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Artículos Implicaciones cognitivas del aprendizaje lingüístico en los simios
Cognitive implications of linguistic learning in apes
Carme Maté
En este artículo, Carme Maté muestra de qué
manera el entorno cultural humano habitual está influyendo en el desarrollo de
determinadas tareas cognitivas de diversas especies de simios, especialmente en
chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes, y cómo se manifiestan diferencias
individuales en tales tareas cognitivas.
In this article Carme Maté shows the influence
human cultural environment is exerting on development of specific cognitive
tasks in diverse simian species, particularly in chimpanzees, bonobos, gorillas
and orang-utans, and points out the manifestation of certain individual
differences in such cognitive tasks.
¿Existen
diferencias en las capacidades cognitivas entre las cuatro especies de simios
(chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes) que han aprendido un lenguaje
simbólico y los que no? Revisando la bibliografía nos planteamos que quizá
muchas de las diferencias observadas entre estos dos grupos (los que han
aprendido un lenguaje y los que no) en su competencia cognitiva tenían que ver
más con otros factores que podrían estar influyendo en la manifestación de
dichas capacidades.
Desde
la década de los noventa se han publicado varios trabajos1,2 en los
que se plantean el tipo de influencias ambientales que reciben, por ejemplo,
las crías de chimpancé durante su desarrollo. El trabajo recopilatorio de M.
Tomasello y J. Call, Primate Cognition,3 plantea que las influencias
ambientales impregnan el desarrollo individual, la enculturación, y cómo ésta culturización
humana fomenta nuevas habilidades cognitivas en los simios. Estos autores
sostienen que el entorno cultural humano habitual, con gran cantidad y
diversidad de objetos y artefactos que nuestra especie utiliza para ayudar y
potenciar la cognición, es también un ingrediente muy importante en el
desarrollo cognitivo de los simios que estudiamos. Los resultados de estos
trabajos sugieren que las influencias ambientales pueden afectar, de forma
diferencial, en la organización conductual incluso en los primeros treinta días
de vida de un simio.2
Basándonos
en lo anterior, este artículo pretende mostrar de qué manera el entorno
cultural humano habitual está influyendo en las diferencias individuales que se
observan en el desarrollo de determinadas tareas cognitivas. Estas diferencias
podrían deberse, por un lado, al grado y la manera en la que han estado
expuestos a los ambientes culturales humanos y, por otro, a la forma en que los
humanos intervienen en la vida de los simios. La mayoría de artículos
científicos proporcionan escasa información sobre las historias individuales de
los sujetos estudiados. Por tanto, será normal encontrar diferencias en las
capacidades cognitivas de los simios en función de si viven en: su hábitat
natural, o en cautividad. Las condiciones de cautividad, a su vez, se pueden
diferenciar en función del grado de interacción de los sujetos con los humanos,
sus objetos y artefactos. Así, un tipo de cautividad son los zoos donde, en
general, los animales están en situaciones de baja interacción con los humanos
y con sus objetos, si se compara con los que viven en laboratorios o centros de
investigación con entrenamiento, donde los simios crecen y se les entrena para
realizar determinadas tareas algunas de las cuales incluyen el aprendizaje de
un sistema de comunicación simbólico. También se tienen que diferenciar los de nursery, donde crecen con otros
conespecíficos y en estrecho contacto con los humanos y sus objetos, pero sin
recibir un entrenamiento dirigido o determinado. Las condiciones de los sujetos
criados en nursery consisten en
grupos de chimpancés, a veces junto con gorilas y orangutanes, más o menos, de
la misma edad y con interacciones diarias con los cuidadores humanos. El último
grupo es el de los que crecen tratados como niños, en casas de humanos en
ambientes muy culturizados y en algunos casos con entrenamiento para
desarrollar habilidades simbólicas. Veremos cómo las diferentes
condiciones de vida tienen efecto en el desarrollo cognitivo, por ejemplo lo
que refiere al conocimiento de los objetos que engloba estudios sobre: la
permanencia del objeto, la manipulación de los objetos, el juego simbólico, el
uso de instrumentos y de espejos, la capacidad para percibir categorías y la
capacidad numérica. También se observa la misma influencia cuando se valoran
las capacidades cognitivas relacionadas con el conocimiento social. Respecto al conocimiento de
objetos puede compararse si las formas de interacción con los objetos son
complejas o pueden estar en función de la experiencia social con los humanos.
