Del nacimiento del FIS a la consolidación de un sistema de investigación sanitaria

 

From the dawn of FIS to the consolidation of a sanitary research system

 

José Ramón Ricoy

 

 

El Fondo de Investigación Sanitaria (FIS) podría definirse como el instrumento a través del cual un segmento considerable de la investigación biomédica, aquella más orientada a la clínica o de carácter más aplicado, ha logrado ganarse un espacio normalizado en el sistema español de ciencia y tecnología. El autor describe sus orígenes, etapas de desarrollo y estrategias como vía para entender cómo esta institución ha permitido consolidar un sistema de investigación sanitaria.

 

The Fondo de Investigación Sanitaria (FIS, Sanitary Research Fund) could be defined as the tool that has lead to significant developments in biomedical research, particularly in research lines addressing clinical and applied aspects. Biomedical research has also earned its own place in the Spanish Science and Technology system. The author describes the origin of FIS, its development and strategies to understand how it has promoted the establishment of a sanitary research system.

 

El Fondo de Investigación Sanitaria (FIS) se creó en 1980, simultáneamente a la desaparición del Instituto Nacional de Previsión (INP) y la constitución del INSALUD. Pasó a heredar, en ese momento, la tradición de la Comisión Administradora del Descuento Complementario, ente que se había iniciado en 1968 para destinar a la investigación el 15 % de los fondos resultantes de la aplicación del descuento que la industria farmacéutica realizaba sobre las ventas a la Seguridad Social. Con estos fondos se habían financiado proyectos de investigación, bolsas de viaje para asistir a congresos, reuniones científicas y publicaciones.

Sobre esta tradición se constituyó el Fondo de Investigaciones Sanitarias de la Seguridad Social, que comenzó en 1981 financiando, además de las acciones anteriores, becas de ampliación de estudios y becas de iniciación a la investigación. La concentración en aquel momento de las actividades sanitarias en INSALUD hizo que el FIS se desarrollase inmerso en esta entidad.

En 1992, al crearse la Dirección General de Ordenación de la Investigación y Formación (DGOIF), se le adscribió el FIS, encomendando su dirección al subdirector general de Coordinación de la Investigación, aunque manteniendo los vínculos administrativos y presupuestarios con INSALUD. En 1994 desapareció la DGOIF, integrándose en el Instituto de Salud Carlos III; y con ella el FIS, en los mismos términos anteriores. Desde el momento de su constitución en 1980, su presupuesto ha ido aumentando progresivamente desde los 232 millones de pesetas hasta alcanzar los 4903 en 1995.

Al tiempo que crecía su presupuesto, las actividades del FIS fueron concretándose hasta definir en 1996 dos grandes programas de actuación que partían de premisas perfectamente definidas. Así, se entendía que en todo proceso de I+D es imprescindible desarrollar armónicamente la promoción de la investigación (a través de un aumento progresivo del gasto a ella destinado) y la formación de personal (para conseguir un número de investigadores capaces y suficientes para afrontar la investigación).

De acuerdo con estas premisas se estableció, en primer lugar, un programa de promoción de la investigación, tendente a desarrollar la investigación a través de la financiación de proyectos, y a posibilitarla a través de las ayudas para infraestructura. En segundo lugar, se definió un programa de formación de personal investigador, tendente a conseguir la capacitación adecuada del personal para poder realizar la necesaria investigación, que engloba becas de ampliación de estudios; becas Instituto de Salud Carlos III; becas de intercambio con países de la Unión Europea y de Iberoamérica; acciones especiales para facilitar la difusión de la actividad científica (bolsas de viaje, reuniones, publicaciones).

El FIS supuso un agente movilizador sin precedentes del personal del sistema nacional de salud, como queda patente al valorar los solicitantes de sus acciones; a título de ejemplo, las solicitudes presentadas durante 1995 han sido:

 

- Proyectos de investigación: 1864 investigadores principales.

- Ayudas para infraestructura: 128 unidades de investigación.

- Becas de ampliación de estudios: 665 profesionales.

- Becas de intercambio: 62 profesionales.

 

Etapas de desarrollo del FIS hasta 1996

 

En la evolución del FIS se pueden diferenciar tres épocas concretas. La primera es la denominada etapa del descuento complementario, que va de 1968 a 1980, durante la cual se desarrolló la investigación sanitaria en el seno de centros de excelencia, tanto del sistema sanitario como ajenos al mismo. Surgieron centros y unidades acreditadas para la investigación que supusieron un auténtico motor para el desarrollo científico de la sanidad en España.

