Libros
Del
biocoleccionismo a la biodelincuencia: un bazar
Body Bazaar: The Market for Human Tissue in the
Biotechnology Age
Dorothy Nelkin, Lori Andrews
Random House, Crown Books
Nueva York, 2001
Las personas interesadas en los fulgurantes avances del conocimiento y sus
consecuencias tienen a su disposición un nuevo y provocador libro titulado Body
bazaar, The market for human tissue in the biotechnology age, cómo no,
procedente de la prolífica pluma de la socióloga Dorothy Nelkin (autora también
de The DNA mystique) y de Lori Andrews, profesora de derecho del
Illinois Institute of Technology. Dorothy Nelkin, vehemente profesora de la New
York University y persona de gran influencia desde su posición en el IOM
(National Academy of Sciences’ Institute of Medicine), nos ofrece otra de sus
características obras, en la que prosigue invitándonos a la reflexión mediante
la denuncia y, de paso, consolidando su posición como martirio de la clase
científica mundial. El libro es un compendio de ejemplos expuestos con
exhaustiva información acerca de la utilización del cuerpo humano y de sus
productos como mercancía. Pero es el propio libro el que también nos presenta
el discurso como un auténtico bazar de peligros y desafíos, desde problemas que
suceden en el ámbito de la práctica clínica hasta fenómenos específicos del
mundo de la museística, pasando por situaciones propias del sistema judicial.
Por este motivo aconsejo el libro si se lee desde un escepticismo militante, si
el lector es capaz de no caer en la permanente trampa de la anécdota. Su
exhaustividad detallando múltiples ejemplos es digna de encomio. Y así es como
empiezan con el conocido caso del médico californiano que obtuvo una patente y
un interesante acuerdo con Sandoz en 1990 (sobre la base de unas pocas células
procedentes de un cáncer de bazo), negocio del que el enfermo donante nunca fue
informado, para continuar crítica y oportunísticamente maldiciendo al que se le
ocurrió conservar el cerebro de Einstein (del que recientemente se publicó un
análisis de su morfología) cuando el venerado sabio dejó por escrito que tras
su muerte deseaba que se incinerara completamente su cuerpo. El totum revolutum prosigue luego con un
surtido, históricamente descontextualizado, que va desde la provisión de óvulos
y esperma para la fertilización in vitro
hasta el uso de sangre humana para la creación de obras de arte, pasando por la
venta de huesos y cráneos (comercio en alza que, como era de prever, se hace
por Internet). Incluso las autoras nos recuerdan que tarde o temprano se
manejará DNA como base para el funcionamiento de computadoras del futuro, sin
que el atractivo anuncio vaya acompañado de valoración alguna.
Antes de entrar en lo que considero la verdadera materia del libro,
aprovecho para recomendarles el crítico capítulo que dedica al Dr. Von Hagen,
médico alemán que ha descubierto una forma de plastificar cuerpos humanos y que
ofrece exposiciones de nuestra anatomía, muestras de indiscutible interés
artístico. Sus exposiciones tienen tanto éxito como polémica allá donde van,
son transgresoras y provocan a los que por convencimiento religioso rehúsan el
uso de los cadáveres para fines científicos (además de artísticos como el caso
que nos ocupa). Mientras las exposiciones de Von Hagen no dejan impasible al público,
las autoras cuestionan la legitimidad del artista que se considera propietario
(y no usufructuario) de las obras de arte. Unas obras tan artísticas como
piezas de indudable valor docente que el artista confecciona a partir de
cadáveres cedidos en vida para este fin. Invito al lector a que reflexione
sobre el tema ya que se trata de una exposición itinerante y es muy probable
que llegue a nuestro país en breve. La decisión de donar el cadáver es libre y
voluntaria, y es precisamente una decisión a respetar aunque no compartamos. Y
aunque se trate de un asunto relacionado con la libertad de disponer de nuestra
propia vida o de nuestro propio cuerpo, libertad tampoco exenta de polémica,
dudo de la oportunidad de mezclar estos asuntos con los de la comercialización
de nuestras partes, sea o no con nuestro consentimiento. Y así, mientras pienso
en la bondad y enorme valor científico que tiene la disposición de un banco de
cerebros (donados de forma libremente consentida y autónoma) como el que se
dispone en un centro sanitario de gran reputación en Barcelona, ignoro cuál
hubiera sido el debate si –en la ficción– el que en su día figuraba como
bostbuano disecado en el Museo Darder de Banyoles hubiera dado su
consentimiento libre y voluntario para ser exhibido en el mencionado museo
etnográfico. Aún más estimados lectores, les invito a pensar en la legitimidad
de exhibir el brazo de Santa Teresa, aunque sea en un templo para el que no se
exige billete de entrada.
