Mesa redonda

Las revistas biomédicas: ¿transmisores o gatekeepers (guardianes)?

 

Biomedical reviews: transmitteres or gatekeepers?

 

El proceso editorial y los actores que intervienen en él, los "gigantes" y los "enanos" de las revistas biomédicas y la nueva encrucijada en la que se encuentran estas publicaciones, fueron algunos de los elementos de análisis que expusieron los ponentes. En general ¿cuál es el futuro de las revistas biomédicas?¿qué retos se plantean ante la nueva era electrónica? En estas páginas se halla una selección de los aspectos más destacados de las conferencias que ofrecieron Evarist Feliu, Antoni Plasència y Jordi Camí

__________________________________________________________________

Revistas biomédicas españolas: el caso de Medicina Clínica

Spanish biomedical reviews: the case of Medicina Clínica

Evarist Feliu

Un buen indicador del potencial científico de un país lo constituyen las publicaciones de sus científicos y la difusión de las mismas en el ámbito nacional e internacional. En España la producción científica en biomedicina y biología representa aproximadamente el 50 % de la producción científica global.

Los profesionales de la sanidad, para estar constantemente informados sobre los avances que se van produciendo, deben mantener un contacto continuo con las principales fuentes de información científica. Mientras que los libros acusan el problema de la lentitud de su aparición, las revistas tienen como principal ventaja su gran agilidad informativa.

En la última década, la cantidad de publicaciones biomédicas nacionales ha aumentado de forma significativa, de modo que en España se editan actualmente más de 200 revistas de esta índole. Este aumento cuantitativo se ha acompañado de un progresivo incremento de la calidad y del impacto de las publicaciones, al cual han contribuido las ayudas a la investigación concedidas por diferentes organismos estatales y autonómicos. Aunque la situación va experimentando una lenta pero progresiva mejoría, lo cierto es que el peso específico de las publicaciones españolas en la ciencia biomédica mundial todavía es escaso.

Ética de un artículo biomédico

Las bases del comportamiento ético se sustentan en conceptos fundamentales como honestidad, integridad, humanidad, cortesía y educación. En el mundo editorial, en general, y de las revistas biomédicas, en particular, existen situaciones que pueden alterar el contenido ético de las publicaciones y, en consecuencia, afectar la equidad de la investigación. Entre ellas destacan: la competencia para conseguir la financiación de los proyectos, los incentivos profesionales y personales, la obtención de reconocimiento y fama, el lucro personal y una ambición desmedida.

En cuanto al diseño hay que tener en cuenta las normas éticas de la experimentación, el consentimiento informado, la aprobación por los comités de ética y de investigación del centro, la preservación de la confidencialidad de los datos, los criterios de inclusión y exclusión de pacientes y las implicaciones comerciales.

Con respecto al contenido, las faltas éticas pueden producirse por invención o manipulación de datos, falsificación de resultados, plagio de lo publicado por otros autores, autoplagio o publicación duplicada y publicación fraccionada (salamy o publicación de un artículo en unidades mínimas fraccionables).

En relación con la revisión del artículo, los expertos que realizan esta tarea tienen que cumplir una serie de obligaciones éticas: deben ser competentes, mantener el secreto de lo que están revisando, ser imparciales, ser respetuosos con los autores y, en suma, deben jugar limpio y no realizar actuaciones arbitrarias o ilegales.

Con respecto a la autoría, pueden suscitarse problemas éticos en relación al concepto, número y orden de los autores, en la consideración de autores en los trabajos cooperativos y también en el capítulo de agradecimientos. Se considera autor de un artículo científico del que cumple los siguientes apartados: a) haber contribuido de modo significativo a la concepción del trabajo, el diseño o análisis del mismo y a la recopilación, tabulación e interpretación de los datos; b) haber participado en la preparación del texto y en la revisión crítica del contenido científico, y c) haber revisado y aprobado la versión final del artículo que debe ser publicada.

