomiable en sí misma, en nuestro contexto cultural, adquiere además la dimensión de ser auténticamente ejemplar.
Lluís Codina