Investigación en España: de Nature
a Science
Research in Spain: from Nature
to Science
Xavier
Bosch Nature, como revista científica de alto
impacto, ha sido testigo en España de acontecimientos que han acabado marcando,
para bien o para mal, la vida pública del país. De sus páginas han surgido comentarios
críticos y noticias científicas que han contribuido a internacionalizar el
sistema español. El autor relata estos impactos al tiempo que anuncia su paso
de Nature a Science. Nature, as a high impact
scientific journal, has witnessed the events that have marked, for good or
evil, Spain’s public life. Nature has published critical and scientific
news that have contributed to internationalize Spain’s science and technology
system. The author describes these impacts and announces he has left Nature
to join Science. Uno de los hechos más remarcables de la historia reciente de la política científica y tecnológica en España ha sido, sin duda alguna, la creación de un nuevo Ministerio de Ciencia y Tecnología por primera vez en el año 2000. No obstante, el crecimiento socioeconómico experimentado en nuestro país en las dos últimas décadas no se ha acompañado de una inversión proporcional en investigación científica. La cantidad que el país dedica actualmente a gasto en investigación, desarrollo e innovación (I+D+I) no alcanza el 1 % del producto nacional bruto (PNB), similar al porcentaje que destinan Portugal y Grecia, y sensiblemente inferior a la media de la Unión Europea (2 %). Si bien el número e impacto de las publicaciones en revistas científicas ha aumentado significativamente en los últimos años, una parte no despreciable de este incremento obedece a trabajos realizados en centros extranjeros por investigadores españoles, como es el caso de posdoctorales, que figuran entre los primeros autores en muchas ocasiones. El nuevo Ministerio se comprometió, en su momento, a aumentar el gasto en
investigación hasta llegar al 2 % del PNB en el año 2003 gracias, en buena
parte, al Plan Nacional de Investigación, Desarrollo e Innovación Tecnológica
2000-2003. La idea es que esta cifra pueda alcanzarse mediante incrementos
anuales sostenidos de hasta un 11 %. Por otra parte, el sector privado dedica
actualmente la parte correspondiente a un 40 % de la inversión total en I+D en
España. En este sentido, el Gobierno se ha propuesto, como parte significativa
del esfuerzo inversor general, incrementar la investigación científica y
tecnológica por parte de la industria y, para ello, se están ofreciendo
ventajas fiscales y de otros tipos con la finalidad de estimular este tipo de
inversiones. En particular, el gobierno tiene la intención de que la parte destinada
al esfuerzo inversor correspondiente al sector privado pueda llegar al 65-70 %
en los próximos dos años. Ello nos situaría en porcentajes similares a los
observados en otros países europeos como Alemania o el Reino Unido o como
Estados Unidos. El Plan Nacional se ha marcado, como uno de los objetivos prioritarios,
aumentar la capacidad existente en recursos humanos. Para ello, y con la
intención de evitar que el número de científicos brillantes que optaron hace
años por seguir investigando en otros países siga aumentado y especialmente no
regresen, el año pasado se puso en marcha el plan Ramón y Cajal que, si bien
proporciona una serie de ventajas como son la posibilidad de liderar proyectos
propios y un sueldo más competitivo que el antiguo programa de reincorporación
de investigadores posdoctorales, no ofrece perspectivas absolutas de
estabilidad a largo plazo. Cabe mencionar, sin embargo, que algunos esfuerzos
del Gobierno para atraer científicos prestigiosos del extranjero ya se han
materializado como es el caso del Instituto de Salud Carlos III y el Centro
Nacional de Investigaciones Oncológicas liderado por Mariano Barbacid, o el
Centro de Investigaciones Cardiovasculares, en fase de construcción, asesorado
por Salvador Moncada, que actualmente dirige el Instituto Wolfson de
Investigación Biomédica en el University College London. No parece que
finalmente vaya a cristalizar la idea de poner en marcha un centro de
investigación en enfermedades neurodegenerativas, también dependiente del
Instituto de Salud Carlos III. Es de resaltar, asimismo, el auténtico boom
de parques científicos, asociados a universidades, que permitirá aglutinar gran