En la decisión final sobre la aceptación del artículo, los editores deben cuidar que no se produzcan sesgos que puedan interferirlo. En particular, hay que tener bien claro que no es el experto revisor el que decide sino que la decisión final la toma el editor o editores asociados si los hubiere.

Finalmente, en el proceso de edición hay que proceder con puntualidad, pulcritud, efectuar la rectificación de errores, informar a autores y lectores y cuidar con sumo esmero que no se produzcan faltas éticas en el apartado de publicidad ni en el de la relación con los medios de comunicación general.

Política de publicación en Medicina Clínica

Los estudios que habitualmente se reciben en Medicina Clínica son de dos tipos: descriptivos y analíticos. Los primeros se consideran como de diseño débil o con poca fuerza ya que no permiten efectuar interferencias estadísticas y carecen de valor predictivo. Por ser parte, los estudios analíticos se consideran estudios fuertes. En Medicina Clínica, cuando se reciben estudios sobre la evaluación del efecto terapéutico de nuevos fármacos, únicamente se publican los ensayos clínicos controlados que cumplen con todos los requisitos antes mencionados.

Con respecto a los estudios que hacen referencia a efectos adversos de fármacos, la mayoría de ellos presentados como cartas al director, se requiere que sean evaluados por farmacólogos clínicos así como por clínicos especializados. Además, es necesaria la búsqueda bibliográfica, y su publicación debe tener un valor clínico añadido y no limitarse a una simple anécdota.

Por otra parte, sabedores de la gran repercusión de las novedades biomédicas, en Medicina Clínica iniciamos durante los últimos años la publicación de comunicados de prensa semanales. El procedimiento consiste en seleccionar los trabajos que consideramos de interés, como avances médicos para la sociedad.

En este sentido, no es aconsejable que los medios de comunicación general avancen de forma precipitada la información a la población sobre descubrimientos diagnósticos o terapéuticos, puesto que, en muchos casos, estos descubrimientos representan un paso aislado de un largo camino y, por el contrario, el público lo ve a menudo como la panacea de la curación de una determinada enfermedad y, por tanto, se crean falsas expectativas en muchos pacientes. Muchas veces la enorme cantidad de bibliografía que se produce en el ámbito médico no se acompaña desgraciadamente de una mejoría en los resultados de los tratamientos aplicados, ni tampoco se traduce en una mejor práctica clínica. Quizá sea conveniente recordar, al respecto, que la ciencia avanza a la velocidad de las tortugas y no de las gacelas.

Los medios de comunicación general deberían tener consultores médicos que les ayudasen a valorar las noticias científicas para después transmitirlas al público de una forma objetiva y matizada. Una fórmula que podría ser apropiada es trabajar conjuntamente médicos con inquietudes periodísticas y periodistas especializados en temas médicos.

Una revista biomédica, en conclusión, es uno de los protagonistas indiscutibles del potencial científico de un país y desempeña unas funciones trascendentales. Intenta llegar a todos los lugares donde se practica medicina y contribuye al avance de ésta mediante la búsqueda de la verdad científica. La interacción entre autores, revisores y lectores, supone el establecimiento de un verdadero diálogo en el cual los editores de la revista actúan como árbitros, procurando en todo momento que se consiga el principal objetivo, esto es, aprender y facilitar la comunicación científica entre todos los médicos para bien de los principales protagonistas, los enfermos.

____________________________________________________________________

Gigantes y enanos en el mercado de las revistas biomédicas: en la diversidad está el conocimiento

Giants and dwarfs in the market of biomedical journals: knowledge claims for diversity

Antoni Plasència

Las revistas biomédicas han tenido hasta ahora un papel fundamental en el cribado, la mejora de la calidad y la difusión de la producción científica. La creciente competencia somete a dichas revistas a un proceso intenso de revisión y adaptación para tratar de responder mejor a las necesidades de autores y lectores. En este contexto, algunos pronostican la muerte de las revistas en su formato actual y preconizan que, éstas dejarán paso a un mero soporte virtual de información científica ampliamente accesible, una especie de «aldea global virtual» del conocimiento; pero lejos de asistir a su desaparición, tienen un papel nuclear que jugar en la transmisión de información de calidad. Más aún, sostengo que en lugar de una potencial concentración de este rol en unas pocas revistas de primera línea (en adelante, los gigantes), es deseable que los criterios y metodologías de éstas se extiendan a las revistas de segundo nivel (en adelante, los enanos), con el resultado de una mayor aproximación entre los usuarios y los instrumentos de selección y difusión de las aportaciones científicas de calidad.