Las autoras repasan un sinfín de temas candentes, desde la
patentabilidad de pedazos del genoma o de técnicas quirúrgicas hasta las reglas
del juego necesarias para compartir datos y productos biológicos entre grupos
de investigación. Y en el fragor del relato mezclan de nuevo otros temas,
lógicamente de forma superficial, como el bien conocido problema de los
conflictos de intereses cuando se vinculan a actividades académicas con
encargos comerciales hasta recuerdos anecdóticos de casos de fraude y
deshonestidad en ciencia, tras una curiosa selección de los casos más
irritantes. Para complicarlo más, mientras cuestionan los estudios del DNA de
famosos músicos, pintores o reputados políticos con el fin de detectar si
padecían determinadas enfermedades o si los parientes son legítimos, se dirigen
luego sin solución de continuidad al recuerdo de los crímenes relacionados con
el tráfico de órganos para trasplantes, pasando por los vendedores de objetos
escabrosos (acertadamente etiquetados como «biocoleccionables»). De la
biocolección al biocrimen, cuando estaba ya a medio leer el libro, comenzaba a
estar convencido de que un texto de este tipo quizá contribuirá más a la alarma
y confusión que no a un debate sereno acerca de cómo debemos afrontar los
avances en el conocimiento humano. Confío, pues, que el libro no constituya una
ingenua e inesperada invitación al amarillismo.
Hubiera preferido que las autoras profundizaran mucho más en los temas más
candentes y menos resueltos que tenemos ante los nuevos conocimientos
genéticos, a los que lógicamente dedican también un buen apartado. Me pregunto
por qué no han aprovechado para un análisis más exhaustivo de los problemas de
intimidad y de discriminación que tenemos a la vuelta de la esquina. Problemas
que técnicamente pueden aparecer si se analizan con fines desaprensivos los
miles de muestras biológicas personales que, desde hace decenios, se almacenan
sistemáticamente en empresas, centros militares, hospitales, centros públicos
de investigación o agencias gubernamentales. Problemas que ya son algo más que
un debate cuando afectan a un país entero como es el caso de Islandia.
Precisamente porque casi no se ha prestado atención a las implicaciones
psicológicas, sociales y económicas de estas prácticas de investigación que
emplean tejidos y otros elementos biológicos humanos. En efecto y, de acuerdo
con las autoras, la «piedra de toque» sigue siendo el consentimiento informado.
Una práctica que debe ser extendida a nuevos procedimientos que preocupaban muy
poco antes de los acelerados avances a los que asistimos sobre el conocimiento
genético, antes que el hombre estuviera en condiciones de examinar el «diario
personal codificado» que se encuentra en el DNA de cualquier resto biológico
humano. La disposición del consentimiento informado es absolutamente esencial,
pero es una pena que para las autoras no haya excepción que valga. De nuevo,
lamento disentir de la generalización insensible (y espero que no desinformada)
ante situaciones, siempre excepcionales, con las que se encuentra diariamente
la investigación clínica.
Acertadamente, las autoras nos alertan de que la recogida y ensayo de
muestras biológicas con el consentimiento del proveedor tampoco está exenta de
riesgos. Pero si las muestras se analizan y almacenan preservándose la
identidad del donante, es necesario tomar cautelas específicas para proteger la
intimidad de las personas y es inexcusable que los ensayos se limiten a aquello
para lo cual ha consentido el donante. Cautelas y limitaciones que sólo pueden
garantizarse sobre la base de un comportamiento exquisito por parte de los
investigadores. Mecanismos los hay, y es una lástima que las autoras los hayan
ignorado a lo largo de su fogoso alegato. Comparto la preocupación de que el
nuevo conocimiento genético pone y puede poner en peligro la escasa intimidad
que conservamos, es y puede ser instrumento de discriminación, será
inevitablemente utilizado abusiva y desaprensivamente por parte de algunas
compañías de seguros y oficinas de selección de personal, en definitiva, se
exige un debate y un nuevo consenso sobre nuestros valores con el fin de evitar
flagrantes atentados a los principios de justicia y autonomía. No sólo comparto
estas preocupaciones sino que será muy difícil confiar al público. Ante los
nuevos progresos, si nos limitamos a leer libros-denuncia repletos de
impecables relatos pero incapaces de explicar, con la misma energía y
profundidad, cuáles son nuestros retos y cuáles los mecanismos ya existentes
para preservar nuestros principios y valores. A ello le dedican las autoras el
desafortunado –por breve– capítulo final del libro, con lo que me demuestran
nuevamente que es más fácil vender únicamente el problema que acompañarlo de
propuestas y soluciones. El libro termina de forma decepcionante, puesto que
sólo algunas briznas de toda la rebosante energía dialéctica que demuestran
poseer las autoras, son empleadas finalmente para contribuir a que el nuevo
conocimiento siga siendo un instrumento educador para esta civilización, la
nuestra, tristemente ya famosa por poner diariamente en peligro su convivencia
y sostenibilidad.
