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La experiencia de la OCYT en la evolución del sistema

 

OCYT’s experience in the development of the system

(autores)

Fernando Aldana y Gonzalo León

 

(entradilla)

La Oficina de Ciencia y Tecnología (OCYT) es, cronológicamente, la antesala del actual Ministerio de Ciencia y Tecnología. Su breve existencia, apenas dos años, supone también el punto de engancheunión entre la estructura diseñada en los años ochenta y la entrada al nuevo milenio. Es en ese breve espacio temporalperíodo, señalan los autores, que cuando trata de dinamizarse un sistema estancado desde hace un tiempo y se empiezan a diseñar opciones que formarán parte de la etapa posterior.

 

The Oficina de Ciencia y Tecnología (OCYT, Science and Technology Office) is chronologically the beginning of the current Department of Science and Technology (Ministerio de Ciencia y Tecnología). Its short existence, slightly over 2 years, has witnessed the merging that has taken place between the structures originally developed in the 80s and the beginning of the new millennium. The authors state that during this short period of time, this institution has aimed at energizing a system that has been inactive for a long period and is beginning to design opportunities that should help configure new future phases.

 (destacados)

- Si se deseaba en 1996 una mejora sustancial del sistema de Ciencia-Tecnología-Empresa y la inyección de muchos más recursos públicos para la I+D, era necesario involucrar a las más altas instancias del país en el proceso

- Posiblemente, la creación de la OCYT se interpretó como una solución transitoria que permitiese iniciar una política científica y tecnológica en la AGE integrando todas las piezas, a la espera de una solución definitiva

- La principal función de la OCYT fue facilitar la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, lugar donde se ha reencarnado la mayor parte de sus funciones, al tiempo que han desaparecido otras ligadas a su coordinación entre diversos ministerios

 

(texto)

La vigente Ley de Fomento y Coordinación General de la Investigación Científica y Técnica, conocida como «Ley de la Ciencia»1 (Ley 13/86) asigna a la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología (CICYT) la responsabilidad de coordinar y promover la ciencia y la tecnología en España empleando como instrumento básico el Plan Nacional de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico (PN)o. Tanto la Ley de la Ciencia como los sucesivos PPN lanes Nacionales habían sido instrumentos válidos de progreso del sistema de ciencia y tecnología español aunque algunos de sus objetivos distaban de cumplirse.

 

En el año 1996, la Presidencia de la CICYT estaba ejercida por el titular de la cartera de Educación y Cultura. Para facilitar las funciones de la CICYT existía una Secretaría General del PN Plan Nacional adscrita al Ministerio con competencias en Eeducación sSuperior (aunque con distintos nombres a lo largo decon los años) y cuyo titular, sSecretario Ggeneral del Plan Nacional, tenía rango de dDirector gGeneral en el citado Mministerio y actuaba también de sSecretario de la CICYT.2

 

Otros ministerios tenían también competencias en I+D. Como ejemplo, el Ministerio de Industria teníia sus propios planes, orientados a la financiación de la actividad de I+D e innovación de las empresas y con recursos económicos superiores. En otros casos, como el de Sanidad, a través del Fondo de Investigaciones Sanitarias (FIS), se producía, además, una duplicación de actuaciones sobre las mismas áreas científicas con los programas del PNPlan Nacional.

 

En este sentido, coexistiendo con el PNPlan Nacional pero no incluidas en el mismo, existían otras múltiples actividades de financiación y ejecución de la I+D en España financiadas por la Administración General del Estado (AGE). Se definían y ejecutaban al margen de éste y, por tanto, sin una intervención directa de la CICYT. Como muestra, el Fondo Nacional que financiaba el PNPlan Nacional sólo suponía alrededor del 8 % de los recursos disponibles.

 

Por otro lado, diversos Organismos Públicos de Investigación (OPI) dependían de diversos departamentos ministeriales de carácter sectorial con una nivel de reducida coordinación reducido entre ellos. En algún caso, ligados a programas de financiación para entidades externas. Esto tenía lugar en un momento en que las Ccomunidades Aautónomas (CCAA) empezaban a incrementar lentamente sus presupuestos de I+D y las universidades estaban prácticamente transferidas a las mismas.

