Tribuna

 

POR UNA CIENCIA MÁS HUMANA

 

IN SEARCH OF A MORE HUMANE SCIENCE

 

George Kutukdjian

 

 

La ética es el fundamento de todo acto humano. El hecho de respetar el medio ambiente significa que situamos el valor del respeto del otro, y de las generaciones venideras, por encima de nuestro interés inmediato de utilización de los recursos naturales. La ética es un planteamiento siempre abierto sobre la actualidad, sobre los conocimientos y los constantes descubrimientos del hombre. Retomando un término de Kant, no se trata de la razón pura sino de la «razón práctica». ¿Con qué fines utiliza la humanidad estos descubrimientos científicos, ya sea el fuego, la rueda o descifrar el genoma humano?

 

 

Uno de los cometidos de la UNESCO es reflexionar sobre las posturas éticas que plantean hoy en día los descubrimientos científicos y las tecnologías, así como sus aplicaciones. Y ¿por qué ahora? Porque hemos comprendido que presentan ciertos riesgos para la sociedad. La segunda razón: los que deciden, pero también el gran público en las elecciones que realizan, no tienen en cuenta una apreciación completa de las posturas éticas y de los valores sobre los cuales se fundan. La cuestión es saber si son perfectamente conscientes de que sus decisiones transmiten valores éticos de forma clara o sobreentendida.

En los países industrializados, por ejemplo, escoger entre utilizar petróleo o energía nuclear plantea un dilema. El primero aumenta el efecto invernadero y el segundo es anodino en cuanto a los cambios climáticos pero, en caso de catástrofe nuclear, podría matar a millones de personas. Sin olvidar los residuos nucleares que se acumulan y cuyos efectos nocivos podrían ser evidentes miles de años más tarde. ¿Qué unidad métrica podríamos establecer para poder tomar decisiones en este campo? Hacerse estas preguntas es como afirmar que el funcionamiento de las sociedades actuales presenta ciertas amenazas y que no hay grado cero de riesgo.

Hasta ahora, el discurso económico ha dominado el debate sobre estas cuestiones. El papel de la Comisión Mundial de la Ética de los Conocimientos Científicos y de las Tecnologías (COMTEST) es destacar la dimensión ética. Las tareas de esta Comisión se sitúan en el marco de un diálogo con todos los sectores: el público, el privado y el industrial. Todos son conscientes de que no se puede desarrollar una reflexión dejando de lado a una de estas partes implicadas. El sector industrial ha entendido el interés de su participación, lo que es alentador para la Comisión.

Las cuestiones del acceso a la energía, el agua, la información y las tecnologías de comunicación presentan problemas que están íntimamente ligados a los de igualdad y  discriminación: ¿por qué x tiene el derecho de acceder al agua potable e y no? Esta pregunta acarrea otras, lo que explica que no se la puede tratar aisladamente. Si tomamos el ejemplo de la investigación sobre las enfermedades raras llamadas «huérfanas», la cuestión del acceso a los tratamientos no es la primera que se plantea: antes de hablar de ella hay que tener en cuenta las inversiones necesarias. ¿Qué hacer si son consideradas no rentables?

 

Una responsabilidad común

 

La responsabilidad de la comunidad internacional respecto a los problemas mayores como el agua dulce, se plantea a la vez en términos de explotación, de utilización y de distribución. La COMTEST podría examinar la posibilidad de declarar el agua dulce patrimonio de la humanidad, lo que significaría que la comunidad internacional aceptaría hacerse responsable. Pero por ello el agua no sería gratuita: sabemos que el tratamiento del agua, la depuración del agua contaminada y su distribución tienen un precio, y que necesitan inversiones y beneficios en el circuito económico.

La Comisión deberá extraer principios éticos directores. Éstos podrán guiar a los que deciden y a los ciudadanos para emprender un debate público sobre las cuestiones fundamentales como la energía, el agua dulce, la sociedad de la información y el espacio extraatmosférico. Estas cuestiones se han presentado muchas veces como fuentes de posibles conflictos importantes de ámbito internacional, pero hoy en día abren posibilidades de cooperación extraordinarias entre las naciones y los pueblos con la condición de aceptar que debemos cooperar para encontrar soluciones.

El cometido de la Comisión es transformar las fuentes potenciales de conflictos en oportunidades de cooperación, éste es el papel de la Comisión. Una cosa es afirmar principios éticos y otra es ver si estos principios son aplicables y cómo resisten a la prueba de la realidad. ¿Conducirán a decisiones más informadas? ¿Ayudarán al gran público a tener una percepción más aguda de las posturas? Si  este es el caso, la Comisión habrá conseguido totalmente su misión y demostrado que no es únicamente un lugar de intercambio de deseos piadosos.

 

 

George Kutukdjian

 

Nació en 1942. Filósofo y antropólogo. Desde 1992 dirige la Unidad de Bioética de la UNESCO y es el director de la Comisión Mundial de Ética de los Conocimientos Científicos y de las Tecnologías (COMTEST). Anteriormente profesor en la Universidad de París VIII (Departamento de Filosofía y Departamento de Artes Plásticas) y catedrático de Psicoanálisis en Bruselas (Bélgica, 1971-72) y del Seminario de Semiología en la Universidad de Urbino (Italia, 1972). Dentro de la UNESCO ha trabajado en la División de Aplicación de las Ciencias Sociales (1972-77), fue jefe de la Unidad de Coordinación y Evaluación del sector de las Ciencias Sociales y Humanas (1977-84) y especialista principal del Programa en la División de los Derechos del Hombre y de la Paz (1984-92). Es autor de diversas publicaciones y programas de radio y televisión.