Ciencia para todos: Feria Madrid por la
Ciencia
Science for everybody: Science Fair «Madrid por la
Ciencia»
¡Tenemos un problema!: la incomunicación entre la ciencia y la sociedad.
El diagnóstico es claro y los objetivos a lograr también. En la Feria Madrid
por la Ciencia, todos a una, se reúnen los que quieren y tienen algo que decir
de ciencia en Madrid. La mejor evaluación es constatar, durante los cuatro días
(del 14 al 16 de febrero del 2003) y por cuarto año consecutivo, el interés de
los miles de ciudadanos por una ciencia más cercana, ¡una ciencia para todos!
We have a problem: lack of communication
between science and society. The diagnostic is clear and the objectives to
reach too. In the Fair «Madrid por la Ciencia», all people who want or have
something to say about science are gathered in Madrid. The best assessment is
to observe, during the four days (from 13th to 16th
February 2003) and for the fourth consecutive year, the interest of hundreds of
citizens for a closer science, a science for everybody!
¿Cultura..?
¿Quién a la salida del cine no comenta
la película, quién no hace observaciones sobre una exposición o quién no
discute apasionadamente de política, y todo ello sin necesidad de ser unos
expertos en el tema? Se suele decir que son personas cultas, pero si salta a la
escena la ciencia, con frecuencia el panorama cambia y más de uno calla
inseguro o comenta «a mí nunca se me dio bien la física...» cuando no es el
manido «es que yo estudié letras». No deja de ser preocupante que en pleno
siglo XXI, en el que la ciencia es una pieza clave para la comprensión del
mundo e imprescindible para su desarrollo, persista esa actitud.
Para agravar aún más esta situación, el
caudal de descubrimientos científicos aumenta de forma imparable mientras que
la cultura científica del ciudadano medio sigue siendo muy escasa, con el
consiguiente riesgo de que se ahonde el abismo ya existente. Eso conllevará una
creciente incomunicación entre ciencia y sociedad, un aumento del analfabetismo
científico así como un auge, increíble pero constatable, de la pseudociencia.
Como dice Fernando García Alonso, director de la Agencia Española del
Medicamento: «Vivimos en un mundo
donde el discurso que vende es el mágico, el esotérico, el discurso del
personaje, el mito. El discurso agarrado a la ciencia tiene muy poco éxito».
Por si fuera poco, el panorama se completa
con la inaudita reducción del número de horas destinadas a la enseñanza de las
ciencias en la educación secundaria y el peligroso descenso de las vocaciones
científicas entre los jóvenes, especialmente en el área de la física. Está
claro que ningún país en su sano juicio se puede permitir este suicidio, y es
por ello por lo que las administraciones públicas tienen el deber de tomar
medidas urgentes en este tema.
¡Tenemos un problema! La frase, acuñada
precisamente en un contexto científico, el de la aventura espacial (Houston,
we have a problem), ha pasado al acervo colectivo y se utiliza, en general
con cierta ironía, cuando el asunto es grave, y éste que hoy nos ocupa lo es.
Hay que...
El diagnóstico es claro y los objetivos
a lograr también. Hay muchas vías para lograrlos y todas deben ser transitadas,
pero con demasiada frecuencia los «planes» se empantanan en la formulación de
ambiciosos objetivos; demasiados «hay
que...» y escasas realidades.
En este contexto la Dirección General de
Investigación de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, dentro
del Plan Regional de Investigación Científica e Innovación Tecnológica (PRICIT
2000-2003) promueve un Programa de cultura científica y participación
ciudadana, del que nace, hace ya cuatro años, la Feria Madrid por la Ciencia
...Y llega el día 13 de febrero, que no fue
mal día pese a su fama de gafe, y se abren las puertas del pabellón 5 del
parque ferial de IFEMA. Los 2000 «jóvenes profesores» de los colegios e
institutos y los menos jóvenes profesores de universidad e investigadores están
preparados, y algo nerviosos, ante la marea humana que se avecina; el público
con deseos de tocar y experimentar por sí mismos y los monitores impacientes
por mostrar los fundamentos científicos que subyacen en el bello experimento,
en la útil maqueta o en la observación de lo pequeño, de lo invisible, de lo inmenso...
cientos y cientos de experimentos, miles y miles de visitantes.
¿Pero qué características tiene la Feria
Madrid por la Ciencia que la hace diferente de otros eventos similares?
Quizá lo primero que llama la atención es su enormidá
(como decía en una encuesta un sorprendido visitante de 9 años): 17 000 m2
de superficie , 140 estands, casi 1000 experimentos en directo y mucha, mucha
gente: 3000 personas implicadas en el proyecto y 116 000 visitantes durante
cuatro días agotadores.