La segunda abarca desde 1980 hasta 1987. En esa etapa, José María Segovia de Arana, Juli Nadal y Fernando Ruiz Palomo compatibilizaron la dirección del FIS con otros cometidos que tenían encomendados. Durante este período se amplió la masa crítica en biomedicina, se hizo un esfuerzo en formación de personal a través de las becas de iniciación a la investigación, y en perfeccionamiento del personal a través de las becas de ampliación de estudios; y se inició la puesta en marcha de programas prioritarios orientados a completar la investigación biomédica con el desarrollo de otros campos de gran relevancia para la salud, como fue la información, la salud pública o la epidemiología.

Un análisis somero de lo que representó el FIS en este período podría esquematizarse en dos aspectos concretos. Por una parte, financiaba investigación de alta calidad, pero centrada en la investigación fundamental. Por la otra, financiaba investigación a determinadas elites del ámbito académico, que aportaban conocimiento biomédico. En resumen, pese a haber puesto en marcha un programa movilizador, la investigación seguía centrada en los aspectos biomédicos y desarrollada por determinadas elites sanitarias y académicas.

La etapa posterior al 1 de abril de 1987, el FIS cuenta con un director exclusivamente dedicado al mismo, primero como vocal asesor del ministro (José Ramón Ricoy) y más tarde, a partir de junio de 1992, como subdirector general de Coordinación de la Investigación (Enrique Marín y Luis Erik Clavería). Durante esta fase se abordó la desmitificación del hecho investigador como relevante para la salud, y la generalización de las ayudas del FIS, para contribuir a la equidad del sistema sanitario; sin olvidar la incardinación del FIS en el sistema de ciencia y tecnología español definido en la Ley de la Ciencia (13/86), en el sistema nacional de salud definido en la Ley General de Sanidad (14/86), y su protagonismo en el sistema de ciencia y tecnología europeo tras la incorporación de España a la CEE el 1 de enero de 1986.

 

El período 1987-1996: cuatro estrategias para el FIS

 

En 1987, podría decirse que el FIS se planteó cuatro estrategias. La primera tenía que ver con las acciones que permitiesen al profesional sanitario dedicar sus esfuerzos, además de a la asistencia y a la docencia, a la investigación. Y que esta capacidad fuese factible al margen del grado académico y de la ubicación geográfica.

La segunda perseguía la estructuración y reconocimiento del hecho investigador en las áreas de salud, mientras que la tercera tenía que ver con el reconocimiento del FIS dentro del sistema español de ciencia y tecnología, ya que en la Ley de la Ciencia había quedado relegado a una disposición adicional. La cuarta tenía que ver con la necesidad de que el FIS estuviese presente en la eclosión del sistema de ciencia y tecnología en salud europeo.

La presencia del FIS en los foros europeos que trataban sobre la investigación en salud se consiguió participando en la multitud de reuniones en las cuales se diseñaban los programas marco de la Unión Europea, hasta conseguir, de la mano de los Dres. Eduardo Rodríguez Farré y Luis Erik Clavería, colocar a la participación española entre los líderes de opinión de la Unión Europea en investigación en salud.

El reconocimiento del FIS dentro del Plan Nacional de I+D en salud exigió negociar con la DGICYT y con el Plan Nacional de I+D, desde una postura poco propicia para los responsables del FIS debida a su endeblez administrativa y a las reticencias que los negociadores del Ministerio de Educación y Ciencia habían demostrado anteriormente con respecto al FIS. Pese a la obstinación de los negociadores, las dificultades pudieron salvarse gracias al hecho de que éstos estaban concienciados de la peculiaridad y relevancia de la investigación en salud, y la comprensión de los interlocutores (Luis Oro, Emilio Muñoz, Pedro Ripoll, Roberto Fernández de Caleya y Enric Banda), que permitieron conseguir protagonismo para el FIS.

Al final, y desde 1995, el FIS fue un Programa Sectorial del Plan Nacional de I+D, participando en una convocatoria conjunta con el propio Plan Nacional de I+D y el Programa Sectorial de Promoción General del Conocimiento en el área de ciencias biomédicas y de la salud.

Por otra parte, la estructuración de la investigación en las áreas de salud perseguía, además del fomento y la coordinación de la investigación, el reconocimiento de la investigación por los gestores. Se trató de dar prestigio in situ a la investigación potenciando las comisiones de investigación a través de la gestión del 10 % de los gastos institucionales de los proyectos e implicando a los gestores en la gestión. Un paso más fue la estructuración de la investigación en las áreas de salud en unidades de investigación, incentivada y posibilitada a través de las ayudas de infraestructura. Por último, en 1996, la investigación ya figuró, en el Contrato Programa de INSALUD con los centros asistenciales de las áreas de salud, como un hecho más a tener en cuenta por los gestores. Las unidades de investigación fueron así una realidad en el sistema sanitario, coordinadas desde el Instituto de Salud Carlos III a través del Centro Coordinador de REUNI.