El proceso de secuenciación del genoma humano ha generado y genera un
importante volumen de información en los medios de comunicación. También los
libros de ciencia divulgativa están volcados ahora mismo en la divulgación del
genoma humano. En este panorama comentaremos dos de las novedades que sobre el
genoma humano se han publicado recientemente: dos buenos libros de divulgación
que acercan la investigación sobre el genoma a gente no experta en este campo.
Matt Ridley
Editorial Taurus. Colección Pensamiento
Madrid, 2000
Descubrir el contenido y el funcionamiento del genoma humano es una
aventura apasionante que este libro Genoma.
La autobiografía de una especie en 23 capítulos, publicado por Taurus, pone
al alcance de todo el mundo. No hace falta ser investigador ni conocer todos
los detalles de este campo de la ciencia, basta con un poco de curiosidad y
confiar en las explicaciones del autor. En cada capítulo, los conceptos más
avanzados de la genética molecular y la ingeniería genética se convierten en
herramientas al servicio de la comprensión de la herencia y la conducta de los
humanos.
La excusa del libro es hacer un repaso del genoma humano en 23 capítulos
aprovechando los 23 cromosomas que heredamos de cada progenitor, escogiendo un
gen de cada uno de ellos para usarlo como ejemplo de las miles de posibles
historias llamadas genes. Al elegir uno de los genes recién descubiertos de
cada uno de los 23 cromosomas humanos y relatar su historia, Matt Ridley narra
la historia de la especie humana prescindiendo totalmente de la habitual jerga
de los genetistas. El autor nos invita a imaginar que el genoma es un libro:
hay 23 capítulos llamados «cromosomas»; cada capítulo contiene varios miles de
historias llamadas «genes»; cada historia está compuesta de párrafos llamados
«exones» con anuncios intercalados llamados «intrones»; cada párrafo está
compuesto de palabras llamadas «codones»; y cada palabra está escrita con
letras llamadas «bases».
Matt Ridley defiende la postura de las bases genéticas de no sólo nuestro
cuerpo sino de muchos de nuestros rasgos de personalidad y carácter,
acercándose en más de un capítulo a la psicología evolutiva. Pero una y otra
vez insiste en que predisposición genética no implica inevitabilidad. Capítulo
tras capítulo, muestra cómo los genes influyen en el ambiente y cómo éste a su
vez influye en los genes, forzando la activación de unos y la supresión de
otros.
Pese a ser un entusiasta del Proyecto Genoma Humano, Matt Ridley admite que
se basa en una falacia, porque cada persona posee un genoma distinto, no puede
existir un solo genoma humano, sólo podemos aproximarnos a él, tener una media.
La variación es una parte inherente e integral del genoma humano. Otro de los
mensajes que el autor de Genoma. La
autobiografía de una especie en 23 capítulos quiere transmitir se refiere a
que los genes no pueden ser definidos por las enfermedades que causan. Lo único
cierto es que los genes se pueden dañar muy de vez en cuando, y este gen
defectuoso es la única causa de una enfermedad genética.
En el apartado de bibliografía y notas, el autor reúne las referencias
bibliográficas fundamentales a las que ha recurrido, además de diversas
publicaciones científicas individuales. Las notas que encontramos en este
apartado tienen el propósito de remitir a dichas referencias al lector
interesado que desee obtener más información, capítulo a capítulo, cromosoma a
cromosoma.
Hay pocos temas tan apasionantes como el desciframiento de la composición
del ser humano y este libro de divulgación nos contagia precisamente esta
pasión por saber más sobre el genoma humano.
