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El
papel de las comunidades autónomas The role of autonomous communities David Serrat i Congost Cataluña y la Comunidad de
Madrid, son las áreas que mayor esfuerzo realizan en actividades de I+D. El
autor expone en este artículo las principales líneas de actuación de la
Administración catalana centradas, fundamentalmente, en el desarrollo de
políticas de recursos humanos y promoción de centros de referencia en
coordinación con la Administración central. Catalonia, and
Madrid’s Community, are the communities devoting most efforts to R&D. This
article describes the main lines of action on which the Catalonian
Administration has focused, in coordination with Spain’s central
administration, largely directed toward the development of human resources and
its support to reference centers. Prácticamente nadie duda en afirmar que
cualquier país que ocupe o que aspire a ocupar un puesto destacado en el
concierto internacional concibe la investigación científica y tecnológica como
uno de los factores que sustenta, fomenta y promueve su propio desarrollo
económico. Por ello, Cataluña es consciente que debe hacer todavía grandes
esfuerzos para superar el déficit histórico en el campo de la I+D. En efecto, a
pesar de que en los últimos decenios ha conseguido ubicarse entre las regiones
económicamente más dinámicas de Europa, la relación entre el gasto en I+D y el
PIB se sitúa entorno al 1,1 %, lejos aún del 1,8 % de media de los países de la
Unión Europea, hacia la cual tenemos que converger. En el actual marco
jurídico vigente, Cataluña dispone de competencias
plenas en política científica, aunque ello no se ha traducido en el traspaso de
los fondos correspondientes. La Administración del Estado, que además goza de
las competencias de coordinación y fomento general de la política científica,
controla aún la mayor parte de los fondos públicos destinados a I+D.
Obviamente, dadas estas constataciones, se hace necesaria una estrecha
coordinación y cooperación en política científica entre la Administración
estatal y las distintas administraciones autonómicas. Esta voluntad de aunar
esfuerzos ha presidido la elaboración del III Plan de Investigación de Cataluña
2001-2004, promovido por el Gobierno catalán. Nuestra política
científica se define como intersticial, en el sentido que pretende
cubrir los huecos de la política científica de la Administración estatal y de
la Unión Europea, y como dinamizadora, en el sentido que intenta ayudar
a los grupos y a los centros de investigación para que sean internacionalmente
competitivos y puedan, de esta manera, conseguir masa crítica suficiente, en
calidad y en cantidad, para optar a convocatorias de otras administraciones. Dadas, pues, las
limitaciones legales y presupuestarias de nuestra propia política científica,
el objetivo es optimizar los recursos disponibles, evitando las duplicaciones o
la concurrencia inútil entre administraciones. A partir de esta premisa, los
ejes del III Plan de Investigación se han trazado en dos direcciones
principales: las actuaciones relativas a los recursos humanos dedicados a las
actividades de I+D y las actuaciones que inciden en la promoción y fomento de
los centros e infraestructuras de investigación. Actuaciones en recursos humanos El primer bloque de
actuaciones pretende incidir en uno de los déficits crónicos de nuestro sistema
de ciencia y tecnología (el capital humano dedicado a la investigación)
incrementando el número de investigadores o de personal técnico de soporte y
mejorando sus condiciones de trabajo. Además, es necesario que nuestros
investigadores adquieran la competitividad necesaria ante las distintas
convocatorias de apoyo a la investigación. Una de las maneras de conseguirlo
consiste en promover una mayor dedicación a las tareas investigadoras. En este
sentido, se han llevado a cabo ya dos convocatorias del programa de
distinciones a la investigación, activado en colaboración con las
universidades, válido para un período de entre cuatro y seis años. Dicho
programa prevé que cada año un total de treinta científicos puedan dedicar
prácticamente la totalidad de su tiempo de trabajo a los proyectos científicos
que integran sus líneas de investigación. Para suplir su actividad docente,
generalmente se incorpora, al mismo tiempo, un sustituto posdoctoral. En la misma línea se
inscriben las actuaciones del ICREA (Instituto Catalán de Investigación y
Estudios Avanzados), una fundación creada por el Departamento de Universidades,
Investigación y Sociedad de la Información de la Generalitat de Catalunya (DURSI) y la Fundació Catalana per a la Recerca (FCR, Fundación Catalana para la
Investigación). El ICREA intenta facilitar el retorno de investigadores
catalanes y españoles que, por diversas circunstancias, han venido
desarrollando sus investigaciones científicas en el extranjero. Se trata de
crear las condiciones laborales óptimas que les permitan continuar aquí sus
investigaciones, ya sea mediante su incorporación a grupos de investigación
