Investigar en economía

 

Research in economics

 

Xavier Vives

 

La investigación en economía en España, aunque ha avanzado notablemente, continúa siendo deficiente en muchos aspectos. El autor destaca el exceso de voluntarismo, la falta de una estructura adecuada para la generación de conocimiento, la poca promoción de la excelencia y el escaso valor que se concede, desde la Administración, a los estudios académicos en esta materia.

 

Despite a noticeable advance in economic research in Spain, this research line is still poor in many aspects. The author points out various factors that demonstrate the lack of interest public administrations have placed on these studies: excess of volunteerism, absence of an acceptable structure capable of generating knowledge, scarce promotion of excellence and limited importance conceded.

 

No cabe duda de que la investigación en economía ha progresado enormemente en España en los últimos 25 años. Lo prueba el hecho de que hace cinco lustros España no estaba en el mapa investigador en este campo y ahora sí está. Este avance se ha producido en el contexto del avance general de la economía académica en Europa y se traduce en la presencia de investigadores de centros españoles en las publicaciones punteras internacionales y en sus consejos editoriales, así como en la formación de núcleos de investigación competitivos en el entorno europeo tanto en la universidad como en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y en algunas fundaciones privadas. Un indicador de progreso es el grado de internacionalización, atrayendo algunos centros y programas doctorales investigadores extranjeros. El avance se concreta en un grupo cada vez más amplio de instituciones que consideran criterios de excelencia profesional en la selección y promoción del profesorado de acuerdo con los estándares científicos de la comunidad internacional.

Todas estas mejoras se han impulsado en un período que va desde finales de los años ochenta hasta la actualidad aunque con una inflexión a la baja en los recursos aportados a partir de mediados de los años noventa y con períodos en los que los criterios de excelencia académica no se han primado. Los obstáculos principales en la consolidación y profundización de los avances registrados son, en primer lugar, la falta de un compromiso claro a largo plazo en el apoyo a los grupos de investigación punteros. No se puede construir nada sin un compromiso de continuidad en los recursos y en los criterios de primacía de la excelencia investigadora. En el pasado no se han dado ni lo uno ni lo otro. Es muy difícil constituir un grupo de investigación competitivo internacionalmente. Desafortunadamente, es muy fácil destruirlo: basta con interrumpir el soporte por un período de tiempo, cegando la perspectiva, para que los mejores investigadores emigren a entornos con un compromiso a largo plazo con la investigación. España no ha conseguido obtener una reputación de compromiso con el desarrollo científico. Falta visión a largo plazo.

En segundo lugar, el problema no es solamente de dinero sino de organización y criterios. El modelo español sigue siendo burocrático y poco flexible, no está adaptado a las necesidades de la investigación actual. Los mecanismos de evaluación y de repartición de recursos no distinguen suficientemente la calidad de los distintos grupos. Los mecanismos de selección y promoción no pueden responder a un mercado de economistas internacional. Finalmente, los centros de investigación no tienen la masa crítica suficiente para competir en términos favorables internacionalmente. Este hecho implica que la acumulación de capital humano en el campo de la investigación económica no da su fruto potencial. La dispersión de esfuerzos es un fenómeno tradicional en España y que parece que cuesta mucho superar.

En resumen, se ha avanzado mucho pero incluso para consolidar lo conseguido se necesita un cambio de rumbo en la política científica. El voluntarismo tiene sus límites y se han de poner las bases de una organización racional y flexible de la investigación académica en economía si España quiere tener un lugar destacado en Europa. El potencial existe y para que se realice la política científica tiene un papel crucial en el que se debe buscar también el concurso del sector privado. Un esfuerzo en este sentido podría consolidar una verdadera industria de exportación de conocimiento en el campo económico. Al mismo tiempo se podría conseguir un efecto beneficioso en la política económica al aumentar el nivel técnico del debate de las grandes cuestiones. Hoy por hoy la influencia de los estudios académicos de economía en España es reducida, con el resultado muchas veces de un planteamiento de los problemas limitado y poco informado. Sorprende, por ejemplo, que decisiones de gran calado, inversiones públicas o decisiones regulativas, entre otras, se tomen en muchas ocasiones sin estudios previos que analicen sus efectos económicos.

 

Xavier Vives es profesor de Economía y Finanzas de INSEAD, y Profesor de Investigación en excedencia del CSIC.