El programa de la
vida
David Bueno i Torrens, Maria Tricas i Giménez
Editorial Pòrtic. Colección Panorama
Barcelona, febrero 2001
La oveja Dolly ha introducido el concepto de clonación en el vocabulario de
la mayoría de la población. Con el paso de los años se han añadido otros
conceptos como plantas transgénicas o terapia génica... La aparición de
cuestiones relacionadas con la genética en los medios de comunicación no es más
que un reflejo de la intensa investigación que se está efectuando en este campo
y los descubrimientos generan interrogantes sobre la conveniencia de
aplicarlos, el impacto que pueden tener y también sobre su legalidad. Para
entender y captar la magnitud de estos descubrimientos y sus aplicaciones es
necesario conocer qué es la genética y cómo funcionan los programas genéticos.
Y justamente éste es el propósito de Gens
i genoma. El programa de la vida,
publicado por Editorial Pòrtic dentro de la colección Panorama, un nuevo libro
sobre el genoma esta vez editado en lengua catalana.
La intención de los autores al escribir Gens
i genoma. El programa de la vida, es hacer un libro de divulgación sobre el
mundo de la genética que dé una visión científica y clara de esta ciencia en
todas sus vertientes, y no tratar algunas de las cuestiones más vigentes de
manera más o menos monográfica.
David Bueno y Maria Tricas han estructurado el libro en una serie de
capítulos que van acercando de manera sistemática y progresiva el conocimiento
de la genética, una ciencia que cada día está más de moda y una de las ciencias
que más pueden influir en nuestro futuro.
Los contenidos de este libro están agrupados en tres partes de tres
capítulos cada uno. Los tres primeros establecen las bases de la genética: qué
es el material genético, dónde se localiza, cómo se almacena toda la
información necesaria para la vida de los organismos, qué lenguaje utilizan,
cómo se descodifica y se controla su utilización, de qué manera pasa de padres
a hijos y cómo, en definitiva, va variando con el tiempo.
Una segunda parte, con tres capítulos más, discute el papel que tienen los
genes en el comportamiento de los organismos, en su desarrollo desde la
fecundación hasta conseguir la vida adulta, y en su evolución en el paso del
tiempo, desde el inicio de la vida hasta la actualidad (por qué envejecemos,
cómo se determina el sexo en la especie humana...).
Finalmente, los tres últimos capítulos introducen al lector en el mundo de
la ingeniería genética, la manipulación de los genes y los programas genéticos,
y se exponen cuáles son sus aplicaciones en el campo de la agricultura, la
ganadería y la biomedicina. Queremos señalar aquí las páginas dedicadas a la
explicación sobre el Proyecto Genoma Humano desde sus inicios hasta la
actualidad y lo que representa. Gens i
genoma. El programa de la
vida es un libro que abarca todos los aspectos de la genética actual con un
lenguaje riguroso pero llano y comprensible para todo el mundo.
Es interesante también el anexo en el que se reflexiona desde la bioética;
un glosario que define los términos más comunes utilizados en genética; un
índice alfabético que permite localizar las palabras clave o las más buscadas;
y una bibliografía en la que, agrupados según su temática, se citan libros y
artículos científicos destinados a aquellos lectores que quieran ampliar sus
conocimientos.
Al final del libro encontramos un compendio de imágenes citadas en los
capítulos que, junto con las explicaciones que las acompañan, sintetizan las
características más básicas de la genética actual.
Según los autores del libro, el objetivo final de Gens i genoma. El programa de la vida es dar una visión
geneticobiológica actual de por qué somos como somos, de cómo funciona el
«programa de la vida», y, por otro lado, exponer objetivamente los
conocimientos básicos necesarios para que se pueda entender el futuro de esta
ciencia, separando la realidad de la ficción, y permitiendo que cada uno forme
su propio criterio. Es decir crear opinión científica. Esta es una meta
bastante ambiciosa que los autores superan a la perfección.
Preocupación por la
ingeniería genética
La modificación de la herencia biológica por la manipulación del material
genético de base es conocida como ingeniería genética. La ingeniería
genética es uno de los temas más controvertidos y apasionadamente debatidos de
la actualidad. Reseñamos aquí dos libros que tratan el tema desde puntos de
vista bien distintos y a la vez complementarios.
