Tribuna

Aportando valor a la información de salud

Incorporating value to health information

Paloma Fernández Cano

Directora de Comunicación

Merck Sharp & Dohme

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Como empresa dedicada al mundo de la salud, a través de la investigación, desarrollo, producción y comercialización de medicamentos, en Merck Sharp & Dohme tenemos un gran interés por la información sobre salud y biomedicina. Entendemos que la información es un componente más de nuestras especialidades farmacéuticas, como lo son su tecnología, sus principios activos o sus procesos de fabricación. Por eso, nos esforzamos en incorporar el máximo rigor y calidad en la información que facilitamos a la comunidad médica y al público en general.

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El consumidor mejor informado
no es el que tiene mas datos,
sino el que es capaz de comprenderlos

A diferencia de los componentes físicos, la información es un componente especialmente sensible por su difícil control, una vez que traspasa el ámbito de los expertos. Una información adecuada es requisito imprescindible para lograr una correcta utilización de los medicamentos y para aprovechar todo su potencial beneficioso. Mientras que una información correcta y oportuna puede ayudar a salvar vidas, otra inexacta o fuera de contexto puede levantar esperanzas infundadas o ser fatal para la salud. Si la información a profesionales médicos y sanitarios presenta complejidades importantes, la información sobre temas de salud y biomedicina al gran público, a través de los medios de comunicación de masas, plantea retos mayúsculos, como saben los lectores de Quark.

Es ya bien conocido el boom de la información sobre temas de salud en los medios de comunicación. El creciente interés de los consumidores por los temas de salud, así como por los avances científicos y el progreso tecnológico que pueden afectar a su bienestar o al de sus allegados hace que suban las audiencias de los informativos al pasar al bloque de salud y ciencia. A ello contribuye el que los medios de comunicación tienen más acceso que nunca a las fuentes de información: investigadores, industria farmacéutica, autoridades sanitarias, sociedades científicas y clínicas y revistas médicas.

Este fenómeno social desafía el status quo al proporcionar a consumidores y pacientes, información previamente inaccesible para ellos de forma directa. Acceder a información de calidad sobre temas de salud puede ayudar a consumidores y pacientes a tomar decisiones mejor fundadas sobre su salud y sobre sus problemas médicos, y a demandar mayor calidad en los servicios que reciben. El alcance global de los medios de comunicación contribuye a este proceso al informar de manera directa y casi inmediata a pacientes y consumidores sobre condiciones, enfermedades y tratamientos que pueden afectarles a ellos y a sus familiares. Además, este proceso también puede facilitar la implementación de medidas de salud pública.

Más información y acceso más rápido no son sinónimos de mejor información y de mejoras automáticas en la salud individual y en la salud colectiva. El mayor acceso por parte de pacientes y consumidores a la información sobre temas de salud no está exento de riesgos, comenzando por el desafío o la puesta en cuestión de los conocimientos o los consejos de sus médicos --lo que puede afectar a la deseable confianza en la relación médico/paciente--, así como la generación de expectativas en tecnologías de dudosa efectividad o de disponibilidad muy remota.

Por otra parte, el boom informativo sobre salud puede tener efectos contraproducentes si a la cantidad no se le incorporan dosis crecientes de calidad. El reto actual, antes de que la audiencia se desinterese por el descubrimiento del gen de la semana, es aportar valor a la información sobre salud, lograr que sea útil para el consumidor. A ello debemos contribuir, tanto las fuentes como los propios medios de comunicación.

Para ello, a nuestro juicio, sería necesario un compromiso claro de las direcciones de los medios con la mejora de la calidad de la información sobre salud, en el que la especialización y la formación continuada de los redactores son elementos fundamentales. Adicionalmente, una mayor consistencia en los criterios sobre lo que es publicable y cómo se publica, ayudaría a la audiencia a interpretar mejor el grado de relevancia de cada noticia, así como a situarla en su apropiado contexto.

En cuanto a las fuentes, el rigor y la transparencia son obligados si se quiere proporcionar una información de calidad. En reciprocidad, el reconocimiento de los legítimos intereses que puedan existir detrás de una noticia no debiera ser obstáculo para publicar una información, si ésta es relevante, tal y como ocurre con la información sobre otros sectores, en los que no parece que existan tantos prejuicios al informar.

Afortunadamente, hay cada vez más espacios fijos dedicados a salud en los medios de comunicación y con ellos debemos esperar un aumento en la calidad de la información de salud.

Desde MSD, conscientes de los enormes efectos potenciales positivos y negativos de la información sobre salud, hemos querido facilitar este debate, organizando y patrocinando en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo el Seminario «Salud y opinión pública». Hemos tenido la suerte de contar con los mejores directores: Annette Flanagin, directora de Programas y Actividades Internacionales de JAMA y editora ejecutiva de la misma publicación, y Vladimir de Semir, director de Quark y concejal del Ayuntamiento de Barcelona, entre otras muchas ocupaciones, así como con un excelente cuadro docente que ha aportado su saber y su experiencia.

También hemos contado entre los participantes con un gran número de interesados y estudiosos del campo de la comunicación de salud: periodistas especializados en temas de salud, entre ellos los alumnos del Máster de Comunicación Científica de la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona), representantes de asociaciones de pacientes y de Organizaciones de Consumidores, Médicos asistenciales interesados por la comunicación, especialmente del grupo comunicación y salud de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFYC), especialistas en salud pública, investigadores, planificadores de política sanitaria y sociólogos. A todos ellos deseamos, desde esta tribuna, enviarles mi agradecimiento personal y el de todos los que formamos Merck Sharp & Dohme.

Pero el debate continúa. Espero que este monográfico de Quark pueda contribuir a extender la discusión a más ámbitos y, de alguna forma, a mejorar la calidad de la información sobre salud que se publica en nuestro país.