La interacción entre la empresa y el sistema público de I+D+I

 

The interaction between enterprises and the public RDI system

 

 

Vicente Gómez

 

En un mundo en cada vez más integrado, las capacidades que tienen los países para obtener ventajas competitivas marcan a menudo la diferencia entre el avance y el estancamiento de una nación en el proceso de expansión hacia una sociedad moderna y tecnológicamente avanzada. Por ello, cada vez más personas, relacionadas o no con la I+D+I, reconocen que la innovación tecnológica es la base sobre la que se sustenta gran parte del crecimiento económico de las naciones más desarrolladas. El CDTI es uno de los actores que participan en España de este proceso.

 

In an increasingly integrated world, the capacities countries display to obtain competitive advantages usually mark the difference between advancement and inactivity, particularly in nations working on creating a modern and technologically advanced society. This explains why an increasing number of people, not all directly involved in RDI, realize that technological innovation sets the basis for economical growth in the most developed nations. Spain’s Center for the Development of Industrial Technology (CDTI) plays a major role in this process.

 

No cabe duda de que antes de su integración en la Comunidad Económica Europea, hoy Unión Europea, España partía con un cierto retraso respecto a sus socios en la incorporación de actividades de I+D a sus sectores productivos y en en los que tradicionalmente poseía un mayor grado especialización, y especialmente, enla capacidad tecnológica de su tejido empresarial. Esta viene siendo una de las principales debilidades del sistema español de ciencia, tecnología y empresa. Aún hoy, el porcentaje de empresas innovadoras en España se sitúa en niveles sensiblemente muy inferiores a la mayoría de países europeos, al igual que el porcentaje de gasto de I+D que ejecutan, que en muchas regiones españolas no alcanza el 50 %, mientras que la media europea se sitúa en ellos gastos empresariales en I+D con respecto al total de gastos en I+D  64 %.

Aumentar el número de empresas españolas que lleven a cabo desarrollos tecnológicos de manera sistemática es, por tanto, un paso imprescindible en el camino hacia la convergencia real con las economías más desarrolladas de nuestro entorno. En este sentido, la mayoría de los expertos en ciencia y tecnología coinciden en la necesidad de adecuar las políticas tecnológicas e industriales para lograr que la cultura de la innovación se consolide no sólo en la comunidad empresarial sino, lo que es más importante si cabe, en el seno de la sociedad española.

haciendo frenteEl nuevo Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica para el período 2000-2003 establece siete objetivos estratégicos básicos. Uno de ellos es el «aprovechamiento de los resultados de la I+D por las empresas y la sociedad española en su conjunto». Esto supone aumentar y mejorar la relación existente entre los diferentes actores que componen el sistema nacional de ciencia, tecnología y empresa de manera que se logre un «uso más eficiente de los recursos públicos».

 

Promoción y fomento de la innovación

 

Fomentar esta relación e interacción ha sido una de las latareas encomendadas al Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) que, en sus 25 años de existencia, ha ido acumulando un elevado número de competencias para la promoción y el fomento de la innovación tecnológica en las empresas. El Centro, a la vez que ha ido adaptando sus actividades a las necesidades demandadas por el tejido empresarial en cada momento, ha mantenido, a lo largo de los años, su papel de entidad puente entre los distintos agentes que conforman el sistema español de I+D+I, gracias a su capacidad para conectarlos y para apoyar su desarrollo con los instrumentos de que dispone y con los programas cuya gestión tiene encomendada.

Los organismos de la Administración como el CDTI aparecen, en este sentido, como un componente importante del sistema, ya que disponen de medios para fomentar un entorno adecuado de colaboración entre las empresas, los centros de investigación y los centros tecnológicos. Para ello se recurre a diversos instrumentos: desde la red de Oficinas para la Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) hasta la financiación de proyectos de I+D realizados en colaboraciónlos que participan conjuntamente organizaciones empresariales y públicas, sin olvidar las medidas de promoción e información.

Existe una modalidad, ya consolidada, de apoyo a la colaboración entre empresas y centros de investigación, los Proyectos de Investigación Industrial Concertada, mediante los cuales las empresas reciben financiación pública en condiciones muy ventajosas, siempre que en el desarrollo del proyecto de I+D intervenga de manera significativa un centro de investigación o un centro tecnológico. Estos proyectos promueven el trabajo en red, lo que ha servido para facilitar el acercamiento de posiciones y la creación de relaciones entre las empresas y los centros de investigación, dando lugar a iniciativas de colaboración posteriores.

En la actualidad, el CDTI financia también otros tipos de proyectos de I+D+I en los que la cooperación con centros de investigación no es obligatoria. Es significativo observar cómo en uno de cada tres proyectos de este tipo participan centros de investigación y es aún más significativo comprobar que hasta 1993 esta proporción era aproximadamente de uno de cada cinco proyectos. Este, sin duda, es un buen indicador de la aproximación que se ha producido en nuestro país entre el mundo empresarial y las instituciones de investigación.

En los proyectos CDTI, las colaboraciones de las empresas con la universidad son las más frecuentes, lo que coincide a escala nacional con los datos de la última encuesta de innovación del Instituto Nacional de Estadística (INE). Más de la mitad de los convenios de colaboración en proyectos CDTI se firman con departamentos universitarios, mientras que aproximadamente uno de cada cuatro convenios se firma con organismos públicos de investigación. Sin lugar a dudas, la Universidad aparece, en general, como la institución con más capacidad de oferta tecnológica de nuestro país, aunque es evidente que no todas las universidades se encuentran en la misma situación. Continuar aumentando y enfocando la oferta universitaria en este sentido es, hoy en día, uno de los retos más importantes para las administraciones.