Las unidades de investigación surgieron con numerosas críticas y suspicacias por la decidida potenciación que a través de ellas se trataba de hacer de la epidemiología clínica. Al respecto hay que tener presente que el papel de la epidemiología clínica en los sistemas sanitarios no es otro que dotar a los clínicos de las herramientas necesarias para hacer científica su práctica, posibilitar la colaboración con otras disciplinas científicas de las ciencias de la salud para poner la atención médica en la perspectiva general del concepto y determinantes de salud, mejorar la efectividad de la práctica clínica a partir de la producción de conocimiento científico sobre ella, y aportar el conocimiento necesario para ayudar a la gestión científicamente fundada de los servicios sanitarios y a la toma de decisiones políticas en materia de salud. Queda claro, por tanto, que la epidemiología clínica es fundamental para conseguir una práctica clínica cada vez más adecuada y transferir a la misma los conocimientos surgidos de la investigación biomédica básica y de la investigación en salud pública.

Con la primera estrategia, la de «desmitificar» y «generalizar» la investigación sanitaria, se trató de facilitar la accesibilidad a la investigación y formación del personal sanitario, incorporando al proceso investigador a todos los profesionales sanitarios, al margen de su titulación académica. Para poder alcanzar esta meta era necesario poner en marcha acciones concretas que permitiesen:

 

1) Ampliar el espectro de la investigación financiada por el FIS y hacer énfasis, por una parte, en áreas temáticas olvidadas o poco desarrolladas y, por otra, en colectivos clásicamente marginados de la innovación. Esto se puso en marcha desarrollando un programa de entrenamiento en metodología de la investigación clínica, que perseguía dotar de las herramientas metodológicas necesarias a los profesionales del sistema; el programa denominado PEMIC (Programa de Entrenamiento en Metodología de la Investigación Clínica) fue liderado por Francisco Pozo y contó con 120 alumnos seleccionados de las distintas áreas geográficas de nuestro país. A la vez, se amplió la oferta de las becas de ampliación de estudios, para que los territorios marginados y los colectivos poco comprometidos con la investigación pudiesen desarrollarla.

2) La atención a grupos marginados del hecho innovador que induce la investigación se llevó a cabo a través de grupos de trabajo en los que participaban estos profesionales. Así, se montó un grupo de trabajo en atención primaria, que elaboró documentos que fueron la base de una participación activa de estos profesionales en la investigación. Desde el principio preocupó al FIS la marginación del personal de enfermería, por lo que puso en marcha un grupo de trabajo que ha ido progresando en la maduración de una reflexión conjunta sobre la investigación en cuidados, tan íntimamente ligada a la investigación en servicios de salud.

3) Una preocupación constante fue la búsqueda de equidad del sistema de I+D, tratando de fomentar la participación de todos, pero garantizando la calidad y fomentando la solidaridad. Dado que la investigación tiene que ser un hecho competitivo, en el que sólo los capacitados participen, se hizo énfasis en la oferta de becas de ampliación de estudios para los colectivos marginados de la investigación, para las áreas geográficas con escasa tradición investigadora y para los que finalizaban el sistema MIR.

Con estas actuaciones se fue creando también una cultura administrativa de la gestión de la I+D en las instituciones sanitarias, se ha ido mejorando la calidad de los proyectos de investigación al comunicar a los investigadores los detalles sobre la evaluación de sus proyectos, y se ha conseguido que el FIS pase a formar parte del activo de los profesionales, debido a su carácter popularizador de la investigación.

 

José Ramón Ricoy es Profesor titular de Anatomía Patológica de la Universidad Complutense de Madrid y Jefe de Sección de Neuropatología del Hospital Universitario Doce de Octubre de Madrid. En 1987 fue nombrado Director del Fondo de Investigación Sanitaria (FIS). Hasta mayo de 1996 fue Director General de coordinación de la Investigación y Formación del Ministerio de Sanidad y Consumo, y posteriormente Director del Instituto de Salud Carlos III.

 

Frases destacadas

 

«El FIS supuso un agente movilizador sin precedentes del personal del sistema nacional de salud, como queda patente al valorar los solicitantes de sus acciones.»

 

«Una preocupación constante del FIS ha sido la búsqueda de equidad del sistema de I+D, tratando de fomentar la participación de todos, pero garantizando la calidad y fomentando la solidaridad.»