Punto de vista
estratégico sobre la comunicación pública de la ciencia y la tecnología
Public Communication of Science and
Technologies. The Strategic Issue
Ya no es preciso reflexionar más sobre la conveniencia de una sociedad
con mayor cultura científica, lo que ahora se requiere es actuar para lograr
esa meta. El objetivo principal de la comunicación pública de la ciencia y las
tecnologías (PCST) es la de crear lazos de unión entre la ciencia y la sociedad
a través de diversas estrategias, en definitiva, poner al alcance de la sociedad los cambios que se derivan de la
evolución del papel de la ciencia y la tecnología.
It is not necessary any more to think more on
the advantage of a society with a greater scientific culture, what is now
required is to work to reach this goal. The
main objective of the Public Communication of Science and Technologies (PCST)
is to create union links between science and society through several
strategies, in short, to make changes resulting from the evolution of science
and technology available to the society.
A principios del siglo xxi, la comunicación pública de la
ciencia y la tecnología se presenta, como de costumbre, como un área de
actividad... ¡sin memoria! Los científicos piensan que son capaces de comunicar
ciencia al público porque son científicos, pero puede que nieguen a los
comunicadores esta capacidad porque ellos no lo son. Los comunicadores que son
capaces de comunicar ciencia porque son comunicadores, pero puede que nieguen
esta capacidad a los científicos ¡porque ellos no lo son! Los primeros tienden
a ignorar qué es la comunicación, los segundos a ignorar qué es la ciencia... y
los recién llegados preguntan: ¿quién
diablos puede comunicar ciencia?
Los científicos, involucrados
como niños, advierten a la comunicación pública de la ciencia que no les
traicione con su falta de lenguaje especializado y de referencias
experimentales efectivas. E inconscientemente, navegando por la sempiterna
cuestión «del huevo y la gallina de la PCST», se preguntan: «¿la divulgación
puede traducir a la ciencia o bien la traiciona?». Los expertos en marketing no
lo dudan y hacen maravillosas promesas de eficacia.
Gobiernos, instituciones
científicas y diversas asociaciones, respaldados en motivos humanísticos,
democráticos y educativos, abogan por grandes campañas persuasivas a favor de
la cultura científica ¡Un objetivo como este suena por sí mismo tan grande y
generoso! No hay que vacilar ni pensar
más, ¡pasemos a la acción!
Sin embargo, a pesar de que la
gente pueda afirmar que «la ciencia es muy importante», las visitas a centros
de ciencia y la lectura de revistas científicas todavía están demasiado
limitadas a las personas que poseen una cultura científica, escolares,
estudiantes o a «los adictos a la ciencia». ¿Cómo llegar también a las
audiencias no especializadas más amplias que representan el público objetivo
central histórico de la PCST? Definir un objetivo fantástico y generoso es una
cosa, conseguirlo es otra. Si la estrategia es mala e ineficaz, el objetivo no
se alcanza.
En búsqueda de una brújula que
ayude a tomar decisiones, la historia puede enseñar y la estrategia orientar.
El hecho de producir, validar y compartir conocimiento especializado es tan
antiguo como las sociedades humanas. Las culturas y las civilizaciones
proporcionaron varias respuestas. Se debe utilizar y respetar la historia y las
actividades humanas, aprendamos de ellas para intentar diseñar estrategias
adaptadas en la denominada sociedad del conocimiento.
Simultáneamente al desarrollo de la ciencia moderna
aparecieron prácticas para poner en manos del público conocimientos
especializados. Desde entonces, se han utilizado diversas expresiones:
divulgación, popularización de las ciencias, comprensión pública de la ciencia,
conocimiento público de la ciencia, alfabetismo científico, cultura científica, difusión social
de la ciencia, acción cultural científica... o comunicación pública de la
ciencia y la tecnología (PCST).
