Crónica

11ª Reunión de la Fundación CITRAN:

«Cocaína y otros psicoestimulantes»

Mar Mediavilla

 

De nuevo el Palacio Maricel, en Sitges, ha sido escenario de la reunión anual convocada por la Fundación CITRAN en torno al problema de las toxicomanías. A la cita, durante el pasado 30 de abril y 1 de mayo, acudieron más de 300 profesionales que trabajan en el campo de las toxicomanías, procedentes de diversos puntos de la geografía española. En dos intensos días de conferencias, los asistentes participaron en una puesta al día sobre diferentes aspectos relacionados con el consumo de cocaína y otros psicoestimulantes.

 

El primer día, la convocatoria centró su contenido en la epidemiología clínica, mientras que la segunda jornada se centró en los tratamientos de dependencia. El acto inaugural de la reunión fue presidido por el Honorable Sr. Eduard Rius, conseller de Sanidad y Seguridad Social de la Generalitat de Catalunya. Posteriormente, a modo de introducción, se ofrecieron aspectos generales sobre el pasado, el presente y futuro de la adicción a la cocaína, a cargo de Lluís San, del Complejo Asistencial de Salud Mental Benito Menni de Barcelona, y sobre anfetaminas y drogas de diseño, con la exposición de Jordi Camí, catedrático de Farmacología de la Facultad de Ciencias de la Salud y la Vida, de la Universidad Pompeu Fabra. En general, los asistentes coincidieron en señalar que, pese al aumento de la investigación en estos campos, sobre todo en el apartado de la adicción a la cocaína, todavía no se cuenta con un tratamiento definitivo para curar la adicción.

Cocaína y tratamientos

En el año 1980 una carta publicada en The Lancet hacía referencia a la adicción a la cocaína, en ella un médico solicitaba ayuda para tratar a un paciente adicto a esta sustancia, ya que los tratamientos que había intentado acabaron en un fracaso. Con el paso del tiempo los estudios publicados en revistas especializadas se han multiplicado, sobre todo en la última década. En 1990 se registraba una media de 100 trabajos, cifra que se elevó a 300 artículos en 1996 y que alcanzó los 600 trabajos el pasado año. En la jornada se realizó especial incidencia en los tratamientos que existen en la actualidad, tanto farmacológicos como psicológicos. En el primer apartado se dieron a conocer los fármacos ensayados, pero prácticamente ninguno de ellos ha conseguido actuar sobre el mecanismo principal de acción a la cocaína. Recientemente, en un estudio aparecido en The Lancet sobre la tasa de éxito en el tratamiento por trastornos por este tipo de sustancias se situaba la media de éxito en el caso de la cocaína, en un seguimiento de seis meses, en el 50 al 60 %. «Si se considera que la dependencia a esta sustancia es una enfermedad crónica, de larga evolución, con períodos de mejoría y recaída, no se está tan lejos de lo que se puede observar en otras enfermedades de las mismas características como la diabetes, el asma o la hipertensión. El grado de cumplimiento farmacológico no es ninguna maravilla. Se debe tener cuidado al exigir tasas de éxito en los centros de tratamiento que no tienen porqué ser superiores a otras enfermedades crónicas», explicó Lluís San. En el aspecto psicológico, se presentaron los trabajos más destacados, desde el tratamiento individual al grupal. «A pesar de que desde los años veinte existen descripciones de la cocainomanía, ha sido desde la epidemia de crack en Estados Unidos, a mediados de los ochenta, cuando se llegó a reconsiderar la cocainomanía como hoy la entendemos: como un trastorno complejo con componentes conductuales, psicológicos y neurofisiológicos», señaló el Dr. Caballero, psiquiatra del Hospital Puerta de Hierro de Madrid. «Las adicciones psicológicas proporcionan un marco cada vez más cierto en el que se pueden situar los nunca fáciles encuentros entre clínicos y cocainómanos. La asistencia de estos enfermos ‘asintomáticos’ desconcierta todavía muchísimo a los profesionales, a su familia y a también a ellos mismos. Los pacientes, para acceder al verdadero problema, necesitan explicaciones sencillas o ‘metáforas’, pese a los riesgos que éstas conllevan. Se han de ofrecer las ‘metáforas’ para que el paciente entienda la naturaleza de lo que le está sucediendo y de esta manera conseguir que se sienta comprendido.»

Dentro de este tipo de tratamientos psicológicos, Teresa Martí, del Centro de Atención Sanitaria de Sarrià, relató su experiencia en terapia de grupo. La TGC, o terapia grupal de dependencia a la cocaína, es una experiencia que se realiza en el marco del Plan Municipal de Drogodepencias de Barcelona. «Se trata más de un estilo que de una técnica, donde las funciones del terapeuta consisten en programar el grupo y llevar las sesiones. Para ello se utilizan técnicas motivacionales, terapia sistemática y reestructuración cognitiva. Durante las reuniones del grupo, un día por semana, se abordan temas como las situaciones de riesgo o las recaídas. En general, se trata de gente joven que afirman tomar cocaína para sentirse mejor.»