Gigantes y enanos

El factor de impacto es el criterio que más recientemente es invocado para la medición de las revistas biomédicas en "más grandes" y "más pequeñas". Sin embargo, las peculiaridades y limitaciones de esta aproximación permiten introducir otros criterios para clasificar las revistas, como son: su temática, su ámbito geográfico, su número de páginas publicadas al año o su número de suscriptores y su tiempo de funcionamiento, entre otros. En general, puede decirse que existe una cierta asociación entre las características de: revistas general, ámbito internacional, mayor número de artículos publicados anualmente, número de suscriptores y el factor de impacto. El extremo superior de esta distribución lo ocupan revistas como el New England Journal of Medicine, JAMA, British Medical Journal o The Lancet, que denominaremos los «gigantes». Vistas así las cosas, los «enanos» son las revistas de especialidad, de ámbito más bien nacional, con un número de manuscritos y de suscriptores más reducido, y con una historia editorial más bien corta. En este contexto, lejos de dejarse amedrentar, las revistas «enanas» tienen una contribución digna, útil y estable que ofrecer, siempre que sepan utilizar adecuadamente las aportaciones e innovaciones que las revistas gigantes han ido incorporando en el proceso editorial. De entre éstas, he seleccionado tres que, además de ser relevantes para el conjunto de las revistas biomédicas, adquieren una especial importancia en el contexto de las revistas denominadas «pequeñas», o «locales». Se trata de: a) el papel de la revisión por pares en el proceso editorial; b) quién es el cliente de las revistas: ¿los autores o los lectores? y c) ¿ qué papel ejerce la relevancia científica en el proceso de selección editorial?

Los actores y el proceso editorial

El proceso editorial científico implica en esencia a tres actores, secuencialmente relacionados: el autor, la revista y el lector. Cada uno de ellos persigue objetivos diferenciados, aunque complementarios: el autor busca la difusión de los resultados de su trabajo y el lector aspira a recibir información de calidad y relevante para su trabajo. A este lector «de carne y hueso» debe añadírsele un lector que no por «genérico» es menos importante a la hora de utilizar el resultado del proceso editorial: las instituciones financiadoras de la investigación, cuyo trabajo incluye el seguimiento y la evaluación de la producción científica. Entre ambos, se sitúa la revista biomédica, integrada por el equipo editorial y la colaboración de los evaluadores o revisores. Su función es, en esencia, seleccionar los mejores manuscritos, mejorarlos si es posible, y difundirlos, en base a criterios de rigor y relevancia. Del éxito de este proceso dependerá que el lector pierda o no su tiempo.

En este proceso de interacción, en principio no deberían existir diferencias sustanciales de modelo entre revistas biomédicas según sea su tamaño e importancia. En todo caso, el elemento clave que puede establecer diferencias es el mecanismo (peer review) que utilizan para llevar a cabo su función de cribado y mejora de los manuscritos recibidos. Este proceso es el que permite, en gran parte, diferenciar las revistas de información o de divulgación científica de las revistas científicas biomédicas propiamente dichas.

En cambio, son pocas las diferencias entre las revistas grandes y pequeñas con respecto al modelo básico de revisión por pares, salvo probablemente el número de evaluadores implicados en el proceso. En cualquier caso, no debe olvidarse que en ambos tipos de revista, la decisión final es del editor y, por extensión, de su equipo editorial. Y esta decisión no se basa únicamente en la calidad y relevancia de un manuscrito, sino también en su oportunidad, una circunstancia condicionada al espacio de publicación disponible y al volumen de manuscritos recibidos. Cabe decir que en un futuro próximo la consolidación de las revistas electrónicas, en las que el espacio para manuscritos no sea una limitación, debería obviar esta limitación.