 

La consecuencia de todo ello era la consideración en la práctica del PNPlan Nacional como un plan de investigación» fundamentalmente destinado a los investigadores del sistema público, básicamente de las universidades y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Es cierto que existían también los denominados proyectos concertados que, apoyados en la gestión por el CDTI, permitían la interacción entre grupos de investigación del sector público y empresas, pero su número era reducido. Esta visión limitaba la capacidad de la CICYT para la coordinación y el establecimiento de prioridades reales en ciencia y tecnología para todo el país.

 

Era evidente con esa situación de partida que si se deseaba en 1996 una mejora sustancial del sistema de cCiencia, -tTecnología y e-Empresa (C-T-E), y la inyección de muchos más recursos públicos para la I+D (con presupuestos estancados desde hacía unos años), era necesario involucrar a las más altas instancias del país en el proceso. Y hacerlo de tal modo que la coordinación entre todos los actores fuese posible y mejorase el aprovechamiento de los recursos disponibles.   

 

Existía, al menos teóricamente, la posibilidad de proponer la creación de un ministerio destinado a estos fines que incorporase todos los recursos y organismos. Pero esa opción, inédita en la historia española,3a[1], era difícil de llevar a la práctica en una legislatura ya iniciada.   

 

La otra opción pasaba por reconocer a la Ley de la Ciencia todo su valor, conseguir que la CICYT fuese capaz de elaborar una estrategia común de I+D englobando todas las actuaciones y que, presidida por el Ppresidente del Gobierno, fuese capaz de pivotar un cambio de rumbo presupuestario. Este diseño se realizó en el verano de 1996 y ésta fue la opción elegida.

 

Desde enero de 1997, tras unos leves retoques en la Ley de la Ciencia para permitirlo, el Ppresidente del Gobierno ejerce como pPresidente de la CICYT, cargo que mantiene en el momento actual. Los Mministros de Educación y Cultura y de Industria y Energía actuaban entonces como vVicepresidentes. La Comisión Permanente estaba presidida por el titular de la cartera de Educación y Cultura.

 

Con el pPresidente del Gobierno a la cabeza de la CICYT no desaparecen los problemas del día a día. El problema de la coordinación entre los ministerios con mayores competencias en este terreno (Educación e Industria) se hizo evidente una vez más dado que la Secretaría General y la Presidencia de la Comisión Permanente residían en Educación.

 

Se acercaba, por otro lado, el momento de la preparación de un nuevo Plan Nacional. Pero si se deseaba hacer algo distinto, e involucrar a todos los departamentos ministeriales en la elaboración de prioridades y en su posterior ejecución,   era necesario disponer de una entidad diferente a la Secretaría General del PNPlan Nacional, no vinculada a un ministerio concreto, pero con la capacidad y el apoyo político desde Presidencia del Gobierno para poder hacerlo. Ello fue el origen de la Oficina de Ciencia y Tecnología (OCYT).

 

Posiblemente, su creación se interpretó como una solución transitoria que permitiese iniciar una política científica y tecnológica en la AGE Administración General del Estado integrando todas las piezas. A la espera de una solución definitiva que la propia OCYT podría ir preparando.

 

Este breve artículo pretende resumir la historia a partir de ese momento de un poco más de dos años intensos y fructíferos de vida de la OCYT que desembocaron, al comienzo de la siguiente legislatura, en la desaparición de la OCYT y en la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

 

Contexto, organización y funciones de la OCYT

 

La creación de la Oficina de Ciencia y Tecnología (OCYT), a través del Real Decreto (RD 111/1998),4 se realiza en la práctica como «escisión» de la antigua Dirección General de Investigación y Desarrollo del Ministerio de Educación y Cultura   (que también asumía las funciones de la Secretaría General del PNPlan Nacional). Ello explica la procedencia de las personas que nutrieron inicialmente la OCYT y la mayor parte de las funciones heredadas.

