Crónica
Impacto de Internet en las bibliotecas biomédicas
Impact of the Internet on biomedical libraries
Mar Mediavilla
El número de usuarios de revistas electrónicas va en aumento, pero todavía el formato papel continúa teniendo protagonismo en las bibliotecas biomédicas. Se ha incrementado el número de consultas en Medline, pero en general quien realiza la consulta no suele conformarse con el resumen que ofrece la red y solicita por impreso el artículo consultado. Qué mejor que una lista de distribución de documentalistas del ámbito biomédico para evaluar el impacto que está teniendo esta herramienta en su trabajo cotidiano.
The number of users of electronic journals is on the increase, but the paper format continues to hold the lead in biomedical libraries. There has been an increase in the number of people contacting Medline, but, in general, those accessing the service are usually not satisfied with the summary offered on the net and request the accessed article on paper. What better than a distribution list of information specialists in the field of biomedicine to evaluate the impact of this instrument on their daily work.
La presencia de Internet, en el campo de las revistas científicas, auguraba la desaparición del formato papel, ello implicaba muchas dudas sobre las funciones que en un futuro cercano desempeñarían las bibliotecas. No cabe la menor duda de que en algunos países el impacto ha sido evidente. Por ejemplo en Dinamarca, donde la Biblioteca del Centro Nacional de Conocimiento Técnico eliminará las revistas científicas en soporte papel sustituyéndolas a partir de ahora por el formato electrónico. Uno de los principales motivos ha sido el elevado coste económico que suponían las revistas especializadas.
Desde Quark, con el objetivo de conocer el impacto de Internet y el futuro de los centros de documentación en el área de biomedicina, se planteó a los usuarios de la lista de distribución BIB-MED (sobre centros de documentación del área de la biomedicina) la siguiente pregunta: ¿cuál está siendo el impacto de Internet sobre el funcionamiento de vuestra biblioteca? Recogemos aquí algunas de las respuestas dadas por profesionales que día a día trabajan en bibliotecas y centros de documentación.
«En este momento al usuario todavía le gusta tocar el papel. Sin embargo, la evolución va dirigida a la revista electrónica», se apuntaba desde la biblioteca del Consorcio Sanitario de Terrasa. «El hecho es que en estos momentos un documento primario que no esté en la biblioteca propia tarda un mínimo de diez días en llegar al usuario, así creo que se hace necesaria la introducción de las revistas electrónicas.» Esta opinión fue secundada de forma mayoritaria; sin duda, el futuro apunta a la consulta individual de este tipo de revistas especializadas.
«Existe una infrautilización de las revistas electrónicas. En nuestro hospital tenemos una colección de unas 400 revistas en formato papel, de éstas, 95 ya son consultables en línea, la mayoría en versión gratuita. Pero debido a que las conexiones con Internet son muy lentas se consulta muy poco, diría que una o dos veces por mes alguna revista. Pero la verdad es que los usuarios prefieren esperar una o dos semana para tener así el formato papel», señalan desde la biblioteca del Hospital de Sant Pau (Barcelona), «las consultas que hemos realizado hasta el momento responden a búsquedas puntuales de artículos que interesan muchísimo. Por ejemplo, en la revista Nature, donde puede aparecer una información importante de última hora que se ha facilitado a los medios de comunicación y el usuario viene inmediatamente a buscar la información original a la biblioteca».
En la Unidad de Información del Hospital de la Vall d´Hebron (Barcelona) afirman que «desde que se instaló Medline en la red, las consultas al Servicio de Teledocumentación descendieron de forma considerable. Pero, en contrapartida, y gracias a que el servicio es gratuito, se han estabilizado las consultas a otras bases de datos y los temas que se solicitan son mucho más específicos».
Algunos datos sobre las consultas que se solicitan en el Centro Documental del Instituto Catalán de la Salud (ICS), reflejan la importancia del formato papel. En el año 1997 se recibieron 7476 peticiones de artículos de revistas científicas, en el siguiente año las peticiones se incrementaron en un 34 %, en total 11 371. Paralelamente, las peticiones de artículos del British Medical Journal (BMJ), revista que se encuentra en Internet, a texto completo y de forma gratuita, crecieron de las 913 en el año 1997 a un total de 1430 en 1998. En los primeros meses de este año se han cursado cerca de 400 peticiones de artículos de BMJ.
De las múltiples impresiones recogidas podríamos decir que el formato papel en las revistas científicas mantiene un nivel elevado de demandas. En algunos casos, porque se quiere obtener el texto completo y no sólo el resumen de una información interesante, en otros porque las conexiones a Internet no son todo lo rápidas y accesibles que cabría esperar. El futuro conducirá a la utilización de las publicaciones electrónicas, pero todavía queda un largo recorrido.
El papel del documentalista
Si las consultas van a realizarse de forma individual en Internet, el documentalista, en un futuro próximo, tenderá a orientar sus pasos hacia las labores de asesoramiento.
«El profesional sanitario necesita, en muchos casos, un asesor. A unos niveles diferentes a los que hemos vivido hasta ahora. Probablemente no habrá que realizar tantas búsquedas bibliográficas; pero, en cambio, sí que habrá que ayudar a valorar el resultado de la búsqueda o a encontrar el mejor camino para acceder a la información», comentan desde el Centro Documental del ICS.
Los que expresaban sus opiniones coinciden de forma mayoritaria sobre el futuro de los documentalistas en estas tareas de asesoramiento. Una misión orientativa que ahorra tiempo y esfuerzos a quien tenga que realizar algún tipo de consulta especializada. «Ahora, cuando el usuario pide una consulta, lo normal es que haya utilizado el Medline. Creemos que es bueno y sin duda nos acerca cada vez más al papel de asesor. ( ) Es incuestionable que el usuario cada vez más se va familiarizando con los diferentes sistemas de búsqueda, muchas veces aprendiendo por su cuenta. Y cuando se les presenta una base de datos estructurada como Medline quizá se quedan admirados, pero captan muchísimo más rápidamente que antes sus posibilidades. La cultura de la información, especialmente en el último año, ha aumentado considerablemente y de forma sorprendente», apuntan desde el Instituto de Estadística de Cataluña. «Está claro que el documentalista deberá dedicarse a las búsquedas más difíciles, realizar labores de apoyo, asesoramiento, formación, etc., en vez de ser la única persona de la institución que hace consultas como había sido hasta tiempos recientes».
Mar Mediavilla
Licenciada en ciencias sociales y de la información por la Universidad del País Vasco (EHU-UPV). Máster en Comunicación Científica, especialidad medicina, por la Universidad Pompeu Fabra. Colaboradora regular de la revista Quark, Ciencia, Medicina, Comunicación y Cultura y de la sección Salud del diario El País.
mar.mediavilla@peca.upf.es