La validez de dicha decisión --y por extensión del proceso de revisión que conduce a la decisión-- ,del contraste entre la decisión «verdadera» (suponiendo que exista) y la decisión «real» destacan dos posibles situaciones de discrepancia: la situación en la que la revista decide publicar un artículo que no era publicable (un falso positivo), y la situación inversa, en la que la revista decide no publicar un manuscrito que sí cumple con los criterios de publicación (un falso negativo). En el primer supuesto, el coste principal de la publicación lo paga el lector. La otra situación de discrepancia supone en esencia un coste para la revista, que habrá desaprovechado una oportunidad de difundir un artículo relevante y de calidad. Conviene destacar que, en la práctica, esta situación no suele suponer un coste importante para el lector, dado que, al final, casi todo se acaba publicando, lo que limita la crítica de «sesgo de publicación», una crítica todavía más limitada en la era Internet, en la cual se facilita mucho el acceso a información publicada en revistas «menos gigantes».

Los clientes: ¿autores o lectores?

Ya se ha comentado que las revistas biomédicas de revisión por pares se deben a dos interlocutores principales: los autores y los lectores. Ambos grupos, aunque no son excluyentes, sí que pueden comportar una cierta heterogeneidad de intereses, que las revistas tratan de tener en cuenta. Así, los autores buscarán una revista con elevado factor de impacto, asumiendo que esto ayudará a incrementar el impacto de su trabajo y buscarán que el proceso editorial sea lo más rápido posible. Por ello, en general, las revistas más grandes apuestan cada vez más por «dar un mejor servicio», dotándose de una infraestructura de gestión más rápida y ágil.

Los lectores, por su parte, desean encontrar artículos y secciones para su formación e información, sin descartar el interés por el entretenimiento. En la práctica, esto supone un esfuerzo de las revistas por ampliar su oferta de contenidos, incluyendo no únicamente artículos originales, sino también artículos de otro tipo, como revisiones, debates, opinión, formación continuada, noticias, etc. Esta respuesta es más a menudo la de las revistas «gigantes», con mayor capacidad quieren mantener una cierta «fidelización» de sus lectores, convirtiéndose en revistas de cabecera, científicamente informativas pero también amenas. Con todo, la diversificación de las revistas «enanas» también es posible, puesto que con ello tienen una oportunidad de abordar temas amenos que no siempre se adecuan a los criterios de relevancia amplia que las revistas «gigantes» se ven obligadas a aplicar.

En busca de la relevancia: una oportunidad para los enanos

La relevancia de los resultados de una investigación no es un concepto fácilmente consensuable y la dificultad consiste en que el concepto de relevancia puede englobar diversas dimensiones, entre las que destacan la de la novedad de un conocimiento, su relación con las prioridades y sus implicaciones. Pero además, el marco de aplicación de cada una de estas dimensiones puede variar considerablemente, desde la perspectiva «mundial» a la perspectiva local. Y es obvio que lo que es considerado importante en un lugar del mundo no tiene por qué serlo en otro, o que el nuevo conocimiento «mundial» puede tener realidades distintas a nivel regional o local. En general, las revistas de mayor impacto suelen dar mayor prioridad a resultados relativos a los determinantes de las enfermedades y a la eficacia de las intervenciones (investigación etiológica y terapéutica) más que a resultados relativos a la descripción de problemas de salud (investigación descriptiva) o a la evaluación de la efectividad de las intervenciones (investigación evaluativa).