Se analizan los diferentes tipos de capacidades cognitivas relacionadas con
dicho conocimiento; una primera es la permanencia del objeto. Existen datos
sobre las capacidades de los simios para tener conocimientos básicos de la
existencia y localización de objetos que están fuera de la vista, tanto en su
hábitat natural para buscar alimento como en condiciones de cautividad. Además,
la habilidad cognitiva es independiente de las condiciones de habituación
(tanto si han crecido en ambientes con mucha interacción humana, como si no) ya
que las tres especies resuelven igual las tareas de localización de objetos
cuando éstos están fuera del área de visión. Una segunda capacidad a evaluar,
sobre el conocimiento de objetos, es la que hace mención a la manipulación de
objetos. En su hábitat natural las cuatro especies de simios manipulan objetos
en contextos instrumentales cuando tienen que conseguir comida o construir sus
nidos. La diferencia estriba cuando los simios crecen en entornos humanos en
contacto con múltiples objetos y artefactos, entonces se observa que los simios
se interesan en los objetos por sí mismos, no sólo con el objetivo de conseguir
un alimento. Cuando se observan, en concreto, las conductas manipulativas se
han descrito manipulaciones complejas de objetos en gorilas y en orangutanes
siempre que ambas especies hayan estado expuestsa a interacciones con humanos.
Incluso en el centro de rehabilitación de orangutanes que dirige B. Galdikas se
han descrito habilidades manipuladoras complejas en estos sujetos por la simple
exposición a la cultura humana. Como muy bien ha documentado Sue
Savage-Rumbaugh, en bonobos, existe la capacidad de realizar construcciones
complejas de objetos como las secuencias para la elaboración de un útil
cortante de piedra de la misma manera que los primeros humanos. El juego simbólico es un tipo
particular de manipulación de objetos, además de ser un tipo de juego difícil
de identificar de forma precisa, especialmente cuando no están implicados
artefactos humanos. Los ejemplos de juego simbólico en el medio natural son de
Jane Goodall4 en cuyo trabajo describe cómo un chimpancé «jugaba a
pescar» termitas con una caña en una zona donde no había un termitero, pero
quizás esta conducta se podría interpretar de otra forma. Los ejemplos más
claros sobre juego simbólico provienen de los simios que han crecido en
entornos muy humanizados (incluso en casas). En este caso, se ha observado
juego simbólico en las cuatro especies de simios jugando con muñecas
bañándolas, vistiéndolas, dándoles de comer, o haciéndoles cosquillas. Aquí
también son relevantes las descripciones que aporta Sue Savage-Rumbaugh en las
que explica cómo Kanzi jugaba con otros, tanto bonobos como humanos, a
un juego de comer imaginario. Es importante resaltar que sólo se ha observado
juego simbólico en los simios que han crecido en medios muy humanizados. De las cuatro especies de
simios, sólo los chimpancés utilizan instrumentos de forma regular en su
hábitat. En esta especie se ha documentado el uso de una docena de distintos
tipos de objetos como instrumentos para resolver los problemas que tienen para
acceder u obtener determinados tipos de alimento (véase el trabajo pionero de
J. Sabater Pi).5 Los gorilas y los orangutanes que han tenido poco
contacto con los humanos (condiciones de cautividad como por ejemplo zoos)
también utilizan diferentes instrumentos humanos en diversas situaciones para
resolver distintos problemas al igual que los bonobos. En cambio, los gorilas,
orangutanes y bonobos que han crecido en medios muy humanizados aprenden a
utilizar una gran variedad de instrumentos humanos. El trabajo recopilatorio de
Elisabetta Visalberghi et al.6 comparando a chimpancés y
bonobos con diferentes historiales, muestra que la experiencia con los humanos
no está asociada con los diferentes niveles de eficiencia en el uso de
instrumentos en estas dos especies.
Los
espejos se utilizan para valorar la capacidad de autodirigirse conductas como
la de mirarse partes del cuerpo no accesibles a la vista o bien tocarse marcas
en la cara que los investigadores colocan sin que ellos se den cuenta.
Numerosos estudios encuentran diferencias individuales en las cuatro especies
de simios cuando los sujetos tienen un contacto limitado con los humanos (por
ejemplo, zoos). En cambio, los simios que han crecido en entornos con mucho
contacto humano (y además han aprendido un lenguaje simbólico) pasan
perfectamente el test de las marcas faciales y la visualización de partes
corporales no accesibles. Curiosamente, los estudios realizados por Gallup et
al. con chimpancés en situación de deprivación social, tanto con otros
conespecíficos como con los humanos, también fallaban los tests de
autorreconocimiento. El efecto era reversible cuando a los chimpancés se les
permitía el contacto social con otros conespecíficos. Podría ser que la
socialización jugara un importante papel en el desarrollo del autorreconocimiento
en los chimpancés, pero no necesariamente la socialización con los humanos. Hasta este punto podemos llegar a las siguientes conclusiones. Por una parte, el crecimiento en entornos muy humanizados tiene efecto en las capacidades para utilizar instrumentos en tres de las cuatro especies de simios que sólo utilizan instrumentos en condiciones de cautividad. Por otro lado, el hecho que los simios utilicen espejos para autodirigirse conductas podría no estar afectado por la cantidad de contacto humano, sino por la falta o carencia de contacto con sus conespecíficos. Cuando se estudia la capacidad
para percibir categorías es primordial definir qué se entiende por
categorización. Si se define como la clasificación de objetos en diferentes
grupos basándose en características funcionales o perceptivas, podemos
encontrar ejemplos de categorización de los simios en sus medios naturales.