Muchos de los estudios dedicados a este tema, señalan que uno de los factores que más condicionan la intensidad de colaboración con los centros de investigación es el área tecnológica en la que se desarrolla el proyecto, ya que la colaboración supone para la empresa no sólo una aportación de conocimiento externo sino, también, un coste. Por lo tanto, sólo acudirá a esta fuente externa cuando los recursos internos de que dispone no sean suficientes para lograr sus objetivos tecnológicos. Lógicamente, las áreas de mayor complejidad tecnológica son las que están más alejadas de la empresa, especialmente si se trata de empresas que no realizan I+D habitualmente, lo que, según el INE, es el caso del 98,5 % de las empresas españolas.

En algunas áreas tecnológicas una proporción muy alta de los proyectos financiados por el CDTI cuentan con la colaboración de organismos de investigación. Biotecnología, farmacia e investigación espacial son tres buenos ejemplos. En estas tres áreas cerca del 70 % de los proyectos financiados por el Centro son desarrollados en cooperación con entidades externas a la empresa.

 

Integración regional

 

El aumento de la colaboración entre los distintos integrantes del sistema nacional de innovación debe ser contemplado también como un elemento de integración regional. Es, por tanto, interesante analizar, desde este punto de vista, los intercambios que tienen lugar entre empresas y centros de investigación de diferentes regiones en los proyectos CDTI.

En concreto, en un 40 % de los proyectos que tienen convenios de colaboración existen relaciones interregionales. Estas colaboraciones tienen, en gran medida, un carácter estructural, pues existen ejes de colaboración claramente consolidados. La formación de estos ejes responde a dos factores básicos: el número de empresas innovadoras y la dotación de infraestructura tecnológica de las regiones.

En cuanto al primero de los dos factores, las comunidades con mayor número de empresas innovadoras son, lógicamente, las que presentan más compañías con convenios de colaboración. Madrid y Cataluña se sitúan en el lugar más destacado, seguidas del País Vasco y, a más distancia, de Castilla-León, Valencia y Navarra.

En cuanto al segundo de los factores, el relacionado con la oferta, la situación es más equilibrada, aunque los centros de Madrid son también los que más colaboran con empresas de otras comunidades. Sin embargo, es importante destacar aquí el papel de los centros del País Vasco y Valencia, que participan en proyectos con empresas de prácticamente todas las comunidades autónomas, así como los de Andalucía, Castilla y León, Aragón y Navarra, que ofrecen su conocimiento también a otras regiones con un tejido empresarial más desarrollado.

Por último, es de interés analizar la participación de los grupos de investigación españoles en el Programa Marco de I+D de la Unión Europea. Este Programa puede considerarse como el escenario en el que la oferta tecnológica de los países europeos compite de forma abierta y, por tanto, la participación de centros y empresas de un país en el mismo es un buen indicador de su nivel de desarrollo tecnológico. La participación de los centros de investigación españoles ha evolucionado muy positivamente en las últimas ediciones del Programa Marco. El porcentaje de proyectos realizados en colaboración con empresas ha pasado de un 49 % en el tercer programa (1990-94) a un 87 % en los dos primeros años de vigencia del quinto programa (1999-2000) siendo esta última cifra del 65 % si nos referimos a la cooperación de dichos centros con compañías europeas no españolas.

Estas cifras confirman la alta calidad de la oferta tecnológica española, al mismo tiempo, parecen indicar que son las empresas extranjeras las que obtienen mayores beneficios de esa capacidad. Sin duda, esta situación plantea muchas cuestiones que están siendo abordadas con la puesta en marcha del Plan Nacional de I+D+I. Si esta fuente de conocimiento existe y la empresa española no recurre a ella tanto como cabría esperar, es evidente que el nexo de unión entre los dos ámbitos, científico y empresarial, tiene que ser reforzado desde la Administración. Para mejorar estos vínculos, desde la entrada en vigor de la Ley de la Ciencia, en 1986, hasta hoy, no se han dejado de lanzar iniciativas, siendo el último Plan Nacional de I+D+I un buen ejemplo de ello.

No existe una única solución que resuelva las siempre complejas relaciones entre los diferentes agentes del sistema. Por esta razón, las iniciativas públicas en vigor contemplan temas tan diversos como la formación de personal investigador y su incorporación a la empresa, la creación de empresas de base tecnológica desde las instituciones de investigación, la consolidación de actividades de I+D a largo plazo en el sector empresarial o el establecimiento de un esquema de financiación de la I+D, que movilice fondos públicos y privados, estos últimos procedentes, preferiblemente, del capital riesgo y dirigidos a apoyar las etapas iniciales del proyecto (capital semilla).

Todos estos son algunos de los retos que nuestro país debe ir resolviendo para lograr que el potencial tecnológico español se materialice en resultados útiles que incrementen la capacidad de generar riqueza, bienestar y empleo en nuestro entorno.

 

Vicente Gómez es Director General del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) y Jefe de la Delegación en España en la Agencia Espacial Europea (ESA).

 

Si en España es importante el sistema público de innovación, y si las empresas no innovan lo suficiente por si mismas, parece oportuno promover instrumentos que potencien un mayor número de relaciones entre estas organizaciones. Sin embargo, el marcado carácter microeconómico en estrategia competitiva de la empresa, y la intrínseca orientación por parte del entorno acedemico y cientifico hacia una investigación menos aplicada

 

Frases destacadas

 

« Aumentar el número de empresas españolas que lleven a cabo desarrollos tecnológicos de manera sistemática es un paso imprescindible en el camino hacia la convergencia real con las economías más desarrolladas de nuestro entorno.»

 

«Pese a que las cifras confirman la alta calidad de la oferta tecnológica española, el tejido empresarial español no recurre a ella tanto como cabría esperar, por lo que el nexo entre los ámbitos científico y empresarial debería ser reforzado desde la Administración.»