Aun así, no podemos olvidar que incluso las revistas más «internacionales» tienen sus sesgos locales, en parte resultantes de la procedencia de los integrantes de su equipo editorial o de las sociedades titulares de la revista. En suma, si estamos de acuerdo que una buena porción del conocimiento tiene una relevancia no internacional y que por tanto este conocimiento no encuentra fácilmente eco en las revistas «gigantes», deberemos convenir que las revistas «enanas» tienen una buena oportunidad para difundir conocimientos que ayuden a mejorar las decisiones y las condiciones de salud de poblaciones más regionales o locales.

A la luz de lo expresado, puede decirse que gigantes y enanos son necesarios en el mercado editorial científico biomédico. Los primeros, contribuyendo a la mejora y vigilancia permanente de la calidad del proceso editorial, y ayudando a la difusión de los conocimientos más novedosos; los segundos, introduciendo con el mayor rigor posible las aportaciones editoriales de los gigantes, pero a la vez sirviendo de instrumento para la ampliación de la difusión del conocimiento y, seguramente, para aproximar el conocimiento a las decisiones. Para ello, las revistas pequeñas deben consolidar un marco de funcionamiento sostenible, basado en la financiación estable a partir de las aportaciones de sociedades científicas, en la identificación y el reconocimiento de un equipo de evaluadores de alto nivel con compromisos de respuesta ágil, en la incorporación de sus contenidos en Internet de la manera más amplia posible y, posiblemente también, con una mayor utilización del idioma inglés. En todo caso, sea cual sea el futuro de las formas de difusión de las aportaciones científicas, debemos apostar por una diversidad compatible con la globalización, y que desde el rigor, contribuya al bienestar colectivo.

____________________________________________________________________

Editoriales y editores de revistas biomédicas ante una nueva encrucijada

Biomedical editorials and editors are at a new crossroad

Jordi Camí

El mundo editorial y el de los editores se encuentra en una encrucijada sin precedentes. La función moduladora y de filtro de la información científica de las revistas científicas está siendo puesta en crisis por diversas transformaciones estructurales del sistema científico. ¿A qué transformaciones estructurales nos estamos refiriendo? En primer lugar al rápido y reciente crecimiento del sistema científico que, a su vez, es incapaz de gestionar adecuadamente el alud de información científica que se produce diariamente. En segundo lugar, al rápido desarrollo e implantación de Internet como alternativa a los sistemas de información clásicos de la ciencia. En tercer lugar, una nueva y sutil influencia, la de las nuevas relaciones establecidas entre los responsables de comités editoriales y los medios de comunicación de masas.

El desafío más reciente es la propuesta recientemente efectuada por el director de los NIH, Harold Varmus, mediante el proyecto del E-Biomed. Su propuesta de «centralizar» electrónicamente la difusión de toda la información científica pone en jaque tanto la viabilidad económica del sistema editorial estándar como los procedimientos clásicos de selección de originales de investigación publicables. Precisamente uno de los argumentos que sustenta la propuesta del E-Biomed es la incapacidad e intolerancia de los científicos para hacer frente a los desorbitados costes de la bibliografía en los presupuestos de la investigación científica. Mientras la propuesta empieza a ser objeto de un extenso y público debate, algunas revistas prestigiosas ya han dado sus pasos en la misma dirección, otras, sin embargo se han declarado abiertamente en contra a este tipo de propuestas.

Sobre el estado de salud del peer review

El peer review aún es el protagonista, por ahora, de la toma de decisiones de los editores de revistas científicas. Las publicaciones científicas en papel son el referente de calidad mediante el que la comunidad científica se presenta a la sociedad y a sus creditores. Aunque se han escrito ríos de tinta sobre las fortalezas y debilidades del peer review, nadie ha sabido ofrecer una alternativa realista. Aún decimos que el peer review es el sistema de autocontrol menos malo de todos los que disponemos.

La salud del peer review, sin embargo, es poco compatible con un sistema cada vez sometido a una mayor presión. El sistema ciencia-tecnología ha crecido mucho en los últimos 15 años. De todos los científicos que ha tenido la historia de nuestra humanidad, la mayor parte están actualmente con vida. Nunca había habido un mayor número de científicos formados y en edad de competir duramente. Sin embargo, los fondos que destinan los gobiernos para el fomento de la investigación crecen a un ritmo bien distinto, con dificultades para absorber este capital humano.