 

Con la creación de la OCYT como unidad de apoyo a la CICYT se pretendía formalmente, entre otros objetivos:

 

1. Coordinar la preparación del nuevo PNPlan Nacional con una perspectiva más amplia e integradora.

2. Coordinar la participación de España en los organismos y programas internacionales de I+D en los que participa.

3. Coordinar las relaciones con las CCAAcomunidades autónomas favoreciendo un impulso de la I+D en cada una de ellas.

4. Coordinar la construcción de las grandes instalaciones científicas.

 

El diseño de la OCYT se realizó bajo la premisa básica de no crear una estructura administrativa pesada (no se olvide que quedaba adscrita al gabinete del Ppresidente del Gobierno) y, por tanto, con un número reducido de personas.

 

Tampoco se pretendía que gestionase grandes sumas de dinero para evitar que se dedicase fundamentalmente a la gestión administrativa y quedase relegada su función básica de planificación y coordinación. Con ello, la gestión del Fondo Nacional permaneció en la Secretaríia de Estado del Ministerio de Educación y CienciaEC, d. Decisión que consagró su visión como un «fondo» para la investigación de los investigadores del sistema público.

 

Como resultado de la discusión y compromisos que jalonaron la creación de la OCYT, sus recursos económicos estaban fundamentalmente relacionados con algunos programas de difusión, acciones especiales ligadas a la coordinación con las CCAAcomunidades autónomas, y con las grandes instalaciones científicas.

 

Actividades realizadas

 

Tras la declaración genérica de competencias de la OCYT contenida en el RD 111/98, fue necesario construir y dar contenido en la práctica a la coordinación desde un enfoque posibilista. Veamos algunos ejemplos de actuaciónactuación.:

 

La coordinación con las comunidades autónomas CCAA.

 

La creación de la OCYT supuso mantener un compromiso de la CICYT desde un par de años antes con el reforzamiento de la interacción con las CCAAcomunidades autónomas.   En 1997 se puso en marcha un programa de financiación de proyectos de I+D de carácter más aplicado financiados con Fondos Estructurales y con una intervención más directa de las CCAAcomunidades autónomas en los procesos de selección de propuestas.

 

En aquel momento, se consideró necesario incrementar la coordinación con unos actores de importancia creciente como eran las CCAAcomunidades autónomas y construir las bases para un diseño del futuro PNPlan Nacional en el que las CCAAcomunidades autónomas deberían tener un nivel de coordinación mayor.

 

Como el enfoque de la Ley de la Ciencia, a través del Consejo General, era el de una cooperación voluntaria y no forzada entre la AGE Administración General del Estado y las CCAAcomunidades autónomas, el logro de los objetivos sólo podría basarse en la creación de un clima de credibilidad y confianza mutua. Y la OCYT ayudó a crear este clima manteniendo múltiples grupos de trabajo y contactos continuos con las CCAAcomunidades autónomas para intercambio de información relativos a la elaboración del PNPlan Nacional. Prueba de este clima de colaboración es que el PNPlan Nacional se aprobó sin ninguna enmienda ni voto en contra en el Consejo General por parte de las CCAAcomunidades autónomas.

 

La coordinación en el ámbito presupuestario

 

La Comisión Permanente de la CICYT en su sesión celebrada el día 20 de abril de 1998, acuerda encargar a la OCYT, como unidad de apoyo a la CICYT, la tarea de coordinar con los ministerios afectados la elaboración de las directrices científico- técnicas y presupuestarias para la elaboración de la función 54 en los Presupuestos Generales del Estado de 1999.

 

En el ejercicio del mandato anteriormente citado, y tras acuerdo de la reunión mantenida el 8 de mayo de 1998 con los Directores Generales miembros de la CICYT, se preparó por la OCYT un documento que tenía como objetivo principal proponer y justificar las prioridades concretas que deberían tenerse en cuenta para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado de 1999 y su cuantificación económica preliminar.   Ese documento se aprobó y fue la base del incremento presupuestario en ese año.