De un modo global, tanto asistentes como conferenciantes mostraron su optimismo en los avances científicos que se produzcan en un futuro próximo y que puedan ayudar en los tratamientos a pacientes con esta conducta adictiva.

Jóvenes y éxtasis

Cuando se habla de anfetaminas se realiza una clasificación entre la propia anfetamina, conocida popularmente con el nombre de speed, y sus variantes, las anfetaminas de síntesis, entre ellas el MDMA o éxtasis. El arco de edad de los consumidores va desde los 17 hasta los 25 años. Su consumo se centra durante los fines de semana y suele ir asociado a un determinado estilo musical, conocido como música bakalao. El incremento del consumo de este tipo de psicoestimulantes ha sido espectacular en la última década. Pero, ¿por qué el éxtasis ha conseguido tanta popularidad entre los más jóvenes? A esta pregunta respondió en su intervención Juan Francisco Garnella, antropólogo de la Universidad de Granada: «Se trata de una mercancía en un principio casi sin adulteración, su precio es accesible y además ofrece un estado de euforia que permite un mayor contacto con otras personas». Y señalaba que, hoy día y considerando el éxtasis como mercancía a nivel mundial, y sobre todo a nivel europeo, se trata de una droga que pretende ofrecer un nuevo tipo de libertad a los más jóvenes. «En el mercado se pueden encontrar más de 50 modelos de pastillas, con dibujos, nombres y rótulos, que permiten la identidad de la persona a través de la marca, algo que es muy valorado por la juventud».

Los asistentes a la reunión CITRAN se interesaron por la conferencia «Psicopatología y éxtasis», a cargo de Cristina Pinet, del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona. «No hay datos demasiados claros en los que se demuestren sujetos con dependencia física intensa, ni tampoco datos exhaustivos de consumo compulsivo de forma continuada». En la actualidad, el éxtasis, también conocido como droga del abrazo o droga de Adán, cuenta con pocos casos descritos a pesar de conocer la gran extensión de su consumo. En cuanto a la literatura científica destacó el Estudio Peroutka, realizado en 1990, sobre un total de 369 estudiantes, de los cuales un 39 % era consumidor de éxtasis. Se estudiaron las variables de los efectos agudos: sensación de empatía y proximidad, aumento de la tensión mandibular, aparición de taquicardia y ciertos síntomas psiquiátricos (alucinaciones visuales en la mayor parte de los casos); y los efectos subagudos: somnolencia, resaca y síndrome psiquiátrico (depresión e irritabilidad). La patología psicótica es la que más casos clínicos ha presentado, básicamente con una sintomatología paranoide. Las características fundamentales en los sujetos que presentan trastornos psicóticos son la manifestación de ideas paranoides y alteraciones sensoperceptivas, sobre todo del tipo visual. En general, «podríamos decir que estos casos se acompañan de alteraciones cognitivas, tales como dificultades de concentración y alteraciones de la memoria y de la conciencia. En los cuadros no psicóticos, los consumidores suelen presentar una crisis de ansiedad de intensidad leve».

Uno de los tratamientos más eficaces es la prevención. En este punto, Joan Colom, del Órgano Técnico de Drogodependencias de la Generalitat de Catalunya, presentó con carácter general una clasificación de los programas preventivos. La división se basa en tres tipos. El primario, antes de que el problema aparezca; el secundario, cuando ya se ha establecido el problema y el terciario, en referencia a la reducción del daño. Cada vez más en la sociedad van adquiriendo fuerza los programas de prevención en el apartado de drogas de síntesis. El Instituto de Medicina Norteamericano en el año 1987 planteaba tres tipos de programas: universales, selectivos e indicativos. El primero de ellos tiene como objetivo la sensibilización ante el problema, ofreciendo información a toda la población a través de campañas generales. Debe contarse con una buena orientación para no lograr efectos adversos a los marcados inicialmente. El segundo, selectivo, se destina a un determinado subgrupo de población, con programas de educación sobre la salud en la escuela y en el trabajo, sin olvidar la importancia de un enfoque familiar. Su finalidad es reducir o evitar factores de riesgo. Para ello es importante la formación del profesorado y la diversificación de materiales didácticos. En tercer lugar, los programas indicativos se destinan a los potenciales consumidores o afectados, proporcionando información sobre los riesgos asociados al consumo.

Los asistentes remarcaron de forma unánime que el desarrollo de los programas preventivos de una forma eficaz se convierte en el mejor tratamiento para este tipo de conductas adictivas.

 

Fundación CITRAN

CITRAN es una asociación privada sin ánimo de lucro vinculada a la Fundación Montserrat Montero de Sisquellas. Además de dirigir sus actividades hacia el estudio, la difusión y la divulgación de temas científicos relacionados con las adicciones y las neurociencias, CITRAN también desarrolla un proyecto editorial, Ediciones en Neurociencias, con el fin de facilitar el acceso a la información científica actual de los profesionales de todas las disciplinas con las que colabora.

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Fax: 93 280 27 56

 

 

 

Pies de las figuras:

El conseller de Sanidad de la Generalitat de Catalunya, Eduard Rius (en el centro), inauguró la 11ª Reunión CITRAN

La asistencia fue numerosa: más de 300 profesionales del campo de las toxicomanías