Mae-Wan Ho
Editorial Gedisa. Colección Límites de la Ciencia
Barcelona, marzo 2001
Este libro expone los procesos científicos que están en la base de la
tecnología de la ingeniería genética y la autora apoya sus serias advertencias
en su propia experiencia como científica e investigadora en genética y en su
larga trayectoria como docente. Mae-Wan Ho examina las consecuencias sociales y
políticas de la íntima complicidad de la ingeniería genética con las grandes
corporaciones comerciales, y señala los «serios peligros inherentes a estas
tecnologías que en gran medida desconocen no sólo los que las practican, sino también
los que deben regularlas».
Ho insiste con mucho énfasis en la urgencia de detener la comercialización
y de realizar investigaciones públicas independientes para demostrar los
peligros involucrados. «Sólo al tomar en consideración los descubrimientos
científicos de mayor alcance y las verdaderas consecuencias socioeconómicas y
éticas, se puede evaluar una práctica científica que estamos lejos de dominar y
prever en sus efectos». La autora del libro ha debatido sobre ingeniería
genética en las Naciones Unidas, el Banco Mundial y el Parlamento Europeo.
Desde 1984 es consejera de la Red del Tercer Mundo sobre Biotecnología de la
Ingeniería genética y Seguridad biológica.
Según Mae-Wan Ho, la ingeniería genética es una nueva desviación de las
técnicas convencionales de reproducción. Elude la reproducción convencional
utilizando vectores elaborados artificialmente para multiplicar copias de genes
y transferirlos.
El libro está estructurado en 13 capítulos y mencionamos aquí un
interesante apéndice sobre «Moratoria global de la biotecnología de ingeniería
genética: no a las patentes sobre la vida». También son de destacar el glosario
y el índice por temas. Cada capítulo comienza con una breve sinopsis: en el
primero traza los argumentos y temas principales cubiertos con más detalle en
el resto del libro. En el segundo presenta un cuadro definido con más claridad
acerca de cómo el determinismo de la ciencia genética impulsa y promueve las
aplicaciones de la ingeniería genética y sus efectos sociales; cómo legitima
las patentes de organismos, incluyendo seres humanos y sus genes; y cómo
justifica una ausencia de regulación y trata de incidir en las políticas
mundiales. En el tercer capítulo describe cómo el determinismo de la ciencia
genética ha fracasado ante la prueba de la realidad, aun bajo los criterios de
la misma ciencia. Ello, según la autora, no sólo da cuenta de los problemas
experimentados con muchas de las aplicaciones, sino que también explica por qué
esta tecnología trabaja por ensayo y error y es inherentemente riesgosa.
Los capítulos 4, 5 y 6 ofrecen una perspectiva única de cómo el
determinismo genético surgió de un determinado contexto social y político
particulares y sirve a la autora para reforzar los prejuicios y falsedades que
le dieron origen. El séptimo está dirigido a quienes quieren saber más acerca
de los fascinantes hallazgos de la nueva genética y sobre cómo refutaron cada
uno de los supuestos del determinismo genético.
Otro capítulo interesante es el octavo, sobre la ingeniería genética en la
agricultura, que relata todo sobre los alimentos modificados por ingeniería
genética y porqué ésta, afirma la autora, no sirve para alimentar el mundo. En
el noveno se examinan los posibles vínculos entre la tecnología de ingeniería
genética y el resurgimiento de las enfermedades infecciosas resistentes a las
drogas y antibióticos, lo que está precipitando una crisis de salud pública
mundial. En el capítulo 10 se explica la ciencia que subyace detrás del
fenómeno Dolly y también se trata la clonación y los animales transgénicos en
general. Los capítulos 11 y 12 tratan sobre las falacias, trampas y peligros en
la aplicación de la biotecnología de ingeniería genética a la genética y la
salud humanas. Para un toque final, lea el capítulo 13 con el fin de vislumbrar
la perspectiva holística hacia la que se orientan la nueva genética y otros
avances de la ciencia occidental contemporánea.
Este es un libro polémico que merece una especial atención, sobre todo por
el énfasis que hace su autora en sus implicaciones médicas. «La industria
biotecnológica todavía vende ilusiones: curación para el cáncer, diseño de
bebés, clonación y otros medios para alcanzar la inmortalidad. Saca provecho de
las enfermedades y ansiedades generadas por una sociedad dominada por la
ciencia reduccionista.
Ho cree firmemente que la ingeniería genética se transformará en una
pesadilla a una escala que nuestra sociedad apenas puede imaginar. A la autora
de Ingeniería genética: sueño o pesadilla le interesa dar a conocer los
vínculos entre la economía global, la biotecnología, las enfermedades
incontrolables, y la posibilidad de una inminente catástrofe genética, a menos,
dice, que deseemos conscientemente romper estos vínculos. Pese a todo la autora
asegura que este libro no es un ataque personal a los ingenieros genéticos o
genetistas moleculares.