Ejemplos de esta capacidad son la recolección de unos alimentos particulares o
de ciertos materiales para utilizarlos como instrumentos. Por tanto, los simios
muestran unas capacidades naturales para categorizar elementos en un número
diferente de contextos. ¿Qué pasa con los chimpancés cautivos cuando se les
proporcionan objetos humanos que tienen que clasificar en grupos en función de
unas características funcionales o perceptivas? Se observa que no los clasifican de forma espontánea. En cambio, los simios que han crecido
en ambientes humanizados o han recibido un entrenamiento clasifican objetos en
grupos diferentes de forma espontánea, de acuerdo con ciertas características
morfológicas como el material, el color o la forma, ejemplo ilustrado por
Premarck en la chimpancé Sarah.7 La presencia de un código
abstracto no es necesaria para percibir las relaciones entre objetos del tipo
igual/diferente y entre pares de objetos (categorización natural). Esta
capacidad es muy importante en la percepción de nuestro mundo, los humanos
valoramos la comunicación de otros animales según sea semejante o diferente a
nuestro lenguaje. En cambio parece ser que sí es necesario tener un código
abstracto para poder clasificar de forma explícita o a un nivel más conceptual
y que ésta requiere algún tipo de habilidades adicionales, como aprender un
lenguaje simbólico, y poder relacionar entre pares de estímulos. Un ejemplo es
el que Premarck7 planteaba a
los chimpancés con los que ha trabajado, dándoles tres opciones AA BB y CD,
observaba que cuando los simios han recibido un entrenamiento en el aprendizaje
de un lenguaje simbólico eran capaces de resolverlo apareando correctamente AA
BB, igual que pueden resolverlo los niños de tres y cuatro años aunque lo
encuentran especialmente difícil.
En
suma, el ambiente donde crecen los simios tiene un efecto determinante en las
capacidades para clasificar y categorizar objetos. Los simios que están en
contacto extensivo con los humanos muestran más capacidades de clasificación
física de objetos, similares a las de los humanos, que los que han crecido en nursery o en otras condiciones de
cautividad. Con respecto a tareas relacionadas con habilidades de
categorización natural, como es tocar series de objetos semejantes, los simios
cautivos muestran las mismas capacidades que los que han crecido en medios muy
humanizados. Probablemente todos los simios tienen las mismas capacidades de
categorización natural desde un punto de vista perceptivo, pero la
clasificación explícita o a un nivel más conceptual (por ejemplo, coordinar
similaridades y diferencias de forma simultánea y sistemática) requiere una
capacidad de atención que se desarrolla sólo en contextos en los que hay una
instrucción (enseñanza) humana.
La
última capacidad cognitiva relacionada con el conocimiento de los objetos es un
importante conjunto de conductas relacionadas con la capacidad de categorización
que comprende las habilidades numéricas de los chimpancés. En este caso, la
única forma de evaluar a los sujetos es a partir del entrenamiento para
responder en presencia de determinados estímulos. Los trabajos de Rumbaugh,
Matsusawa y Boysen muestran cómo los chimpancés tienen una serie de habilidades
numéricas como son: poder comparar cantidades y utilizar números arábicos.
Otros primates con poco contacto con los humanos también tienen habilidades
numéricas elementales como las de discriminar diferentes cantidades numéricas.8
Conclusiones
Las
conclusiones a las que podemos llegar es que el desarrollo cognitivo de los
simios se ve afectado por el contacto con los humanos y se pueden diferenciar
varios mecanismos que pueden estar influyendo. En primer lugar, los simios
aprenden cosas nuevas sobre los objetos, sus propiedades y relaciones por la
simple exposición a los mismos siendo necesario su uso en el caso de los
instrumentos. Cuando los simios crecen en ambientes humanizados, incluso en cautividad
están expuestos a diferentes tipos de objetos y artefactos creados para usos
determinados que no se encuentran en sus medios naturales y por tanto la
diferencia en las habilidades de manipulación pueden estar afectadas por este
hecho. Segundo, los simios aprenden el uso de objetos por imitación viendo cómo
se manipula un objeto o cómo se utiliza, y para qué sirve. En tercer lugar, los
simios pueden aprender determinadas habilidades por entrenamiento, mediante el
cual los humanos les ayudan a identificar en qué cosas deben prestar atención y
cómo resolver determinadas tareas cognitivas como la categorización de objetos
basándose en caracteres abstractos. Por último, probablemente el hecho de
crecer en ambientes culturales «culturiza»
a los simios llevándolos a cambiar su cognición social especialmente en los
dominios de la comunicación intencional y del aprendizaje social.
