Pagados para hablar bien del tabaco

El Tobacco Institute, un organismo creado en 1956 por la industria tabaquera norteamericana para coordinar «la comunicación» de los fabricantes de tabaco, retribuyó a científicos para que contrarrestaran en la prensa científica especializada los estudios que demostraban la nocividad del tabaquismo pasivo. Con la apariencia de un debate entre científicos con diferentes puntos de vista y posibles conclusiones contradictorias, en realidad se escondía una operación de «comunicación inducida» por las empresas tabaqueras destinada a crear la confusión y la desinformación del público.

Ésta fue la conclusión a la que llegó el verano pasado un periódico de Minnesota. Estados Unidos, el Saint Paul Pioneer Press, tras una investigación periodística (cuyo contenido reproducimos a continuación íntegramente) realizada en la ingente documentación vertida por la industria tabaquera en Internet, otra operación de «comunicación» que, tras una aparente voluntad de transparencia, encerraba el objetivo de impedir un auténtico análisis de los documentos relacionados con las actividades de esta industria, ya que inundando Internet de miles de documentos (consultables en www.tobaccoresolution.com) se perseguía en realidad el esconder la verdad de los turbios manejos de la industria tabaquera para combatir la mala prensa que el tabaco posee en el mundo occidental y luchar contra la creciente opinión pública contraria al uso del tabaco. Una muy vieja guerra, pues, a título de ejemplo, ya el 17 de julio de 1917 La Vanguardia daba a conocer un estudio científico que probaba que el tabaco era nocivo para la salud. Y una práctica que no acabó, ni mucho menos, en los años 1992-1993 en los que se produjo esta contestación inducida al estudio de la Environement Protection Agency, por el que se determinó que el tabaquismo pasivo era responsable de un 20 % de los cánceres de pulmón entre los no fumadores sometidos a un entorno de humo procedente del tabaco.

En abril de 1996, la mayoría de periodistas científicos de Europa recibieron un amplio dossier de 112 páginas de un llamado European Working Group en el que se establecía «la evidencia de que el humo del tabaco no era una causa primaria del carcinoma de pulmón». Miembros del European Working Group: Jeffry R. Idle y Hans E. Krokan, profesores de medicina y biología molecular de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Trondheim (Noruega); Marcel Roberfroid, profesor del Departamento de Ciencias Farmacéuticas de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica); Antohony Springall, de la Royal Statistical Society de Gran Bretaña, y Julio Benítez, jefe del Departamento de Farmacología y Psiquiatría de la Universidad de Extremadura (Badajoz, España).

Un estudio que, sin duda, ofrece una excelente posibilidad para un trabajo de investigación sobre el conflicto de intereses en el seno de la comunidad científica y para la reflexión de los «argumentos» que induce la todopoderosa industria del tabaco norteamericana.

V.S.