A través de todas estas fórmulas y períodos, se puede
identificar un objetivo histórico que incluye tres componentes. En primer
lugar, el político. Dado que la
producción del conocimiento especializado (esto es, científico) requiere una
organización específica (lenguaje, instituciones, formas de verificación...)
que aísla el mundo de la producción científica de la comunidad como un todo, el
PCST pretende reconstruir la comunidad recreando enlaces entre la ciencia y la
sociedad. El segundo componente es cognitivo.
En lugar de compartir conocimiento especializado, las adaptaciones que usan
herramientas y mecanismos de comunicación están preparadas para llegar a las
personas no especializadas de forma que las comprendan. El tercero podría
llamarse creativo y lucha por
estimular la inteligencia y capacidad de las audiencias no especializadas,
permitiendo que usen y adapten también este conocimiento a su vida cotidiana.
Se establecen varias estrategias (formas y medios)
para lograr estos objetivos (finalidades) y superar temas teóricos
elementales de la PSCT (lenguaje, falta de referencia experimental...). En la
historia se pueden identificar diversos rechazos a estos tres objetivos políticos de la comunicación
pública de la ciencia. Otro tema es considerar las formas de comunicar
(estrategia) y los medios (personas implicadas y herramientas de comunicación)
en contextos sociales y culturales específicos. Aunque la ciencia moderna es
internacional por definición, cuando llega al ámbito de la comunicación pública
se deben tener muy en cuenta los valores culturales y sociales.
En el siglo xviii
(Siglo de las Luces), la Enciclopedia
de Denis Diderot y Jean d’Alembert pretendía aglutinar todo el conocimiento
y saber que la humanidad había producido para ponerlo al alcance de los que
sabían leer (los conocidos hombres
honestos). Esta primera gran empresa del PCST implicó a centenares de
filósofos de toda Europa. Para ser accesible de forma general, la Enciclopedia
usó un lenguaje vulgar (francés, que era el lenguaje de comunicación en Europa)
en vez de elegir uno de culto (latín), para que estuviera al alcance de todos.1
La imprenta fue la tecnología que lo permitió, en su mayoría clandestinamente.
La lucha contra el despotismo motivó a los filósofos.
Cuando se producen cambios en
la forma de generar conocimiento científico, en la escala y el impacto de sus
usos o en la disponibilidad de las herramientas de comunicación, se pueden
identificar cambios en la manera de organizar el PCST. En 1936 cuando apareció
por primera vez en Francia el perfil profesional del investigador científico a tiempo completo con la creación del CNRS
(Centro Nacional para la Investigación Científica),2 simultáneamente
en París se creó el Palais de la
Découverte por las mismas personas que estuvieron en el origen del CNRS
(el físico Jean Perrin y su equipo). Hasta 1936, en Francia los científicos
tenían que investigar y enseñar.
Desde 1936, los que pertenecen al CNRS ya no están obligados a enseñar. Este
cambio cualitativo en la comunidad científica llegó a la PCST con la creación
del Palais de la Découverte, concebido como una universidad popular para los
habitantes de París. Se utilizaron exposiciones e interfaces humanas como
nuevos medios y formas de comunicar.
En Europa, a finales de la
década de los sesenta y los setenta se produjo un movimiento libertario
profundo y general que también alcanzó a las formas tradicionales de
divulgación. La ciencia era considerada por los activistas políticos y por
algunos científicos como una aliada privada de las autoridades centrales. Este
movimiento activista pretendía renovar la PCST desde el punto de vista de las
audiencias no especializadas, permitiéndoles utilizar el conocimiento
científico para sus propios intereses. El modelo tradicional de difusión de la
divulgación fue denunciado.
En Francia la conocida acción científica cultural utilizó
estrategias indirectas basadas en motivos sociales en lugar de en contenidos
sociales. En 1974 se hizo en este país una elección tecnocrática para
establecer un extenso programa electronuclear civil sin debate público ni en el
Congreso. A grandes rasgos, ¡los que estaban a favor del Gobierno estaban a
favor del programa y los que estaban en contra del Gobierno estaban en contra
de él! No había ni lugares ni competencias para que los ciudadanos fueran
científicamente informados con el objetivo de que pudieran discutir y
contribuir en la decisión. Para llenar este vacío, el movimiento de renovación
de la PCST creó nuevos centros de ciencia (centros culturales científicos y
técnicos).
