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Emoción y conocimiento: la evolución del cerebro y la inteligencia

 

Emoción y conocimiento: la evolución del cerebro y la inteligencia

R. Adolph, H. Eichenbaum, J.D. Delius, J. Kaas, J. Ledoux, R. Picard y J. Tononi

Ignacio Morgado (editor)

Barcelona, Tusquets, 2002

 

A finales de 1999, cuando finalizaba la denominada «década del cerebro», el Museo de la Ciencia de la Fundació la Caixa reunía en Barcelona a un excelente grupo de destacados científicos norteamericanos y europeos para poner de manifiesto el progreso de la neurociencia cognitiva durante el pasado decenio. Se trataba de ver cómo las innovaciones tecnológicas y el desarrollo teórico habían modificado nuestra concepción de la naturaleza de la mente y la inteligencia humanas. Se expusieron con claridad resultados experimentales originales y teorías integradoras de los mismos que hoy nos permiten tratar de un modo objetivo y científico temas que hasta ahora estaban reservados, en el mejor de los casos, a la filosofía. En el contexto de la evolución filogenética del sistema nervioso, los ponentes trataron temas apasionantes como las emociones, la memoria o la conciencia. Se habló de cómo el cerebro ha ido cambiando a lo largo de sus 500 millones de años de historia para hacer posible la capacidad de adaptación y el progreso del humano moderno, de cómo sus circuitos de neuronas pueden retener la información y de cómo esos circuitos pueden organizar las respuestas emocionales y los sentimientos potenciando con ello la inteligencia. No faltaron teorías apasionantes sobre la naturaleza de la conciencia. Más aún, Rosalind Picard, joven e inteligente ingeniera del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), provocó intelectualmente a los asistentes con sus propuestas de implementar emociones en los sistemas de inteligencia artificial.

Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología de la Universidad Autónoma de Barcelona y coordinador científico del evento, ha revisado cada una de las ponencias y ha reunido la mayor parte de ellas en la obra Emoción y conocimiento: la evolución del cerebro y la inteligencia, que ha editado Tusquets en su Colección Metatemas, dirigida por Jorge Wagensberg, director del Museo de la Ciencia en Barcelona. En un lenguaje comprensible para el gran público culto, este libro permite una aproximación actualizada y heurística al conocimiento sobre los procesos cognitivos que integran la mente. Quienes lo lean podrán dudar o incluso discrepar de algunos de sus planteamientos, pues trata de asuntos relativos a la naturaleza humana que muchas veces son controvertidos, pero difícilmente negarán la sabiduría e ingenio de sus autores, científicos todos ellos de primer nivel, con una larga experiencia y dedicación profesional. Es seguro que interesará, no sólo a los estudiosos del cerebro, sino también a cuantos quieran saber más sobre las emociones, la mente y la inteligencia de los humanos.

 

Vladimir de Semir

 

 

Un cerebro sumergido en el mundo

 

La disolución de la mente. Una hipótesis sobre cómo siente, piensa y se comunica el cerebro

Óscar Vilarroya

Barcelona, 2002

Tusquets Editores, Colección Metatemas

(La versión inglesa de este libro ha aparecido simultáneamente en Éditions Rodopi con el título de The Dissolution of Mind.)

 

Nuestra época debe ser especial porque muchos científicos se sienten impulsados a intentar un asalto serio y riguroso a una de las preguntas más antiguas y desafiantes: ¿cómo adquieren los seres humanos su conocimiento sobre el mundo y sobre sí mismos?

Este venerable ámbito de interrogación, dominio exclusivo de la reflexión filosófica, ha sido permeado recientemente por incursiones audaces y fecundas desde las trincheras científicas. Si descontamos los anticipos pagados por unos editores prestos a inundar el mercado con productos con etiquetas tan prometedoras como «La conciencia explicada», «Cómo funciona la mente», «La sensación de lo que ocurre», «Imágenes de la mente», y otras parecidas, sospecho que la perseverancia en construir explicaciones sistemáticas y factibles de las secreciones mentales debe responder a otras motivaciones.

El florecimiento de la neurobiología en décadas recientes, y de la neurociencia cognitiva en particular, aparece como la fuerza más plausible detrás de muchos de aquellos intentos. Las nuevas empresas requieren horizontes de conquista y reclaman, al inicio, tanto territorio como puedan avistar con el fin de garantizarse rendimientos potenciales. Por tanto, no es extraño que, una vez lanzado el programa de investigación que describe las propiedades mentales de los sistemas neuronales, los esbozos o mapas provisionales de la empresa global proliferen, debido especialmente a las señales de progreso que emergen a un ritmo cada vez más trepidante.

En este libro, Óscar Vilarroya nos conduce a un viaje particularmente inspirado por las sutilezas del mundo del cerebro/mente. Gracias a su contacto privilegiado con un «K» omnisciente, que posee ya la descripción detallada de cómo los humanos (o criaturas análogas) sienten, piensan y se comportan, Vilarroya propone una conjetura tentadora y de gran alcance sobre cómo el cerebro construye un ensamblaje fantástico, aunque físico, (el «sistema cognitivo») que contiene todas las claves para descifrar las particularidades del extravagante tapiz que solía recibir el nombre de «espíritu humano».