 

La construcción del gran telescopio de Canarias

 

Una de las primeras decisiones de la OCYT, y la más importante en relación con grandes instalaciones científicas, fue proponer la decisión de construcción del gran telescopio segmentado de 10 metros en el observatorio del Roque de los Muchachos en la Isla de la Palma. Con ello se cerraba un larguísimo períiodo de indecisión y se apuntalaba una gran instalación en un observatorio internacional de primer orden pero con escasos instrumentos españoles.

 

El resultado de la decisión fue también demostrar que con la OCYT se podía acelerar la toma de decisiones de calado económico importante en la política científica española. También supuso un ejemplo de coordinación con las CCAAcomunidades autónomas y de aplicación de fFondos eEstructurales a la I+D. Conllevó, asimismo, la realización de conversaciones con otros países para asegurar la participación internacional. Conversaciones que finalmente, concluyeron tras el comienzo de actividades del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

 

La definición del PNPlan Nacional

 

Pero la responsabilidad fundamental de la OCYT estuvo ligada al proceso de elaboración del PNPlan Nacional. Este proceso se llevó a cabo según un plan previsto y ejecutado sin retrasos durante año y medio. Este esfuerzo consumió la mayor parte de las energías de la OCYT durante los últimos meses del año 1998 y el todo el año 1999.   

 

Para coordinar a todos los departamentos ministeriales con competencias en I+D, se decidió crear bajo la coordinación de la OCYT, un «órgano informal» pero decisivo, conocido internamente como GPAN (Grupo de Planificación de Alto Nivel) constituido por los directores generales con responsabilidades directas. Con ello se creó una dinámica de trabajo y cooperación con altibajos pero que permitió presentar textos consensuados a la CICYT.

 

Dentro de este proceso de elaboración del PNPlan Nacional se añadió también la polémica relativa a la discusión de los diferentes borradores de la Ley de Innovación promovida por el antiguo Ministerio de Industria y Energía. Con independencia de la discusión teórica   relativa a la relación entre la I+D y la innovación tecnológica en un modelo sistémico de innovación, la discusión se centraba en las consecuencias que tendría su puesta en marcha para el futuro PNPlan Nacional. Desde nuestro punto de vista consagraba un PNPlan Nacional restringido en ámbito y recursos al sistema público.

 

Desde la OCYT se mantuvo una posición favorable al apoyo de medidas fiscales que favoreciesen la innovación y la puesta en marcha de nuevos instrumentos crediticios o a favor de nuevas empresas propuestas por el Ministerio de Industria y Energía. Pero desde el punto de vista de la OCYT, eso no requería el diseño de una nueva Ley ni concebirlas independientemente del nuevo PNPlan Nacional, sino simplemente realizar los retoques necesarios de las leyes fiscales.

 

Finalmente, esa postura fue la que el Ggobierno español adoptó y el PN Plan Nacional de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, incorporando el término de iInnovación en su título y las acciones necesarias para   promovier ésta en su contenido, pudo culminarse a tiempo.5

 

Valoración de la experiencia

 

Con el escaso tiempo transcurrido, es difícil disponer de una perspectiva histórica dilatada que abstraiga la vida breve pero intensa de la OCYT de las percepciones subjetivas de sus protagonistas. Valgan por tanto, algunas reflexiones en voz alta.

 

1. La experiencia demostró que, posiblemente, la OCYT debería haber tenido un presupuesto superior para facilitar la función de coordinación. La disposición de fondos permitía iniciar actuaciones de coordinación y la puesta en marcha de nuevas iniciativas junto con otros actores. Su efecto se hizo patente en la discusión con las CCAAcomunidades autónomas para avanzar en los borradores de los acuerdos con cada una de ellas en el marco del PNPlan Nacional.

