Investigadores y medios de comunicación
Researchers
Juan Rodés y Antoni Trilla
Entre los valores básicos de la ciencia, uno de los más importantes es el del conocimiento público o publicidad de sus resultados, junto a su universalidad, desinterés o altruismo, originalidad, escepticismo y proceso de verificación. Es necesario que los científicos, los investigadores, acepten éste y otros valores para poder desarrollar con éxito su trabajo. Los autores abordan los tres aspectos básicos que garantizan el equilibrio del proceso de comunicación científica: el público o la sociedad en su conjunto, los medios de comunicación y los investigadores.
Public awareness of results, universality, impartiality or altruism, originality, skepticism and verification procedure are some of the basic values in Science. Scientists and researchers must learn and accept these and other values so as to be successful in their daily work. The author approaches the three basic aspects aiming for balanced scientific communication: the public or society as a whole, the media and researchers.
Público y sociedad
En una encuesta de opinión nacional realizada en el Reino Unido (Durant J, Public Understanding Sci, 1992), se obtuvieron los resultados siguientes sobre la investigación biomédica:
- Actitud mayoritariamente positiva.
- Es considerada modelo para la ciencia.
- Ocupa una posición dominante.
- Es considerada «más interesante y más científica» que otras investigaciones.
La sociedad valora muy positivamente esta investigación, y está interesada genuinamente en su seguimiento y publicidad. Los investigadores, sin embargo, deben tener muy presentes las claves de la comunicación al dirigirse al público:
- Existen muchos tipos de público, y sus intereses pueden ser distintos.
- Una misma explicación puede no significar lo mismo para públicos distintos.
- Debe transmitirse la idea de que los conocimientos científicos rara vez son absolutos, y que tampoco son la única fuente de información.
Un ejemplo de cómo comunicar las cosas de forma clara y comprensible es el resultado del famoso ensayo GUSTO, para pacientes con infarto de miocardio (IAM), publicado en 1993 por New England Journal of Medicine (N Engl J Med) en estos términos:
- El empleo de t-PA es un 14 % más efectivo que la estreptoquinasa.
- El t-PA reduce el riesgo de mortalidad por IAM del 7,3 al 6,3 %.
- El t-PA aumenta el índice de supervivencia tras IAM del 92,7 hasta el 93,7 %.
En estas mismas circunstancias, el Boston Globe identificó el estudio con este titular: Una nueva terapia anticoagulante salva vidas. Comprender a la audiencia sigue siendo el eslabón más débil de la comunicación pública de la ciencia y la tecnología.
Medios de comunicación
Los medios de comunicación son el segundo grupo protagonista de este equilibrio. Los investigadores tenemos muy diversas opciones, algunas complementarias, otras incompatibles, de dirigirnos al público: a) las revistas biomédicas, canal habitual de comunicación entre los investigadores y profesionales, que son utilizadas con frecuencia como fuente de noticias por otros medios; b) los congresos médicos, algunos de ellos seguidos diariamente en la prensa, como por ejemplo la Conferencia Anual Mundial del Sida; c) la comunicación electrónica en la red; d) los comunicados de prensa, y e) las noticias y reportajes en periódicos y en radio o televisión.
Hay que recordar aquí que existen más de 25 000 revistas biomédicas, 3500 de las cuales están incluidas en Index Medicus. Por término medio se publicará el 85-90 % de los artículos remitidos a revistas biomédicas, por lo que su mera publicación no garantiza en absoluto la importancia, aplicabilidad o verosimilitud de los resultados.
No obstante, también los editores de revistas biomédicas nos equivocamos con cierta frecuencia y, en ocasiones, las meteduras de pata pueden ser famosas, como el rechazo de los artículos originales en los que se comunicaba el descubrimiento del antígeno de superficie del virus de la hepatitis B o el que describía por vez primera el radioinmunoanálisis. Ambos trabajos les valieron a sus autores el premio Nobel de Medicina.
En resumen, las limitaciones de los avances comunicados en revistas biomédicas en el momento de su interpretación por el público en general son notables y deben ser explicadas con claridad: son trabajos en progreso, se trata de piezas de un puzzle por completar y la validez interna y externa de los resultados debe ser siempre analizada con detalle.
En contrapartida, el periodismo se define como una actividad que carece de metodología científica básica. Así, los factores que influyen en la selección de noticias son varios: características del medio, oportunidad relativa, competencia con otras noticias e imitación de otros medios (efecto cascada). Un trabajo reciente, el Informe Quiral, dedicó su edición de 1998 al análisis de las relaciones entre la prensa y la biomedicina. Se analizaron casi 6000 noticias publicadas en 1997 en los cinco periódicos españoles más importantes. Los temas «estrella» de las noticias médicas publicadas durante 1997 fueron los siguientes: medicamentazo (606), sida (414), cáncer (256), meningitis C (219), clonación (211), tabaco (209), investigación en general (181), nuevos fármacos (176), «vacas locas» (160), drogas (156), negligencias e imprudencias (141).
