El periodista científico y el arte de hacerse escuchar

 

Scientific journalists and the art of being listened to

 

Tim Radford

 

La misión de comunicar ciencia es una tarea cada vez más difícil pero admirable. El objetivo del periodista es atraer la atención de un público que no está obligado a escuchar y al que se deben de presentar los temas de la forma más atractiva posible. Tim Radford, periodista y editor, explica en el artículo su experiencia como editor de ciencia en el diario británico The Guardian.

 

Science communication is becoming increasingly tougher but also more admirable. The journalists' goal is to attract the interest of an audience who is not required to pay attention and for whom topics need to presented in the most attractive way possible. In his article, Tim Rafdord, journalist and editor, shares his experience as editor of the science section in the British daily The Guardian.

 

Cuando se completó la secuencia del cromosoma 22 se presentó como un logro equiparable a la invención de la rueda, y a medida que se acercaba la mítica fecha del 26 de junio de año 2000, el anuncio del primer borrador del genoma humano, acudí a uno de los responsables de este anuncio y le formulé la pregunta: ¿Qué diría usted si comparara este tema con la invención de la rueda? La respuesta fue: déjelo en mis manos.

Curiosamente el día de la presentación en una exposición se remarcó: «Yo iba a comparar esto con la invención de la rueda, pero vi que todo ello era mucho mayor, porque podía imaginarme a la humanidad un día encontrando la tecnología que superara a la rueda, pero no podía imaginarme a la rueda superando algo que exceda el valor que tiene este descubrimiento».

La comunicación en ciencia es cada día más difícil, aunque en parte nos ayuda un poco el hecho de que algunos científicos entiendan que existen grandes problemas de comunicación. Pero existe una actitud residual en la ciencia que lleva a mostrar que se trata de una actividad pura. Por ejemplo, si un científico explica que una cosa no tiene valor y que la sociedad puede hacer con ella lo que quiera, en mi opinión creo que no es correcto porque hay alguien que ha pagado y, por tanto, tiene un valor. Es una cadena: si alguien paga, significa que hay una responsabilidad contable y que los científicos tienen la obligación moral de ser responsables de lo que hacen, porque todos somos responsables de nuestras acciones. Yo utilizo estas indicaciones para explicarme ante los científicos y ante mis compañeros de los medios de comunicación.

 

Comprender la ciencia

 

En mi opinión es muy difícil que el público entienda de ciencia por dos razones básicas. La primera porque la ciencia en sí es muy difícil de comprender y la segunda porque los científicos, a menudo, son difíciles de comprender. En ocasiones antes de escribir una columna he escogido un texto de difícil comprensión y he llamado a amigos científicos para intentar que me explicasen el tema, y me he encontrado que a veces también resulta difícil para ellos, porque no se puede ser experto en todas las disciplinas.

En la comunicación de la ciencia existen científicos admirables y distinguidos, que dedican gran parte de su tiempo a intentar explicar el trabajo que realizan a los medios de comunicación y también al público en general. Y ésta debe ser una norma básica de nuestro trabajo, tanto de los periodistas como de los científicos.

En mi caso particular, no me canso de repetirlo una y otra vez en mis textos: los científicos y los periodistas tenemos la obligación, y también la responsabilidad, de explicar lo que hacemos, pero nadie tiene la obligación de escuchar. Los periodistas, como «especie» que se dedica a contar historias, tenemos la obligación de pensar en qué fórmulas debemos utilizar para que la gente nos escuche: la mala utilización de esta base conduce a un lenguaje incorrecto que a veces encontramos en los diarios. Los periódicos, y las historias que cuentan, no son textos escritos sobre piedras, es decir no van a durar para siempre, sino que son una especie de conversación continuada con el público, en la que siempre debemos tener presente que los mensajes no son perennes.

Pero, ¿cómo vemos la ciencia los periodistas y cómo defendemos nuestra posición? Por un lado, en el caso de los periodistas, y a diferencia de Sherezade en los relatos de Las mil y una noches, no estamos obligados a que se nos lea. Y, por el otro, de algún modo estamos manipulando la información hasta llegar a la narrativa, en la que hemos encontrado la mejor manera de explicarnos. En periodismo asumimos nuestras responsabilidades de forma seria y, en ocasiones, ello no es percibido así. Una de las observaciones que hemos notado es que los lectores odian la pomposidad y por ello intentamos no mostrarla cuando damos la información; pero los periodistas queremos ser tan ruidosos y apetecibles al lector que, de momento, no conocemos otra alternativa a seguir.

 

Tim Radford

Nacido en Nueva Zelanda en 1940, Tim Radford lleva en el mundo del periodismo desde los 16 años y todavía sigue en activo. Ha trabajado en diversos periódicos: New Zeland Herald, Hull Daily Mail and Fishing News y Dover Express. Desde 1973 trabaja en el diario The Guardian, como editor en las secciones de arte, libros y ciencia. Asimismo ha colaborado en radio y televisión. En 1992 recibió el premio Science Writer of the Year Award. Ha publicado, entre otros libros, The crisis of life on Earth (Thorsons, 1990).

diane.heath@guardian.co.uk