Lo cierto es que es necesario un debate de amplio alcance, abierto e
informado sobre todos los aspectos de la biotecnología de ingeniería genética y
este libro es una contribución a tal fin.
10 impactes de la ciència del segle XX
Joaquim Pla (ed.)
Eumo Editorial. Colección Tecnociència. Volumen 17
Barcelona, octubre 2000
La magnitud de la actividad científica y la repercusión social del
crecimiento tecnológico durante el siglo XX han sido tan formidables que
probablemente no tienen precedente alguno en la historia de la humanidad. Dentro de la panorámica de la ciencia del
siglo XX, a pesar de la dificultad que entraña cualquier selección que se haga
en un espectro tan desbordante, hay teorías y técnicas que, sin peligro de
discrepancias, son emblemáticas de la creación científica que trastoca el
pensamiento y transforma radicalmente la vida cotidiana, como son:
· La teoría de la relatividad de Einstein, que ha
trastocado los conceptos de espacio y de tiempo, de masa y de energía, y las
ideas sobre la gravedad y la estructura del Universo.
· La mecánica cuántica, construida por, entre
otros, Bohr, Schrödinger, Heisenberg, Dirac y Pauli, que nos ha sumergido en el
desconcierto y la perplejidad, por que ha cambiado los conceptos de realidad y
de objetividad y ha hecho desaparecer el determinismo clásico.
· La física atómica y nuclear, que nos ha permitido
conocer la estructura de la materia, que nos da luz y energía, y nos permite
combatir el cáncer y hacer resonancias magnéticas nucleares. Pero que también
nos informa sobre las posibilidades inmensas de destrucción humana.
· El espectacular mundo de la microelectrónica, que
con la teoría de la información y la lógica matemática ha originado la revolución
de las llamadas infotecnologías.
· El estudio matemático de la complejidad de los
sistemas caóticos.
· Los paisajes artificiales de la química, que nos
ofrece nuevos medicamentos, materiales plásticos indestructibles, colorantes,
conservantes y alimentos sintéticos, y nuevos materiales alejados de los
productos naturales.
· El big-bang, que nos ha abierto una ventana al
Universo.
· La determinación de la estructura del DNA,
aportada por Watson y Crick, con las consiguientes técnicas de ingeniería genética
y clonación, y las implicaciones éticas que comportan estas técnicas.
Los 10 artículos de este libro están escritos por especialistas y presentan
los aspectos más impactantes del desarrollo de la ciencia en el siglo XX. Cada
capítulo consta de una introducción histórica que precede la exposición del
tema, para terminar con una especie de epílogo y una bibliografía esencial
complementaria.
Éstos son precisamente la base de los diez impactos de la ciencia del siglo
XX que Joaquim Pla ha escogido como símbolos paradigmáticos. Sin duda, otros
temas podrían formar parte a pleno derecho de esta selección particular. Pero
en cualquier caso nosostros también aceptamos plenamente esta selección por que
es difícil renunciar al valor que representa cada una de las propuestas
elegidas, al constituir la síntesis de la ciencia más genuina del siglo pasado
a la par que han transformado radicalmente la vida y el pensamiento de la
sociedad.
El capítulo, titulado Del DNA a la ingeniería genética y la clonación
está escrito por Pere Puigdomènech y trata de la expresión de los genes, la
estructura de las moléculas biológicas, la regulación de la actividad de los
genes y los genomas. Finalmente la última parte trata de la biología molecular
a la biotecnología. El autor afirma que la progresiva complejidad de los
organismos está basada en una progresiva complejidad de los genomas, pero
también en su versatilidad y flexibilidad. En esta situación llega la especie
humana con sus posibilidades de actuar de forma decisiva sobre los ecosistemas.
Los humanos estamos actuando sobre la composición de la atmósfera y sobre las
aguas; y estamos construyendo armas de destrucción masiva que podrían eliminar
en unas horas una parte importante de las especies. Nuestro conocimiento
también nos ha dado herramientas que nos permite actuar directamente sobre los
genomas. Puigdomènech comenta que tenemos las herramientas que nos permiten
analizar mejor que nunca la situación para actuar en la dirección que queramos.
El asumir claramente esta responsabilidad es una necesidad que nuestra especie
en este momento de su evolución no puede dejar escapar.