El eje de la propuesta es la experiencia vivencial. O, mejor aún, «instantes de experiencia vivencial». Este es el punto nodal de todo el andamiaje: los cerebros humanos no producirían sentimientos o pensamientos, deseos o creencias, si no fuera por su habilidad para detectar, grabar y acumular «instantes de experiencia» que nacen de sus interacciones más virginales con el mundo externo o interno. Estas «instantáneas vivenciales» espontáneas, sincrónicas, vívidas y evocables funcionarían como las unidades operativas que discernirían los estratos cruciales y las relaciones entre situaciones intimas en el mundo del cerebro/mente.

En su indagación para explicar las raíces últimas y los procesos centrales de la cognición, Vilarroya derriba toda una serie de artefactos erigidos durante siglos por una tradición dedicada a interrogarse con la naturaleza del entendimiento humano: desde los objetos perceptivos a los conceptos, y desde representaciones a las herramientas comunicativas; los ámbitos clásicos, o módulos, del cerebro/mente retroceden hacia los «instantes de experiencia» conectados a través de trayectos evocativos. Empleando la manera tradicional de referirse a los procesos psicológicos, supongo que la conjetura de Vilarroya podría ser definida de la siguiente forma: el tejido neuronal configura una red que se extiende desde los sensores a los efectores, y gracias a sus diferentes focos atencionales y registros de memoria activa crea los «instantes de vida» que resultan en eventos cognitivos. El resto son adiciones a este circuito elemental.

Durante un festín socrático a la hora del té entre Alicia y su No-Profesor, nos adentramos en una exploración fascinante y exigente, salpicada con una profusión inacabable de anécdotas inocentes, ejemplos lúcidos y aforismos sorprendentes en un continuo viaje de ida y vuelta entre Arkadia (un experimento metafórico para ilustrar el funcionamiento del pensamiento diseccionador de Vilarroya) a la Tierra. Visitamos las fronteras de la ciencia cognitiva contemporánea con la asistencia de un guía que combina encanto, ingenuidad, curiosidad y entusiasmo al servicio de las perplejidades de un cerebro inmerso en un mundo siempre cambiante.

Yo hubiera preferido encontrar, ocasionalmente al menos, incursiones que contrastaran las ideas propuestas con lo que ya sabemos sobre las propiedades de los sistemas neurales, con el fin de ver si el anclaje es factible o tiene todavía brechas insuperables. Y me hubiera asimismo gustado ver sugerencias específicas sobre los requerimientos mínimos del «instante de vida», y qué tipos de medidas serían concebibles. Sin embargo, este deseo proviene de mi propio punto de vista, que tiende a buscar sustratos «moleculares», aunque es una tarea para desarrollos futuros. Mientras tanto, les invito a detectar inconsistencias, dificultades o artificios en un escenario que parece robusto y frágil al mismo tiempo.

 

Adolf Tobeña

 

 

 

 

Crecer, defenderse, perpetuarse

 

El cerebro del rey

Nolasc Acarín

Barcelona, RBA, 2002

 

No hay que dejarse engañar por el título de este nuevo libro del neurólogo Nolasc Acarín, pues aunque trate del «rey» de la creación y de la superioridad de su cerebro en comparación con el del resto de las especies, la lectura de sus 411 páginas nos deja inmersos en un sentimiento bien poco antropocéntrico. Vean, sino, unas palabras del propio autor, entresacadas del epílogo: «La capacidad para la cultura es nuestro gran tesoro y el instrumento para domesticar el entorno. Pero nuestro cerebro también tiene más capacidad que otros para desarrollar la perversión, es el precio a pagar por nuestra gran fecundidad mental (...). A pesar de todo, el humano contiene en sí lo más elaborado y exquisito de la evolución natural de la vida, un cerebro que se debate entre el amor y la agresión, entre la voluptuosidad de los sentidos y la soledad del espíritu».

El cerebro del rey es de esos escasos ejemplos de obras capaces de combinar divulgación y creación de nuevo conocimiento científico. Agudo y provocativo, Acarín explica cómo funciona y qué papel juega el cerebro del «rey de la creación» en la vida, el sexo, la conducta, el envejecimiento y la muerte, teniendo por hilo argumental la propia evolución, con los procesos adaptativos y las herencias ancestrales que comporta.

Como si de un juicio se tratase, el neurólogo aporta pruebas y evidencias que ayudan a comprender el móvil que lleva a los seres humanos a comunicarse, amar, crear, o incluso a actuar perversamente. En efecto, las tres principales motivaciones subyacentes a toda conducta humana –crecer, defenderse y perpetuarse– son desenmascaradas en el libro de Acarín con extraordinaria precisión. Aún más, estos tres móviles básicos no sólo aparecen como motores de la vida, sino que también pueden ser puestos en evidencia en el origen de muchas patologías y trastornos del comportamiento.

 

Gemma Revuelta