Paralelamente, ya nadie parece capaz de gestionar para sí mismo una mínima parte de la información científica que se produce diariamente. De los millares de revistas científicas existentes, sólo una minoría seleccionada se encuentra accesible a través de las bases de datos más asequibles. Y aún así, sin la existencia de mecanismos de gestión de esta información, como sería el caso de las revisiones sistemáticas, nadie estaría en condiciones de tener una visión adecuada de los avances en ciencias clínicas, por ejemplo. Cada día son más los expertos con un profundo conocimiento de pocas cosas, sumamente especializados, pero poco preparados para la consideración de asuntos ajenos a su frontera.

La era electrónica subvierte al sistema de publicaciones científicas

Con las revistas electrónicas, ya sea como formato complementario a las ya existentes en papel, ya sea como novedad alternativa a las ya existentes, ha surgido una nueva modalidad de publicación científica, el «e-print» o «electronic preprint». El -eprint constituirá una nueva forma de comunicación científica que se añadirá, de forma complementaria y no sustitutiva, al artículo previamente revisado por peer review. El eprint será libre, abierto a todos, pero sin un peer review formal previo. Los textos difundidos quedarán sometidos a la libre opinión de quien los lea, los autores podrán actualizar los textos cada vez que sea necesario, aunque por lo menos las versiones anteriores serán conservadas en el servidor del sistema.

Hay quien se pregunta si la sociedad no especializada gestionará estos nuevos y provisionales conocimientos con la misma diligencia. Estamos a la espera de ver si estos cambios van a quedar circunscritos como elementos de mejora dentro de lo que es la gestión de la información por parte de la propia comunidad científica o bien van a repercutir seriamente sobre la percepción pública de la ciencia y en la información que, sobre la salud, la vida y el ambiente, nuestra sociedad exige constantemente.

Lo que sí parece que entrará definitivamente en crisis son los sistemas bibliométricos estándar de evaluación de la producción científica. Las fuentes para los análisis de citaciones deberán ser replanteadas. Los productos del ISI y los de sus principales bases de datos (SCI, SSCI, AHCI), en tanto que sistemas de referencia monopolísticos y de frágil consistencia metodológica para los análisis de citaciones de los documentos científicos en papel, pueden quedar definitivamente desfasados ¿Tiene sentido que cada vez sea más parcial el sistema de referencia que cuantifica las citas que reciben las publicaciones?

El matrimonio con los medios de comunicación de masas: una nueva y sutil influencia

Una de las principales limitaciones del trasvase de los progresos científicos a la sociedad ha sido siempre la «comprensibilidad» de los contenidos de los hallazgos científicos, la capacidad de los legos para interpretar la importancia de los hallazgos y nuevos conocimientos, a partir de los contenidos de estas unidades bibliográficas. En este contexto, desde hace muy pocos años asistimos a lo que parece ser una fisura irreversible del sistema con el que se protegía la información científica primaria. Esta fisura proviene del maridaje que han establecido las revistas científicas más famosas con los medios de comunicación.

En efecto, la mayoría de revistas top, y dentro de ellas todas las revistas biomédicas más prestigiosas, han descubierto cómo su prestigio e influencia también era dependiente de la repercusión de sus publicaciones en los medios de comunicación de masas. La respuesta a esta evidencia es múltiple: desde la introducción de los comunicados de prensa (press releases) dirigidos a facilitar la tarea de los periodistas hasta la constatación de que los directores de las revistas científicas más influyentes han incorporado en sus equipos editoriales a periodistas en plantilla. Esta «comunión» entre editores de revistas científicas y periodistas introduce el concepto de «artículos destacables», una supuesta importancia basada en el criterio exclusivo de los equipos editoriales de las revistas científicas. Aún más, ahora en la propia revista ya se «reinventan» los títulos de las publicaciones, casi siempre para hacerlos más atractivos al lego.