Los periódicos españoles analizados utilizaban como fuentes de información a los expertos en casi la mitad de los casos, a instituciones en un 30 % y sólo en un 15 % a las revistas biomédicas. Cabe señalar aquí una posible fuente de conflicto, dado que, en la era de la medicina basada en evidencias, el grado de solidez de una opinión de expertos o paneles de expertos es el más bajo dentro de la escala de posibles evidencias. Los aspectos políticos o normativos incidían en el hecho de que el 30 % de las fuentes citadas estuviesen en relación con el Ministerio de Sanidad y Consumo o las consejerías autonómicas, seguidas de la universidad, el Insalud y los hospitales. La industria, contra lo que quizá cabría pensar, tiene escasa incidencia directa (7 %) como fuente de noticias médicas. Por instituciones, las más citadas entre los hospitales fueron el Hospital Clínic de Barcelona, seguido del Ramón y Cajal de Madrid, y entre las universidades, las más citadas fueron la Universidad de Barcelona y la Universidad Complutense de Madrid. Un escalón de calidad superior, por su mayor disponibilidad de tiempo y espacio, son los suplementos especiales. Algunos ejemplos de suplementos en grandes periódicos son: «Scientific Times» (The New York Times), «Science et Santé» (Le Figaro), «Ciencia y Salud» (ya desaparecido) (La Vanguardia), «Futuro» (El País), «ABC de la Ciencia» (ABC) y «Salud» (El Mundo).
Algunas ventajas de este tipo de información son que facilitan la formación, favorecen la participación de científicos y aportan mayor rigor en la selección e interpretación de las noticias. Hoy día es habitual que se ofrezcan conferencias de prensa en congresos médicos, que sea la propia industria la que los fomente o incluso los propios investigadores. Además, existe una utilización creciente de los comunicados y conferencias de prensa como sistema de relación entre investigadores y los medios de comunicación. Las revistas biomédicas más importantes (Lancet, N Engl J Med, Nature, Science) emiten comunicados propios a los medios de comunicación con las noticias más importantes. Estos comunicados presentan una serie de ventajas, dado que están apoyados en el trabajo original que va a publicarse, pero están sometidos también a la denominada regla de embargo, que impide su publicación antes de una fecha concreta. Las revistas más citadas como fuentes de noticias médicas en España en 1997 fueron las siguientes: Nature y Science, dos revistas básicas, muy prestigiosas e importantes; Lancet y N Engl J Med, probablemente las dos revistas biomédicas básicas y clínicas de mayor difusión, y Journal of American Medical Association (JAMA) y British Medical Journal que, aun de menor difusión, suelen plantear posturas críticas relacionadas con temas de sanidad y salud pública en general, fácilmente susceptibles de ser transformadas en noticias.
Los comunicados de prensa realizan un trabajo de facilitación notable a los periodistas. Aquí se expone un ejemplo de un artículo tal y como apareció en Lancet : «ISIS-4: un ensayo factorial aleatorio para evaluar la eficacia del tratamiento precoz con captopril oral, mononitrato oral o sulfato de magnesio iv, en 58 050 pacientes con sospecha de infarto agudo de miocardio» (Lancet 1995; 345: 669-687); y el mismo artículo resumido en el comunicado de prensa de Lancet a los medios de comunicación, que adopta casi el formato de un titular deportivo: «Dar a los pacientes la mejor opción tras el ataque cardíaco: ISIS-4, CCS-1» (comunicado de prensa de Lancet).
Los investigadores
La tradición, reflejada en las palabras de William Osler, considerado por muchos el padre de la medicina moderna en Estados Unidos, indica ya un mal punto de partida: «No crean nada de lo que escriben los periódicos. Han hecho más por crear insatisfacción que cualquier otro medio. Si leen en ellos cualquier cosa que sepan que es verdad, duden de ella inmediatamente».
Es evidente que las noticias científicas y médicas ejercen presión sobre la comunidad científica. La repercusión de las relaciones con la prensa no especializada y los investigadores puede adoptar tres formas básicas: colaboración (deseable), conductas de evitación o intentos de utilización de los investigadores.