Con eso, la PCST proporcionó
progresos sociales y culturales resultado de la evolución de la función de la
ciencia y las tecnologías en la sociedad. A finales del siglo xx, las ciudades europeas iniciaron la
construcción de nuevos centros de ciencia de grandes marcas o renovaron los
museos ya existentes.
Es evidente la evolución
interesante que se ha producido de la PCST fuera de Europa. Aunque la ciencia
moderna es internacional (global), cuando se trata de comunicación pública de
la ciencia las dimensiones culturales y locales desempeñan una función primordial.
A lo largo de la historia y en todo el mundo, las civilizaciones y culturas
solían producir, validar y difundir conocimiento especializado y establecían
para cumplir este objetivo mecanismos, formas y medios especiales. Investigar
sobre estas formas permite renovarlas según una base cultural sólida para
armonizarlas con las finalidades y temas modernos de la PCST.
Para abordar los temas de la
PCST en la sociedad basada en el conocimiento, se deben tener en cuenta las
características y retos de dicha sociedad, las tecnologías implicadas y la
función del conocimiento científico, los trabajadores y las instituciones que
la forman.
Durante la ola agrícola,3
el conocimiento especializado provenía del pasado. Se tenía que usar para
reproducir lo que hacía posible la supervivencia. La ola industrial
utilizó las ciencias y las tecnologías modernas y «abrió el futuro». Dentro de
la todavía no definida sociedad del conocimiento, ¡las tecnologías de la
información y la comunicación (TIC) se usan para transformar información con el
objetivo de producir información! Para permitir estos procesos en un mundo
cargado de información, los mecanismos de redes son esenciales.
No hay viento
favourable para el marinero que no sabe adónde se dirige, escribió el filósofo romano
Séneca. Lo mismo es aplicable a la PCST dentro de este comienzo de siglo
xxi abierto y global. La
información tiene sentido a causa de las expectativas que supone el
conocimiento previo. A pesar de que Internet pueda funcionar como una neoenciclopedia,
la validación y la selectividad de los contenidos plantea problemas que deben
ser tenidos en consideración. En una sociedad «hecha a medida», el acceso al
conocimiento científico ya no se presenta como una cuestión primordial. La
capacidad de encontrar el conocimiento exacto, combinarlo y enriquecerlo
requiere la aplicación de aptitudes inteligentes.
Anteriormente, la PCST se
centraba en explicaciones sobre la naturaleza, y en cuanto a la ingeniería
genética y también se plantean cuestiones sobre ética en un marco social más
amplio. El poder de la ciencia y la tecnología ha alcanzado un nivel tan alto
que la ciencia no puede decidir sencillamente por sí misma hacia dónde ir. En
Europa se organizan conferencias para los ciudadanos y reuniones de consenso para
tratar este tipo de cuestiones candentes.
En toda la historia, la PCST ha
funcionado como una especie de laboratorio social y cultural para afrontar
cuestiones y problemas creados por el desarrollo del conocimiento científico, y
actividades y aplicaciones de la ciencia. Proporcionar soluciones innovadoras
requiere imaginación, buena voluntad y sobre todo: ¡no reinventar la rueda!
[1]
Galileo utilizó el italiano.
2
Simultáneamente a la creación del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas en España.
3 Con
referencia a la «teoría» de las tres olas o épocas de A. Toffler y H. Toffler.
4 Véanse los trabajos de Manuel Castells.
Catedrático en ciencias de
la información y de la comunicación. Director del LABCIS (Unidad de
Investigación sobre Comunicación Científica / LABoratoire de Recherche sur la
Communication et l’Information Scientifique et Technique), y profesor en el
ICOMTEC (Instituto de la Comunicación y nuevas Tecnologías / Institut de la
COMmunication et des nouvelles TEChnologies), de la Universidad de Poitiers en Francia (http://icomtec.univ-poitiers.fr, http://www.stratego.tv).
pierre.fayard@univ-poitiers.fr