En definitiva, las relaciones estables entre editores de revistas y periodistas de los medios de comunicación de masas constituyen un proceso que influye sutilmente en el ciclo de la producción de conocimientos certificados. Esta relación establecida, tan positiva en muchos aspectos, podría desplazar al peer review como principal instrumento de los editores para la toma de decisiones. En cualquier caso es un fenómeno que introduce un valor de oportunismo a los ya supuestos de calidad, relevancia y pertinencia en relación con la publicación de textos científicos primarios.

La dotación de un sistema de seguimiento y evaluación de las propias publicaciones contribuiría a evitar que, con los cambios estructurales mencionados, las revistas científicas quedasen circunscritas a una función de mero intercambio de información en lugar de ser un referente para la discusión y la evaluación. ¿Podemos saber qué citas han recibido los originales de su revista? ¿Porqué no nos informan de la trascendencia que han tenido sus originales? ¿Alguna de sus contribuciones ha permitido cambios fundamentales en la práctica clínica? Un sistema de evaluación y seguimiento ha de contribuir a un futuro con menos información pero más relevante. Mediante un sistema permanente de autoevaluación de sus publicaciones, el propio sistema de peer review podría salir reforzado. El prestigio de las revistas y el de los nuevos sistemas de provisión electrónica de información científica debería poder estar basado en evidencias empíricas, de una forma más objetiva y no tanto en función de sus capacidades publicitarias o de su papel como órganos de expresión y de presión. Se equivocan aquellos editores (y empresas) de revistas científicas que no quieren reconocer el alcance de los cambios estructurales que están aconteciendo al sistema de investigación científica.

 

 

 

 

Participantes:

Evarist Feliu Frasnedo

Especialista en hematología y hemoterapia. Su formación la realizó en el Servicio de Hematología del Hospital Clínico y Provincial de Barcelona, Universidad de Barcelona, con estancias en las universidades de París y Harvard. Desde 1991 trabaja en el Hospital Universitari Germans Trias i Pujol, primero como jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia, desde 1995 como director médico y desde 1997 como director gerente. Desde 1985 es profesor titular de Medicina de la Universidad de Barcelona y desde 1997 en la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente es subdirector de la revista Medicina Clínica y presidente de la Comisión Nacional de Hematología y Hemoterapia.

dirger@ns.hugtip.scs.es

Antoni Plasència Taradach

Licenciado en medicina y cirugía por la Universidad de Barcelona, doctor en medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona y Master of Public Health por la School of Medicine de Yale University. Actualmente es director del Instituto Municipal de la Salud de Barcelona, institución que alberga los Centros colaboradores en sistemas de información sanitaria y en salud laboral de la OMS. Compagina estas responsabilidades con las de profesor asociado de la Universidad Autónoma de Barcelona y profesor adscrito del Instituto Universitario de Salud Pública de Catalunya. Es editor de Gaceta Sanitaria. Sus principales líneas de trabajo e investigación se centran en la monitorización de la salud y de sus determinantes para la vigilancia epidemiológica y la planificación sanitaria; los accidentes, lesiones y discapacidades, y la salud materno-infantil.

aplasenc@imsb.bcn.es

 

Jordi Camí

Doctor en Medicina y especialista en Farmacología Clínica. Director del Institut Municipal d'Investigació Médica (IMIM) desde 1985. Catedrático de Farmacología de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y actualmente Director del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud (CEXS) en la misma Universidad. Su principal actividad investigadora se ha centrado en la farmacología clínica de las drogas de abuso y en política científica. Es editor de Quark, Ciencia, Medicina, Comunicación y Cultura..

Dr. Aiguader, 80 08003 Barcelona

Tel: 34-3-221 10 09 y 34-3-542 28 01

Fax: 34-3-221 32 37

e-mail: jcami@imim.es