El
artículo resume algunas de las capacidades cognitivas que se evalúan en los
primates. También se tendrían que tener en cuenta aquéllas que tienen de forma
natural para resolver los problemas sociales y no tanto los físicos
(conocimiento de objetos) a los que hemos hecho referencia. Porque, en la
naturaleza, los simios y otros primates tienen que cooperar y competir con los
conespecíficos por el acceso a los recursos, tienen que comunicarse y aprender
los unos de los otros. En este ámbito de conocimiento social se puede detectar
una influencia de la cultura humana en el desarrollo de dicha cognición cuando
están en diferentes condiciones de interacción con nuestra especie. Los
efectos en el desarrollo de la cognición social se deben estudiar en aspectos
como la atención social, la comunicación atencional, el aprendizaje social, la
cooperación y evidentemente en la teoría de la mente, porque los primates en
general y los simios en particular, utilizan toda una serie de capacidades
cognitivas en la interacción con sus conespecíficos. Los simios han
desarrollado capacidades para entender la conducta de otros e intentar hacer
predicciones sociales, manipulaciones y aprendizaje de las diferentes
situaciones sociales. Sus capacidades, por tanto, están basadas en la
comprensión de la conducta de los otros. Comprender la conducta como
intencional permite a un individuo entender que se pueden dirigir hacia el
mismo objetivo por diferentes medios y que los mismos medios se pueden utilizar
para distintos fines, pero todos estos aspectos tendrían que ser analizados en
otro artículo.
Bibliografía
1 Bard K.A.: (1994). «Very early social
learning: The effect of neonatal environment on chimpanzees’ social
responsiveness», en: J.J. Roeder, B. Thierry, J.R.Anderson, N. Herrenschmidt
(eds.), Current Primatology. Vol II: Social
Development, learning and behavior,
Estrasburgo,
Université Louis Pasteur, 1994 : 339-346.
2 Bard K.A, Gardner K.H.: «Influences on
development in infant chimpanzees: Enculturation, temperament, and cognition»,
en: A.E. Russon, K.A. Bard, S.Taylor Parker (eds.), Reaching into thought. The minds of the great apes, Cambridge,
Cambridge University Press, 1996: 235-256.
3 Tomasello M., Call J.: Primate Cognition, Oxford, Oxford University Press, 1997.
4 Goodall J.: The chimpanzees of Gombe: Patterns of behavior. Cambridge,
Massachusetts, The Belknap Press, 1986.
5 Sabater Pi J.: El chimpancé y los orígenes de la cultura,
Madrid, Anthropos, 1984.
6 Visalberghi E., Fragaszy D.M., Savage-Rumbaugh
S.: «Performance in a tool: using task by common chimpanzees (Pan troglodytes), bonobos, (Pan paniscus), and orangutan (Pongo pygmaeus), and capuchin monkeys (Cebus apella)», Journal of Comparative
Psychology 1995; 109: 52-60.
7 Premarck D.: «The codes of man and beasts», Behavioral and Brain Sciences 1983;
6: 125-167.
8 Thomas R.K.: «Primates’ conceptual use of
number: Ecological perspectives and psychological processes», en: T. Nishida,
W.C. McGrew, P. Marler, M. Pickford, F.B.M. de Waal (eds.), Topics in Primatology. Human Origins,
Toquio, University of Tokyo Press, 1992: 305-314.
Carme Maté
Directora
de investigación del Parque Zoológico de Barcelona desde octubre del 2000 y
profesora asociada en la Universidad Pompeu Fabra (UPF) desde 1999. Ha
participado en el proyecto de estudio sobre la etoecología del bonobo (Pan paniscus) durante 1989 en Zaire, así
como en estudios etoecológicos de los cercopitecos forestales de la isla de
Bioko, República de Guinea Ecuatorial. Desde 1988 realiza estudios de
comportamiento en diferentes especies de primates del Zoo de Barcelona, entre
los que cabe destacar el estudio de la conducta lúdica en los mangabeys grises
(Cercocebus atys lunulatus)
(1993-1996), el programa de enriquecimiento conductual y resocialización de
individuos en los driles (Mandrillus
leucophaeus) (1993-2000). Dirige varios programas de enriquecimiento tanto
en primates como en otras especies de mamíferos con el objeto de desarrollar
una metodología para el diagnóstico, la implantación y la evaluación continuada
de dichos programas en los animales cautivos que garantice unas condiciones
óptimas de estimulación y bienestar.
carme.mate@huma.upf.es mate@mail.cinet.es
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