cantidad de infraestructuras y recursos humanos dedicados a disciplinas
variopintas y de gran interés actual a nivel internacional como genómica y
biotecnología. Por otra parte, la reciente reforma de la ley universitaria, aunque muy
criticada por diversos sectores, en ocasiones con argumentos de poco peso,
puede ayudar a aumentar el nivel y calidad de la excelencia científica en el
país al establecer un sistema de selección de profesorado funcionario
aparentemente menos «endogámico» que el anterior, al aumentar el número de
profesores contratados especialmente para desempeñar actividades investigadoras
y docentes, o investigadoras exclusivamente, y al crear una agencia de
evaluación de la calidad universitaria que, sin duda alguna, promoverá la
competencia entre centros. Testigo del cambio La revista Nature, con la que he
trabajado como corresponsal científico los últimos tres años, ha sido testigo
de cambios notables en política científica y universitaria como los mencionados
y, en este sentido, la sección «News»
con la que he estado colaborando, ha informado, más o menos puntualmente, a la
comunidad científica, nacional e internacional, y a todos los lectores, de
diferentes acontecimientos de interés nacional e internacional. Temas como la
adjudicación injusta de plazas de profesor funcionario en la universidad, las
estrategias utilizadas por algunos centros universitarios para limitar las
posibilidades de presentación de gran número de solicitudes para plazas de
profesor, los anuncios de creación de nuevas plazas de investigadores, la
problemática de la investigación con células madre embrionarias en España o el
desastre ecológico de Doñana, son algunos ejemplos de las noticias que se han
publicado en los últimos años. Probablemente por su repercusión mediática y en círculos científicos y
políticos debe resaltarse la publicación, en tono crítico, de los presupuestos
de I+D+I correspondientes al año 2001 y los gastos militares incluidos en el
montante total. O bien la polémica por el Legado Cajal y el futuro museo que
deberá albergar buena parte de la obra científica de nuestro único premio Nobel
de Medicina. Creo sinceramente que la sección de «News»
ha cumplido con el objetivo fundamental de la misma y que no es otro que
informar, valga la redundancia, de forma objetiva sobre eventos singulares. Por
supuesto, el impacto de algunos artículos ha aumentado exponencialmente cuando éstos
han ido acompañados de un editorial, por breve que éste fuese, dado el tono de
opinión crítica empleado (como es el caso del artículo sobre los presupuestos u
otro previo sobre la denuncia presentada por un astrofísico contra la
universidad de Salamanca por una presunta violación de los derechos
constitucionales de igualdad y meritocracia a la hora de adjudicar una plaza de
profesor titular). No cabe duda que la experiencia de mi paso por Nature ha sido enriquecedora y positiva para mí en muchos aspectos
y, prueba de ello, es el esfuerzo que he dedicado en mi trabajo, empleando, en
muchas ocasiones, un tono crítico con la finalidad de ayudar, en lo posible, en
la solución de dificultades e injusticias. Para finalizar, si bien soy consciente que mi trabajo, y el nombre de la
revista, así como la labor desempeñada por mi antigua compañera Amanda Wren,
delegada de Nature en Madrid, puede
haber sido de utilidad, incluso más allá del puro valor informativo, mi labor a
partir de ahora se va a centrar en la revista Science, con la que espero ofrecer noticias no únicamente
relacionadas con la política científica de nuestro país sino también
acontecimientos científicos de gran interés como pueden ser hallazgos
significativos en materia de investigación, labor desarrollada por grupos de
investigación españoles o grandes infraestructuras científicas de nuestro país,
actuales y futuras. Espero no defraudar a nadie. Xavier Bosch es doctor en Medicina y corresponsal científico. Durante tres años ha
ejercido su labor periodística como corresponsal en España para la revista Nature. En la actualidad forma parte del
equipo de corresponsales de Science. Frase destacada
«La revista Nature
ha sido testigo en España de cambios notables en política científica y
universitaria a los que ha dotado de dimensión internacional.»
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