Entrevista
Ian Wilmut
«Cuando sabes que Nature va a incluir tu investigación en su press release, tú mismo prefieres preparar otro con más información»
«When you know Nature is going to include your research in its press release, youd rather prepare another one with more information»
Octavi López
La oveja más famosa del mundo, Dolly, ha puesto sobre la mesa no sólo un hito científico sino también un largo debate sobre la ética de la clonación y de los usos de la biotecnología. Pero ha sido también un caso paradigmático del fenómeno de la comunicación social de la ciencia. El diseño del protocolo científico que dio lugar al nacimiento de Dolly precedió a un estudiado diseño sobre el modo en que debía ser comunicada la noticia, con la finalidad de obtener un impacto controlado.
El equipo de investigación del Instituto Roslin de Edimburgo (Escocia), dirigido por Ian Wilmut, trabajó estrechamente con los asesores de comunicación de la compañía PPL Therapeutics, empresa que financió y colaboró con el proyecto. En el momento en que Nature confirmó la publicación del artículo para el día 27 de febrero de 1997, el equipo contaba con 10 días para planificar la estrategia de comunicación. Escogieron a Ian Wilmut como principal portavoz y decidieron traer de Londres a dos especialistas que le asesoraran a la hora de aparecer en televisión. Sabían que Nature incluiría a Dolly en el press release semanal que distribuía los viernes y cuya información embargaría hasta el miércoles siguiente. Sin embargo, dos llamadas en la noche del sábado les alertaron de que el diario Observer publicaría la historia al día siguiente, con lo cual la noticia vio la luz tres días antes de lo previsto. En tan sólo una semana atendieron a más de 2000 llamadas telefónicas, hablaron con cerca de 100 periodistas y concedieron acceso a Dolly para 16 equipos de filmación y más de 50 fotógrafos de todo el mundo.
Ha estado sufriendo una presión enorme por parte de los medios de comunicación casi desde el momento en que Nature distribuyó el press release que incluía vuestro trabajo. ¿Ha valido la pena?
Sí, sobre todo por dos razones. En primer lugar están los beneficios directos de la publicidad. Ha sido más fácil conseguir dinero para poner en marcha una compañía que aprovechase la técnica utilizada para obtener a Dolly, y hemos contactado rápidamente con científicos que deseaban colaborar con nosotros. Pero también hay que tener en cuenta la responsabilidad. Si sacas adelante una nueva técnica, una pieza fundamental para la biología, tienes que describírsela a la gente. No creo que sean sólo los científicos, ni los pacientes, quienes deban realizar la elección final sobre estos temas. Debería ser una elección social. Y la única manera de que ocurra esto es hacer que la gente entienda todo lo posible acerca de la técnica utilizada. La gente no puede juzgar una técnica a no ser que conozca cuales son sus ventajas y sus inconvenientes.
¿Le han sorprendido los resultados del último referéndum de Suiza a favor de la investigación en ingeniería genética?
Me alientan, porque se trata de un estado en el que ha habido discusión sobre el tema y que tiene, quizás, una comunidad prudente y conservadora; y aun así ve ventajas en la investigación con transgénicos.
¿Cree que es adecuado el método habitual de comunicar ciencia a los medios, en particular el sistema de press release de las revistas especializadas?
De hecho, nosotros contábamos con los press releases tanto de Nature como del propio instituto de investigación. Cuando sabes que Nature va a incluir tu investigación en el press release, tú mismo prefieres preparar otro con más información. Creo que, desafortunadamente, el problema de este sistema es que existe una demanda por parte de algunas revistas de mantener el secreto hasta el momento en que publicas los resultados, y esto implica un decrecimiento en el ritmo de discusión de tu trabajo. Esto magnifica y amplifica las cosas cuando sale la información, se obtiene entonces una respuesta exagerada. Creo que el proceso mejoraría si pudiésemos discutir las investigaciones más abiertamente. Entonces, una vez se tiene el artículo, sería elaborado en detalle para Nature, por ejemplo. Pero con el fin de preservar la posición de exclusividad, algunas revistas no te lo permitirían.
¿Cuál es su opinión sobre las declaraciones del príncipe Carlos de Inglaterra y de la bióloga Lynn Margulis contra la biotecnología?
Creo que es un error meter todas las biotecnologías en el mismo saco. Hay un gran abanico de usos diferentes: tratar pacientes humanos, trabajar con animales de granja, trabajar con plantas, trabajar con bacterias... Creo que se tiene que considerar cuidadosamente cada caso, de manera independiente. La mayoría de nosotros compartimos la preocupación por la implicación de los alimentos transgénicos en la salud, por los efectos en el medio ambiente..., pero pienso que es muy importante que exista un debate público sobre la seguridad. Desde luego, todavía falta mucho por debatir sobre estas cuestiones.
Algunos dicen que usted era muy franco a la hora de manifestarse contra la clonación humana con fines reproductivos, y ahora usted mismo se está preparando para usar estas técnicas...
Creo que son cosas diferentes. En un caso, se trabaja con embriones en una etapa muy temprana del desarrollo, con la esperanza de ofrecer mejorías en el tratamiento de enfermedades. Se trata de investigaciones en las que se suspende el desarrollo del embrión antes de que llegue a desarrollarse. El otro caso plantea una preocupación sobre los niños que se puedan producir en un futuro. Creo que este ejemplo ilustra muy claramente el comentario que hemos realizado muchas veces y es que cuando estás discutiendo clonación debes de definir exactamente la aplicación que tienes en tu mente.
Ian Wilmut
Ian Wilmut nació en Conventry (Inglaterra). Estudió ciencias en la Universidad de Nottinghamn especializándose en la rama de ciencias agrícolas. Se doctoró en la Universidad de Cambridge con una tesis sobre la congelación del semen porcino. Realizó una estancia posdoctoral en la Unidad ARC de Bioquímica y Fisiología Reproductiva de Cambridge, investigando sobre la congelación de embriones, en 1973. Director de Investigación de la Animal Breedeing Research Organization, cerca de Edimburgo. Desde 1981, Wilmut es investigador principal del Instituto Roslin de Investigación Genética y Fisiología Animal, donde ha liderado con éxito las investigaciones orientadas a producir proteínas terapéuticas en la leche de ovejas transgénicas. En 1995 llevó a cabo por primera vez la clonación de un mamífero a partir de células de un ejemplar adulto.
Fotos: Miguel Ángel Linares, UAB