La utilización, o intento de utilización de la prensa, en provecho de los propios investigadores puede, en ocasiones, bordear los límites de la ética, aunque algunos de sus fines son legítimos. Así, puede buscarse una mayor presencia de una institución o una persona para simplemente ganar prestigio personal. Algunos hospitales y universidades tienen departamentos de relaciones públicas específicamente dedicados a este fin. En ocasiones, los investigadores pueden obtener algunas ventajas relativas por el hecho de ser más conocidos, tales como obtener más apoyo financiero; finalmente, pueden existir otros fines particulares, a veces, y lamentablemente, poco confesables. Algunos investigadores, quizás una amplia mayoría, intentan mantener un «perfil bajo» en sus relaciones con los medios de comunicación, que puede acabar convirtiéndose en una conducta de evitación. Puede ser por propia timidez o por desconfianza hacia el periodista (en ocasiones basada en una experiencia previa negativa). En la investigación de alta calidad y de vanguardia resulta obvio que el cumplimiento de la denominada regla Ingelfinger (no se acepta para publicar en revistas de prestigio algo que ya ha salido a la luz pública) induce conductas de evitación. Algunos investigadores simplemente desprecian a los medios de comunicación no científicos y a los periodistas y, finalmente, en algunas ocasiones, el «salir mucho en la prensa» está mal visto por los propios colegas, con razón o sin ella, lo que puede condicionar también la ausencia de comunicación fluida y honesta con la prensa por parte de los investigadores.
La conducta deseable, por muchos motivos fáciles de comprender, es la de colaboración mutua, franca y honesta por ambas partes. Los investigadores debemos ser conscientes de la importancia de la comunicación pública y comprender el mensaje y el medio; hay que evitar ser paternalistas, hay que ser sencillos, claros, concretos y directos, distinguir los hechos probados de las suposiciones o hipótesis por comprobar, apoyar los datos o los resultados con ejemplos sencillos, comprensibles para todos y, muy importante, siempre que sea posible aportar material gráfico de calidad. La imagen es fundamental en la comunicación actual. En 1995, se creó un comité del Congreso de Estados Unidos específicamente para efectuar recomendaciones referidas a la comunicación científica. Dicho comité adoptó el denominado principio de responsabilidad social, que se basa en los puntos siguientes:
- Las noticias deben tener confirmación previa, a ser posible mediante el simple proceso
de revisión científica por pares.
- Los científicos deben abrirse al público y a los medios de comunicación.
- Deben realizar un esfuerzo adicional de educación y comprensión.
- Debe existir libertad para informar.
Algunas soluciones y alternativas posibles, que sería necesario y conveniente perseguir en la práctica son:
- Interesar al público por la ciencia.
- Informar a la sociedad del resultado de las inversiones públicas en ciencia.
- Acercar a los periodistas y a los científicos.
- Aprender el método propio de cada uno de ellos: ofrecer cursos de periodismo o comunicación a los investigadores y ofrecer cursos de redacción científica a los periodistas.
Finalmente, la ciencia exige hoy una mayor apertura a los medios de comunicación y una colaboración entre ambos grupos, basada en los principios de honestidad, transparencia y ética. Como resumen, cualquier cosa que se pueda explicar debe ser explicada de forma clara y comprensible, y si no se puede explicar, por las razones que sean, lo mejor es entonces permanecer en silencio.
Juan Rodés
Director de Investigación del Hospital Clínic de Barcelona Corporació Sanitària Clínic de la Universidad de Barcelona, Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer.
Antoni Trilla
Jefe de Sección de Epidemiología y Evaluación de Servicios Investigación del Hospital Clínic de Barcelona Corporació Sanitària Clínic de la Universidad de Barcelona, Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer.
Bibliografía general
Altman LK: «The Ingelfinger rule, embargoes and journal peer-review. Part 1», The Lancet 1996; 347: 1382-1386.
Altman LK: «The Ingelfinger rule, embargoes and journal peer-review. Part 2», The Lancet 1996; 347: 1459-1463.
Bruguera M: «La información periodística sobre medicina y salud. Beneficios y riesgos», en: Fundación Privada Vila Casas, Informe Quiral 1998, Observatorio de la Comunicación Científica (UPF), Barcelona, Rubes Editorial, 1999.
De Semir V: «What is newsworthy?», The Lancet 1996; 347: 1163-1166.
De Semir V: «Convivir con la incertidumbre», Quark 1998; 13: 4-6.
Observatorio de la Comunicación Científica (UPF) y Fundación Privada Vila Casas: Informe Quiral 1997, Barcelona, Rubes Editorial, 1998.
Nelkin D: «An uneasy relationship: the tensions between medicine and the media», The Lancet 1996; 347: 1600-1603.
Radford T: «Influence and power of the media», The Lancet 1996; 347: 1533-1535.
«Unlocking our future. A Report to Congress», The House Committee on Science, en: http://www.house.gov/science/science_policy_report.htm.