El impulso de
la circulación de la información y del conocimiento gracias a las tecnologías que nos
ofrece la informática va camino de ser tan importante e influyente como el salto
cualitativo que supuso la introducción de la imprenta de Gutenberg para la diseminación
del saber humano. La irrupción de Internet en nuestras vidas ya produce efectos visibles
en nuestra sociedad. Trabajo, comercio, ocio, comunicación... todos los ámbitos de
nuestras actividades cotidianas están sufriendo una profunda transformación y
revolución. Expertos y analistas de todo el mundo siguen de cerca el fenómeno e intentan
establecer criterios prospectivos de cómo va a evolucionar nuestro mundo. Uno de los
centros más acreditados del mundo, el Stanford Institute for the Quantitative Study of
Society, trabaja en un amplio estudio sobre «Internet y sociedad». Quark ofrecerá en su próximo número el informe
preliminar de este análisis-testimonio del impacto que se está produciendo en nuestra
vida cotidiana «conectada».
En paralelo,
y gracias a las mismas poderosas tecnologías aplicadas en este caso a la bioinformática,
Celera Genomics ha anunciado que ha completado el mapa del código genético que configura
el genoma humano. Se abre así otra puerta del saber de incalculables consecuencias para
el conocimiento humano y con aplicaciones cuyo alcance intuimos, pero que difícilmente
podemos llegar a imaginar en toda su profundidad, ya que pueden llegar a convertir a la
especie humana en responsable de su propia evolución como especie. De momento, irrumpimos
ya en una nueva era de la medicina, en la que el diagnóstico y el tratamiento de
enfermedades van a transformar también radicalmente el saber que hemos heredado a lo
largo de la historia. Quark también ofrecerá
una amplia reflexión sobre esta otra revolución. Ambas, Internet y genoma humano, poseen
además unas enormes connotaciones económicas.