Entrevista
Phillippe Busquin,
comisario europeo de Investigación y Desarrollo
«Hacen falta
más y mejores científicos en Europa»
La siguiente entrevista a
Phillippe Busquin, comisario europeo de Investigación y Desarrollo, se realizó
durante la presentación en Barcelona, a mediados de abril, del «Programa de
ensayos Clínicos Europa-Países en desarrollo», programa de cooperación que
contempla el desarrollo de ensayos clínicos dirigidos a combatir las
principales enfermedades asociadas a la pobreza: sida, malaria y tuberculosis.
Presentado
por autoridades de la Comisión Europea y de la Presidencia Española de Europa, autoridades
de Mozambique y Senegal, y uno de los investigadores del proyecto, el doctor
Antoni Trilla, del Hospital Clínic de Barcelona, el proyecto se basa en la
participación de investigadores europeos y del África del sur, zona
especialmente golpeada por las enfermedades asociadas a la pobreza, y con poca
infraestructura para la investigación. Esta
primera fase, que será
dirigida desde el Hospital Clínic de Barcelona, es el primer programa conjunto
de investigación entre la Comunidad Europea y los Estados Miembros o Asociados,
y contará con la contribución económica de la Comisión Europea, dentro del VI
Programa Marco de Investigación Europea (2002 - 2006).
La
presencia de Busquin en la presentación del proyecto hizo posible conocer sus
impresiones sobre las actividades de política científica de la Comisión
Europea, en el marco de la publicación, a principios de este año, del documento
«Plan de Acción: Ciencia y Sociedad» de la Comisión de Investigación y
Desarrollo de la Comisión Europea.
En
este Plan de Acción se proponen iniciativas y actuaciones para mejorar la
relación entre la ciencia y las sociedades europeas, buscando cumplir con los
objetivos de crecimiento económico y desarrollo científico acordados en el
Consejo Europeo de Lisboa, así como actuar en función de los resultados del
último Eurobarómetro, Europeos, ciencia y tecnología, documento
estadístico sobre la percepción de la ciudadanía de temas científicos y
tecnológicos. Publicado a finales del 2001, en él se recogen, entre otras
conclusiones, que sólo la mitad de los encuestados dicen interesarse en la
ciencia y que muchos de ellos se sienten, además, mal informados.
Entre
los objetivos fijados para el 2010 y la situación actual de la percepción
pública de la ciencia parece haber un largo camino por recorrer. Phillippe
Busquin, director de la Comisión de Investigación y Desarrollo, es quien
encabeza las actuaciones tendentes a lograr los objetivos europeos en este
campo.
Los resultados del
Eurobarómetro de diciembre 2001 sobre Ciencia y sociedad no son muy
optimistas en cuanto a la percepción que tiene la sociedad sobre su relación
con las ciencias y sobre sus conocimientos en ciencia y tecnología. ¿Cómo
interpreta estos resultados?
El problema sobre la relación entre ciencia y sociedad en Europa
es muy importante, ya que existe una cierta incomprensión sobre el avance de
las ciencias y los retos que ésta plantea. La Unión Europea ha desarrollado un
Plan de Acción de Ciencia y Sociedad que se está aplicando en todos los países
miembros para llevar a cabo debates, discusiones sobre grandes temas
científicos como la salud y las biotecnologías, que son la revolución del siglo
xxi.
¿Cuáles son las diferencias
más apreciables entre los diferentes países analizados en el eurobarómetro?
Hay
diferencias ligadas al hecho de que los países que tenían una tradición
científica industrial desconfían más de la ciencia que los países que
desarrollan una ciencia emergente. Por ejemplo, Portugal es más entusiasta con
la ciencia que Alemania.
¿No es una paradoja?
Sí
y es positiva para países como España, que tiene una actitud más positiva
respecto a la ciencia que otros países europeos, en particular en lo que atañe
a las nuevas tecnologías.
¿Cuándo se logrará un nivel
semejante de entusiasmo e interés entre todos los países de la Unión Europea en
lo relativo al Plan de Acción de Ciencia y Sociedad?
Para
lograr este objetivo, creo que hay que trabajar con los jóvenes, con los
estudiantes. En las escuelas primarias existen programas para sensibilizar a
los niños en la observación y similares. Hay que trabajar en especial con los
jóvenes. Por el momento, es una
importante inversión de futuro.
¿Cree que la falta de
vocación científica se debe al bajo prestigio que tiene la ciencia, o bien a la
percepción de que las carreras científicas son difíciles y poco remuneradas?
Hay
varios factores, pero la imagen general que tiene el público de la ciencia no
es muy positiva. Se observa este hecho en el sector de las biotecnologías,
donde hay ciertos temores en lo que concierne a la alimentación, por ejemplo, y
en especial a los organismos genéticamente modificados. Se añade el miedo a
poder cambiar la evolución natural del ser humano. Es cierto que hay temores
comprensibles, pero que en muchos casos son exagerados. Además, hay una
necesidad de tener más carreras científicas: por ejemplo, hay un enorme déficit
de investigadores, se necesitan 5 millones de personas formadas en informática
y bioinformática para el 2005.
¿Cómo ha influido esta
percepción negativa de la ciencia en las controversias que acompañan algunos de
los últimos avances científicos como las células madre, la clonación o los
organismos genéticamente modificados?
Esta
visión negativa es la que nos encontramos en la Unión Europea. Hay que devolver
a Europa la fe en el progreso y en los avances de la investigación.
¿Qué papel desempeñan los
medios de comunicación en la transmisión del conocimiento científico y en la
creación de opinión pública?
Los
medios de comunicación tienen un cometido esencial. En el Plan de Acción
Ciencia y Sociedad tenemos la voluntad de fomentar los encuentros con los
periodistas científicos, con la prensa. Es muy importante que se presente la
ciencia de otra manera. Hay buenas experiencias en ligar la ciencia a la
cultura o a actividades divulgativas que sean más comprensibles para la
población y que den una imagen positiva del ideal de la ciencia; que las
personas que impulsan las ciencias se conviertan en personajes de referencia.
Por ejemplo, yo estudié física porque Oppenheimer era mi referente. Era un gran
científico, pero se preocupaba de los problemas de la sociedad. Hay que hacer
entender a la población que, para resolver los problemas de la sociedad, como
el sida o el cáncer, necesitamos más que nunca a la ciencia y a los
científicos. Sólo la ciencia aportará la mejora y solución, además de la
necesaria calidad de vida.
¿Qué relación existe entre
el Plan de Acción Ciencia y Sociedad y el VI Programa Marco de investigación
científica europea?
Por
primera vez hay un presupuesto de 60 millones de euros destinado
específicamente a la divulgación de la ciencia y a respaldar las acciones
concretas de cada Estado miembro, pero es posible que el Parlamento Europeo
aumente esta cifra. Este presupuesto es una prioridad, porque los ministros de
Educación y Ciencia de los países miembros están preocupados por tener
científicos que el día de mañana puedan enseñar y crear tradición científica.
Al mismo tiempo, la industria sabe que no se puede desarrollar una Europa
competitiva sin científicos. La verdad es que hacen falta más y mejores
científicos en Europa.
Información: http://europa.eu.int/comm/mediatheque/photo/commprodi/albbusquin_en.htm