consolidados, ya sea siguiendo sus propias líneas de investigación en centros
de investigación catalanes. Las convocatorias de ICREA están también abiertas a
científicos extranjeros que desean investigar en nuestro país. Las actividades de
ICREA son, en cierta manera, complementarias del programa Ramón y Cajal que
desarrolla el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Sin embargo, mientras que el
Programa Ramón y Cajal ha priorizado la figura del investigador junior, la actuación de ICREA está más
centrada en un perfil de investigador senior
o más consolidado. ICREA prevé incorporar anualmente un total aproximado de 25
investigadores. Con el mismo objetivo
de facilitar las tareas de los grupos de investigación, la Generalitat
cofinancia la contratación de técnicos de apoyo a la investigación, una figura
un tanto olvidada en el ambiente académico, pero de gran importancia en el
desarrollo de los proyectos científicos. Centros de referencia internacionales El segundo gran eje de
nuestra política de investigación se centra en la promoción de las
infraestructuras y de los centros de investigación, con el objetivo último de
conseguir centros de referencia internacionales en el ámbito de la
investigación y del desarrollo científico. Hasta el año 1997, las convocatorias
de infraestructuras científicas se habían efectuado de forma coordinada entre
la Administración estatal y las administraciones autonómicas. Sin embargo,
desde 1998, la Administración estatal dejó de financiar dichas convocatorias,
con lo que, desde entonces, han recaído íntegramente en los presupuestos de las
administraciones autonómicas. Es obvio que una
promoción decidida y firme de las infraestructuras de investigación es
absolutamente necesaria. En efecto, el VI Programa Marco de la Unión Europea,
que pretende crear un espacio europeo de investigación, prevé el
establecimiento de redes de grandes centros de investigación que trabajen de
forma coordinada y complementaria. Por ello, para que nuestros centros de
investigación puedan formar parte de estas redes europeas, es necesario
potenciar su capacidad investigadora. Se trata, pues, de crear centros de
investigación de referencia, mediante la potenciación de los actuales centros
de investigación, dependientes de la Generalitat; mediante la creación ex novo de centros en disciplinas
científicas poco desarrolladas en nuestro país; o mediante el establecimiento
de consorcios con los Organismos Públicos de Investigación (OPI), dependientes
de la Administración estatal, como el Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC), el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) o el
Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas
(CIEMAT). En estos dos últimos casos, se trataría además de facilitar la
instalación en Cataluña de alguno de
los grandes centros estatales, para aprovechar al máximo la sinergia entre la
política científica de la Administración del Estado y la política científica
del Gobierno catalán. En el ámbito de los
grandes centros de investigación ya podemos efectuar un mínimo balance. Existen
centros plenamente operativos, como el IDIBAPS, o proyectos de centros que se
han puesto en marcha recientemente o lo serán en los próximos meses: el
Instituto Catalán de Investigaciones Químicas (ICIQ), el Instituto Catalán de
Ciencias Cardiovasculares (ICCC), el Instituto de Regulación Genómica (IRG), el
Instituto Catalán de Arqueología Clásica (ICAC), el Instituto Catalán de
Fotónica (ICF), o el Centro Tecnológico de Telecomunicaciones de Cataluña (CTTC). No cabe duda que algunos de ellos
serán centros punteros en disciplinas muy dinámicas y con un enorme potencial. Nuestro compromiso es
firme. La realidad de nuestras afirmaciones también. En los últimos tres años,
el presupuesto de la Dirección General de Investigación, dependiente del DURSI,
ha experimentado un aumento anual del 15 %. Ello es indicativo de la
importancia y de la atención que el Gobierno catalán está dedicando a la
investigación y al desarrollo científico y tecnológico. Creemos, sinceramente, que nuestra
política es la que se adecua mejor al contexto en que nos toca investigar para
obtener un crecimiento armónico de nuestro sistema de ciencia y tecnología. El
Plan de Innovación, gestionado desde el Departamento de Industria en
coordinación con el DURSI, completa la aportación de la Generalitat de
Catalunya en I+D+I. David Serrat i Congost es Director General de Investigación
de la Generalitat de Catalunya. Doctor en Geología por la Universidad de
Barcelona, de la que es Catedrático de Geodinámica, ha sido decano de la
Facultad de Geología de la misma Universidad, así como Vicerrector de
Investigación. Frase destacada«La política científica catalana se define como
intersticial en relación con la Administración estatal y con la Unión Europea,
y como dinamizadora, ya que intenta ayudar a grupos y a centros de
investigación para que sean internacionalmente competitivos.»
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