Allí estuvieron todos aquellos que quieren y
tienen algo que decir de ciencia en Madrid, con una concepción global que
reunía en una misma Feria a todos los segmentos de la sociedad que pueden
divulgar la ciencia, todos con los mismos objetivos, todos a una:
· 60 centros educativos, de Infantil, Primaria y Secundaria
· 17 centros de investigación (el CSIC con 11 centros)
· 10 universidades
· 8 museos y centros de difusión científica
· 5 reales sociedades
· 5 consejerías de la Comunidad de Madrid
· 14 representantes de las Administraciones públicas
· 20 empresas relacionadas con la ciencia
· 5 exposiciones
· 8 actividades diversas (Ciencia medieval, Telescopio solar, El bus
del agua, etc.)
· 1 auditorio con actuaciones, conferencias y cine científico.
Pero
los números no lo son todo. Lograr que la ciencia sea mostrada en un mismo
espacio físico y en igualdad de condiciones, tanto por jóvenes alumnos de
colegios e institutos como por profesores de universidad y científicos de
centros punteros de investigación, es algo impensable en una sociedad tan
jerarquizada como la nuestra, y sin embargo en la Feria se ha hecho realidad,
codo con codo, cada uno a su nivel. Nuria, una niña de 7 años con su huevo que
bota «porque el vinagre se ha comido la cáscara», o ese profesor de la
Universidad Carlos III que mece orgulloso a su robot después de que haya
logrado encontrar la salida en un complicado laberinto, los dos igualmente
valiosos, daban una imagen perfecta de ese objetivo irrenunciable. ¿Cómo se
puede medir la repercusión de ese logro auténticamente democrático? Quizá no se
pueda ya. Hubiese hecho falta un estudio longitudinal desde la primera Feria,
pero lo que sí es seguro es que muchos de esos jóvenes, quizás Nuria también,
se van a animar a recorrer el arduo camino desde el experimento maravilloso y
divertido a la abstracción de las ecuaciones.
Invertir en Nuria o en
Iñaqui, y por supuesto en nuestros actuales investigadores y sus proyectos es
una apuesta segura y necesaria de la Dirección General de Investigación para el
futuro de nuestra sociedad.
Y después...
El potencial innovador,
la savia inagotable de los jóvenes ha atraído la atención de Museos y Centros
de Investigación para seguir colaborando después de la Feria, así que ésta no
se agota en esos cuatro días de locura sino que continúa en acciones como
charlas para jóvenes, talleres conjuntos, proyectos de exposiciones,
publicaciones, etc. Además, los profesores de los centros educativos se conocen
entre ellos, establecen contactos con profesores de universidad e
investigadores, creándose así un tejido social entre personas y entidades que
ha dado sus frutos. La red se amplía a otras ciudades donde se desea implantar
ferias similares y cuyos responsables nos han visitado para colaborar
conjuntamente, Sevilla, Zaragoza, Valencia, Mallorca, etc., e incluso a
entidades como Ciencia Viva, de Portugal, y otros organismos europeos de
divulgación.
Varios proyectos de la
Feria han sido premiados en concursos prestigiosos, como Física en acción.
Algunos profesores han impartido cursos de formación de profesorado y en la
Universidad de Otoño, y otros colaboraron con editoriales que buscan en este
«vivero» formas más originales de introducir los conceptos. Una simbiosis
perfecta.
Toda acción debe ser
evaluada y, por ello, se encargó un estudio exhaustivo dirigido a conocer la
opinión tanto de los participantes como del público asistente (puede
consultarse en www.madridporlaciencia.org ). En la figura 1
se refleja la alta valoración obtenida y la concordancia de opiniones entre los
distintos sectores encuestados, pero la mejor evaluación ha sido constatar,
durante los cuatro días y por cuarto año consecutivo, el interés de los miles
de ciudadanos por una ciencia más cercana, ¡una ciencia para todos!
Y para finalizar, un
dicho taurino: «No hay quinto malo»,
y eso esperamos. La V Feria Madrid por la Ciencia está en marcha y les
invitamos a todos ustedes a que participen en ella, allá por la primavera del
2004, cuando florezcan los almendros...
Almudena del Rosal
Alonso
Desde el año 1996, ha ocupado diferentes cargos de
responsabilidad como el de jefa de Servicio en la Dirección General de
Investigación de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, o la de
responsable del Programa de Cultura Científica y Participación Ciudadana en el
III Plan Regional de Investigación Científica e Innovación Tecnológica
2000-2003. Además, ha sido coordinadora general de las cuatro ediciones de la
Feria Madrid por la Ciencia, así como coordinadora general de las dos ediciones
de la Semana de la Ciencia 2001 y 2002.
Licenciado en
Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid. Miembro del grupo de
trabajo de profesores de ciencias Taller Arquímedes, desde su fundación en el
año 1983. Diseñador/asesor didáctico de exposiciones científicas («Viaje al
fondo del ojo», «Las máquinas de Leonardo» y «Los Imposibles de la Ciencia»).
Representante de España (entre otros proyectos) en el certamen europeo Physics
on Stage (2001). Coordinador de centros educativos en la Feria Madrid por la
Ciencia en sus cuatro ediciones.