 

2. Su puesta en marcha bajo el «síndrome de la escisión» con el Ministerio de EEducación y Ciencia provocó muchas dificultades que se prolongaron demasiado en el tiempo. Con las limitaciones derivadas de su creación «a coste cero» no fue posible disponer de un equipo de personas de diversas procedencias que atenuasen la visión inicial de un órgano procedente de Educación. Al final, el talante personal de las personas implicadas lo hizo posible.

 

3. Desde nuestro punto de vista, su principal función fue facilitar la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología como siguiente paso natural después de la creación de la OCYT. En el MCYT se ha reencarnado la mayor parte de las funciones de la OCYT y han desaparecido otras ligadas a su coordinación entre diversos ministerios. A pesar de que parte de esa necesidad de coordinación desaparece al quedar bajo un mismo Ministerio, es necesario seguir profundizándola con los demás departamentos ministeriales, aprovechando el marco de la CICYT, y en particular, con las CC.AAcomunidades autónomas para proseguir en el desarrollo y articulación de nuestro sistema de ciencia-, tecnología y -empresa.

 

Fernando Aldana es Catedrático de Tecnología Electrónica y Director de la Oficina de Innovación y Tecnología Empresarial de la Universidad Politécnica de Madrid. Es asesor especial del comisario de Investigación de la Unión Europea, Philippe Busquin, Presidente del Consejo de Administración del Centro Común de Investigación de la Unión Europea y Jefe de la Delegación de la Unión Europea en el programa Intelligent Manufacturing Systems (IMS). Es, asimismo, Presidente del Cluster de la Acuicultura de Galicia. Desde mayo de 1996 hasta enero de 1998 fue Director General de Investigación y Desarrollo del Ministerio de Educación y Cultura. Desde enero de 1998 hasta mayo de 2000 fue Director de la Oficina de Ciencia y Tecnología en la Presidencia del Gobierno; durante todo este período fue Secretario de la Comisión  Interministerial de Ciencia y Tecnología.(perfiles)

Fernando Aldana es Catedrático de Tecnología Electrónica en la Universiad Politécnica de Madrid. En 1998 fue nombrado director de la Oficina de Ciencia y Tecnología (OCYT). Con anterioridad había sido Director General de Investigación y Desarrollo en y miembro del Consejo de Universidades. En la actualidad es el responsable español del Grupo de Alto Nivel (HLG) en el Programa Eureka.

 

Gonzalo León es CCatedrático de Ingeniería tTelemática de la Universidad Politécnica de Madrid. Es  Ha sido Ppresidente del Comité Asesor de Grandes Instalaciones Científicas de la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología (CICYT) y Ddirector del Servicio Europa I+D de la misma Comisión. Actualmente es director del Servicio Europa I+D de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE).

 

 

ReferenciasNotas

 

1

Ley 13/86 de Fomento de la iInvestigación Ccientífica y Ttécnica, conocida como  (Ley de la Ciencia.)

2 Planificación estratégica en el Marco de la CICYT. CICYT, d. Diciembre 1997.

3 El efímero Ministerio de Universidades e Investigación propuesto por la UCD en el año 1982 (previo a la Ley de la Ciencia) surgía en un momento en el que la visión de la I+D se abordaba desde un modelo lineal y dejaba fuera el desarrollo tecnológico industrial.

4 Real Decreto.D. 111/98 de Constitución de la OCYTOCT,. BOE. enero 1998.

5 Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica (2000-2003). I+D+I, Noviembre 1999

 

 

 

frases destacadas

 

«Posiblemente, la creación de la OCYT se interpretó como una solución transitoria que permitiese iniciar una política científica y tecnológica en la Administración General del Estado integrando todas las piezas, a la espera de una solución definitiva

 

«La principal función de la OCYT fue facilitar la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, lugar donde se ha reencarnado la mayor parte de sus funciones, al tiempo que han desaparecido otras ligadas a su coordinación entre diversos ministerios

 

 



[1] El efímero Ministerio de Universidades e Investigación propuesto por la UCD en el año 1982 (previo a la Ley de la Ciencia) surgía en un momento en el que la visión de la I+D se abordaba desde un modelo lineal y dejaba fuera el desarrollo tecnológico industrial.